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La sombra de Brasil
La canarinha, ante la peor etapa de su vida futbolística
La selección brasileña ha ganado cuatro de las últimas cinco ediciones de la Copa América. Y cuatro fueron precisamente los penaltis que la canarinha erró ante Paraguay para caer eliminada de un torneo sobre el que ha ejercido una tiranía incontestable durante décadas. Pero Brasil ya no es lo que era. Ha pasado de ser un equipo con una idiosincrasia inconfudible, similar a la que hoy en día goza el Barcelona, a un cojunto de peloteros vulgares que no ha sabido prolongar ese fútbol fantasioso de sus mayores.
Si resumiéramos el fútbol brasileño de los últimos veinte años en un solo once, la canarinha actual no gozaría de ningún futbolista en el plantel. Basta con decir que la medular de Brasil en el encuentro de cuartos ante Paraguay estuvo formada por Ganso, Lucas Leiva (una mentira proyectada sobre un apellido ilustre) y Ramires, tres futbolistas que hace diez años no entrarían ni entre los cincuenta primeros del ranking para ir con la selección.
El nivel del fútbol brasileño ha descendido en los últimos tiempos, a la par que se ha perdido esa seña de identidad carioca que Romario, Ronaldo, Denilson y Roberto Carlos desplegaban en aquel anuncio de Nike por las terminales de un aeropuerto. Ese Jogo Bonito ha sido sustituido por un jogo individualista, donde los malabares con la pelota han pasado a ser el motivo en lugar de un adorno.
Futbolistas como Neymar o Robinho, excelentes sin más para apuntalar una selección de Brasil como las de antaño, son los encargados de llevar hoy el peso del equipo. Demasiado conejo para tan escasas zanahorias. Como revulsivo en la segunda parte salió Fred, del que no se tenían noticias hasta el domingo pasado. Todo se resume con decir que Maicon (lateral derecho) es el futbolista de ataque más peligro de Brasil.
En estos últimos tiempos incluso nos hemos enterado de que hay brasileños malos, como Cleber Santana o Fabiano Eller, una especie nueva que descubrió el ex director deportivo del Atlético de Madrid García Pitarch. Conociendo la leyenda negra del Atlético con los brasileños, le auguro muy mal futuro a Elías; por cierto, también integrante de la actual canarinha. Un desastre.
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