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A Rubalcaba se le indigesta el Faisán
“Esto es España. Un país en donde hay libertades formales pero no libertad política”
Gravísimo. Quien fuera nada menos que Director General de la Policía Nacional del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, Víctor García Hidalgo, ha sido imputado por la Audiencia Nacional junto a otros altos mandos del cuerpo por la comisión de un presunto delito de colaboración con banda armada. En este caso con los de la ETA. Los hombres de paz. Los que celebran los resultados electorales de Bildu.
En una democracia algo de semejante magnitud provocaría, además de la lógica indignación nacional, la inmediata caída de todo el gobierno. Quien ostentase en el momento de comisión de la felonía la dirección del Ministerio del Interior y del propio Ejecutivo tendría que resignarse a ver cómo su carrera política se terminaba para siempre. Sin duda los tibios portavoces del Partido Popular tienen razón cuando afirman que la imputación ha inhabilitado políticamente a Alfredo Pérez Rubalcaba. Basta con acudir a la hemeroteca para recordar el choteo con el que el ahora candidatable respondía al diputado Ignacio Gil Lázaro en sede parlamentaria a las preguntas que éste le formulaba sobre el caso Faisán.
Pero esto es España. Aquí Alfredo Pérez Rubalcaba se dedica al victimismo: “sin mí no habría Faisán”, viene a decir o lloriquear con o sin ocasión. Pues, miren por dónde, le creo. Y es que sólo un gobierno dirigido por el nihilista de “la tierra no es de nadie, es del viento” en donde un mal remedo de Fouché, no nos merecemos un gobierno que nos mienta, hace y deshace a su antojo podría haberse enredado en la traición en que anda el PSOE con sus negociaciones con la ETA. Casi mil muertos.
Lo dicho, esto es España. Un país en donde hay libertades formales pero no libertad política. Un país en donde el escándalo en cuestión no ocupa los titulares de apertura de los telediarios, dominados por el pensamiento políticamente correcto y los tres tristes trajes de Camps, quien a ver si dimite ya. Que en política no sólo hay que ser sino que también hay que parecer. Un país cuyo presidente, 5 millones de parados y la prima riesgo por las nubes, no tiene mejor ocurrencia que irle con exigencias a la canciller alemana Angela Merkel: “Angela, págame la fiesta”, viene a decirle a la teutona. Ahora que recuerdo, allí en Alemania dimiten cuando los pillan plagiando textos en una tesis doctoral. ¡Imagínate, Alfredo, qué les podría pasar si los pillan colaborando con terrorista!
En realidad los de la oposición, como siempre, se quedan muy cortos: la imputación no sólo ha inhabilitado a R. Ha inhabilitado a todos y cada uno de los miembros del gobierno, cuya cúpula policial, una vez más como ya sucediera en épocas de Felipe González con los GAL, se tendrá que sentar en el banquillo. ¿Volveremos a ver a la cúpula del PSOE jugando al corro de la patata a las puertas de una prisión? Al menos esta vez, a ver si hay suerte y Sus Señorías despejan la X.
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