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El rutilante modelo Camps
Uno pensaba que las o los modelos hacían la pasarela para mostrarnos lo último en alta costura
Pero no. Hay uno que va más allá. El modelo más famoso de la marca Milano, Francisco Enrique Camps Ortiz, desde la exclusiva pasarela de la presidencia de gobierno de la Generalidad Valenciana, no solo nos muestra ese talle perfecto, esa sisa impecable o ese pespunte mágico.
El gran modelo popular, además, un día sí y otro también, exhibe el perfecto equilibrio entre los puntos y las íes. Ya hemos visto tres puntos distintos sobre la misma i, cada cual más admirable. La caja secreta de la farmacia de su señora, el suelto del bolsillo de sus guardaespaldas y, ahora, la ingeniosa labor de un informático. En la vida se ha desarrollado tanto arte para pagar un traje. Un traje que anteayer fue adquirido por él mismo, ayer recibido como regalo en su calidad de presidente de la Generalidad Valenciana y hoy, como presidente del PP. No me extraña en absoluto que los valencianos estén fascinados con él y le den todas las mayorías absolutas que hagan falta. Vamos, que el presidente Camps es a Valencia lo que el gobernador Schwarzenegger a Hollywood: una estrella de postín.
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