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El sastrecillo valiente
Camps, donde dije digo digo diego
El oficio de sastre parece estar a punto de desaparecer, con la llegada masiva de los trajes confeccionados tan sólo algunos elegidos por la diosa fortuna pueden permitirse el lujo de seguir acudiendo a la sastrería para elegir entre diversas piezas textiles cual será la tela que durante la temporada adornará su cuerpo pinturero, hoy resulta excesivamente oneroso acudir a la sastrería y dejar que a uno le tomen medidas aunque todavía, afortunadamente para el noble gremio de los sastres, hay quien lo hace, algunos se pueden permitir el lujo y otros, como Francisco Camps, parecen tener “amiguitos del alma” que se preocupan de que sus amistades vayan hechos un pincel.
Durante años en los tebeos, hoy más conocidos como cómics, no podía falta alguna viñeta en la que, a la carrera, un sastre perseguía al cliente esgrimiendo la factura no pagada. También ha habido sastres que la literatura y el cine han hecho famosos como “El sastrecillo valiente” o “El sastre de Panamá”, a esto en la actualidad hay que añadir un tercero que, muy a su pesar, también ha alcanzado la fama por haber tomado las medidas al President de la Comunitat Valenciana y haberle confeccionado unas prendas, 25 según la Fiscalía Anticorrupción, cuya factura por un montante de 14.021 euros anda en dimes y diretes por los pasillos de los juzgados intentado averiguar quién la ha abonado.
No vayan a creer que Francisco Tomás, este nuevo “sastrecillo valiente” enhebraba las agujas en una sastrería de nombre y tronío, los ateliers de nombres como Prada o Armani no le han visto pasar horas entre sus paredes. El sastre Tomás cosía y tomaba medidas a sus clientes primero en Milano y luego en Forever Young que no son nombres que nos evoquen el mundo de la elegancia y el glamour y es natural que Francisco Camps, tan alejado de estos dos conceptos, haya pasado por ambos establecimientos para renovar su fondo de armario.
En estos momentos nadie sabe si aquellos trajes, americanas, chalecos y zapatos que Camps acudía a Madrid ha encargar han sido pagados euro sobre euro o se han retribuido mediante favores a amigos a los que el President en Navidad afirmaba “querer un huevo”. En el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana los togados andan intentado desenrollar esta complicada madeja para ver si, después de todo, el cabecilla de “Gürtel” valenciana fue el que corrió con el gasto de su “amiguito del alma”.
Hace unos días la declaración de bienes de Camps, cuya esposa posee una céntrica farmacia en Valencia, me hacía pensar que el President de los valencianos estaba a punto de ser declarado pobre de solemnidad y hasta llegué a estar a punto de creer, como él viene diciendo desde hace dos años, que se había pagado los trajes y por ello su cuenta corriente estaba tan escurrida. Pero hoy su abogado me ha abierto los ojos al declarar en sede judicial que tal vez si que le fueron regaladas las prendas que afirma la Fiscalía Anticorrupción pero que lo fueron en virtud de su cargo de Presidente del Partido Popular valenciano y no por ser el más alto mandatario del País Valencià.
Ya lo ven, Camps por boca de su abogado, ahora dice que cabe la posibilidad de que le hicieron regalos textiles y donde dijo digo ahora dice diego. Tal vez se escape de la multa y de Picassent pero con su conducta habrá demostrado que decir la verdad no cuenta entre sus virtudes. En fin entre un sastrecillo valiente y un informático que ahora y ante el juez dice que su jefe en Forever Young le obligó a cambiar los archivos informáticos haciendo desaparecer toda referencia a los trajes de Camps están allanando el trabajo de la Justicia para que, de una vez por todas, sepamos quién pagó los trajes que utiliza Camps para presidir procesiones y acudir a la dominical misa de doce donde seguro que adquiere, mediante un pequeño óbolo, el perdón de estas minucias de pecadillos que debe considerar veniales. Con tres Padrenuestros y un Avemaría borrón y cuenta nueva.
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