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Narcicismo emergente
Un estudio reciente efectuado en Estados Unidos pone de manifiesto que desde el año 1982 el narcisismo se ha incrementado un 30% entre los estudiantes universitarios
Jean Twenge, profesora de sicología de la Universidad del Estado en San Diego, en una conferencia pronunciada en Melbourne sobre trastornos de personalidad ha dicho que una epidemia de narcisismo se extiende entre los estudiantes desde hace 30 años. El narcisismo es una complacencia excesiva en la propia belleza acompañada de un vestirse con afectación. En un estudio reciente que se realizó en una muestra de 16.000 estudiantes universitarios en Estados Unidos, en el 30% de ellos las pruebas sicológicas efectuadas descubrieron que eran narcisistas. En el año 1982 el resultado fue del 15%. Todos ellos eran estudiantes entre 18 y 19 años. El resultado “muestra un cambio generacional”.
En un comunicado que la profesora Twenge hizo en el Congreso de la Sociedad Internacional de Desórdenes de la Personalidad, dijo que la permisividad de los padres, la cultura de la celebridad e Internet son algunas de las causas de la emergente epidemia narcisista. Añade que cuando los padres dicen a los hijos que son especiales para despertarles la autoestima puede ocasionar el desorden de la personalidad. Los narcisistas tienen un desmedido sentido del yo, les falta la capacidad de comprender las emociones y los sentimientos de las personas que están a su alrededor, son superficiales y materialistas y poseen un sentimiento exaltado del derecho. Algunas de sus tendencias son un gran interés por la fama, las riquezas y la cirugía plástica.
La profesora Twenge está preocupada por una cultura “que no solamente acepta el narcisismo sino que lo considera laudatorio”. Me preocupa, sigue diciendo: “Cuando hablo con colegas que no se sorprenden nada que su generación sea más narcisista”. Dicen que ha de ser así porque el mundo es más competitivo. “Pero el problema es que el narcisismo no ayuda a competir, termina por explotar en la cara”. Sigue diciendo: “Los estudiantes narcisistas obtienen una calificaciones muy bajas y lo más probable es que abandonen los estudios porque piensan que no han de estudiar porque se creen muy listos”. La profesora Twenge afirma que la manera de ver el problema sus colegas “es un pensamiento que desilusiona”.
Si las declaraciones que ha hecho la sicóloga las hubiese dicho un clérigo, la gente arremetería en contra suya acusándolo de crear problemas en donde no los hay. Es una laica que denuncia el trastorno de la personalidad que es el narcisismo. Se estará de acuerdo o no con ella, pero no levantará tanta polvareda como lo haría si la denuncia tuviese olor de religión.
Para no entrar en el emergente club de los narcisistas que denuncia la profesora Jean Twenge se debe tener una personalidad muy bien forjada que le permita entender que la valía de una persona no se encuentra en la apariencia externa, sino en el carácter, en la manera de ser. Esta personalidad espiritual no se consigue con la práctica religiosa que, al fin y al cabo no es nada más que una capa de barniz que mitiga la deformidad del carácter, sino la auténtica conversión a Cristo que transforma al creyente en una nueva persona provista de nuevos valores.
Cristo satisface todas las necesidades esenciales del ser humano. Llena el alma de tal manera que el deseo de ser guapo de cara a la galería es cosa del pasado. Si en él existe alguna ansia de belleza es de orden interior, de parecerse cada día más al modelo de perfección espiritual que es Cristo. Este anhelo vehemente de mejora no pretende avergonzar al otro. En todo caso le tiende la mano para levantarlo.
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