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R.
Rubalcaba, el perfecto segundón que se ha visto obligado a dar un paso al frente para tratar de salvar al régimen, ya no quiere ser Rubalcaba
Reniega de su pasado. Le presenta una enmienda a la totalidad al gobierno de Zapatero, lo que viene a ser algo así como presentarse una moción de censura a sí mismo. ¡Qué cara!
Primero fue la petición de que lo llamásemos Alfredo. Y ahora la R. Llámenlo cualquier cosa menos Rubalcaba, nombre ligado inexorablemente en la memoria colectiva de los españoles a los escándalos de corrupción del felipismo, al terrorismo de Estado de los GAL y al desastre económico, social y moral resultante del zapaterismo. Porque Alfredo Pérez Rubalcaba, el ahora amigo de los “indignados” y uno de los padres de la LOGSE que hace casi imposible la salida de España de la crisis, por más que se empeñe en venderse a sí mismo como viva imagen de la regeneración política, ha sido durante estos siete años de gobierno de ZP miembro del gobierno de la ruina.
Fue él quien propuso a Elena Salgado como ministra de Economía en sustitución del fracasado Pedro Solbes. Votó el Estatuto de Cataluña. Estuvo metido en las negociaciones con ETA, verificó el cese de la violencia poco antes de que ETA robase centenares de armas en Francia y asesinase a dos personas en la T-4 de Barajas y era ministro del Interior cuando se produjo el chivatazo a ETA conocido como “caso Faisán”. Rubalcaba, no nos merecemos un gobierno que nos mienta, votó a favor del canon digital y la Ley Sinde. Tuvo mucho que ver en los recortes sociales llevados a cabo por Zapatero. Jugó un papel relevante en la manipulación de la mayor masacre terrorista que ha vivido nuestro país. Rubalcaba es, desde hace años, omnipresente. El hombre de Juan Luis Cebrián en el gobierno. La salvación para el grupo PRISA. O eso deben de pensar. Para que él fuera candidato hubo que quemar a Carmen Chacón, quien se engaña a sí misma pensando que podrá volver a intentarlo después de que el simpático madridista fracase electoralmente frente a Mariano Rajoy, quien ya se ve en Moncloa.
Rubalcaba arremete contra los banqueros en desesperado intento por caer en gracia a una sociedad destruida por décadas de estatismo y relativismo moral. La prensa, siempre dispuesta a comprarle el juguete averiado a los socialistas, dice que Alfredo da un giro a la izquierda. ¿Pretenden insinuar algo así como que Zapatero ha sido la extrema derecha? Si hay algo que está fuera de toda duda es que la política de ZP ha sido antiliberal, anticapitalista, prohibicionista, totalitaria. Y moralista. Subidas de impuestos, presión brutal sobre las clases medias, ingeniería social a gó-gó, mantenimiento de los privilegios de sindicatos verticales del régimen y hasta de la SGAE, fortalecimiento de la casta política, intento de liquidar lo poco que queda de división de poderes y expulsión de la oposición de la vida pública con firmas como la del Tinell, leyes totalitarias que invaden el ámbito privado, otras que pretenden erradicar la objeción de conciencia, persecución de la familia y los católicos (cosa que ZP ahora osa negar en reuniones con directores de medios)… ¿es esto de lo que Rubalcaba, cómplice, ahora reniega?
R., lo siento, ya no engañáis a nadie.
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