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Rubalcaba, la esperanza del PSOE
Guiños a la izquierda
Todavía recuerdo la noche electoral del 2004 cuando un eufórico y triunfante Rodriguez Zapatero escuchaba los aplausos de sus fieles que le pedían que no les fallara. La socialdemocracia volvía a la Moncloa porque los españoles hartos de las mentiras que Aznar y sus ministros habían estado lanzando a lo largo y ancho del país durante las fatídicas horas que siguieron al atentado ferroviario de Atocha, es pura especulación decir que sin aquellas muertes y sin tanta mentira gubernamental Zapatero no hubiera llegado a la Moncloa en aquellas elecciones pero algo ayudó la falacia de Aznar, Acebes y Zaplana a allanarle el camino a la Presidencia del Gobierno.
Cuatro años después el PSOE volvió a triunfar en las elecciones generales, la crisis ya comenzaba a asomar por las rendijas y descosidos del país pero, como siempre, aquí mirábamos hacía otra parte como ya había ocurrido tanto en la época en que el dictador Franco gobernaba el país como con otros gobiernos de los años en que ya la democracia estaba asentada en España. Se seguía alargando más el brazo que la manga con la ayuda de la banca que otorgaba hipotecas inflando el precio de los pisos sin parar mientes en que después se tendrían que devolver, nadie esperaba que las vacas flacas llegaran hasta aquí. Pero lo hicieron y todos tuvimos que comenzar a hacer nuevos agujeros en nuestro metafórico cinturón de la economía domestica, se pinchó la burbuja de la construcción que los Gobiernos de Aznar habían alentado y cuando la banca norteamericana tosió con un resfriado aquí nuestra economía enfermó de fulminante pulmonía.
Y el gobierno socialdemócrata que había llevado a cabo importantes reformas en el aspecto social no supo coger el toro de la crisis por los cuernos y cuando se vio obligado el pasado año a tomar las medidas pertinentes para no caer en picado en la bancarrota no supo explicarlo convincentemente a los ciudadanos. Un gélido viento de crisis azotó España, se congeló todo, los salarios de los funcionarios, las pensiones de los jubilados, desparecieron los incentivos para premiar a los padres que aumentaban su prole y el paro, con la desaparición del negocio del ladrillo, se disparó hasta límites inauditos. Ahí comenzó el declive de Zapatero y su estrella dejó de brillar.
La militancia socialista cayó en el desanimo y la depresión ante los hechos y las estadísticas que les vaticinaban un estrepitoso fracaso en las elecciones municipales y autonómicas del pasado mayo. Zapatero anunció su retirada y un tímido ruido de sillas moviéndose en busca de acomodo se escuchó en la sede del PSOE en Ferraz, saltaron a la palestra los nombres de Chacón y Rubalcaba y el fantasma de una lucha fratricida entre ambos por liderar el partido planeó sobre las cabezas socialistas.
Finalmente ha sido Rubalcaba el elegido para encabezar la lista electoral del PSOE en las próximas elecciones que tal vez sean el próximo otoño aprovechando que las listas del paro suelen bajar en esa época. No le arriendo la ganancia, superar o igualar los 15 puntos de ventaja que el Partido Popular le lleva no es tarea fácil ni tan siquiera para un político tan experimentado como él. La verdad es que a la vista de las estadísticas esas elecciones las ganará Rajoy sin que todavía sepamos cual será su programa de gobierno, podemos aventurar que será el PSOE el que perderá más que afirmar que Rajoy ganará, el gallego hasta la fecha no ha mostrado ningún mérito para asentarse en Moncloa.
Rubalcaba, que lleva tiempo ocupando cargos importantes en el actual Gobierno de España, en el acto de su entronización como candidato ha hecho un discurso, es un excelente orador, en el que se ha dedicado a lanzar guiños a la izquierda hablando de algunos de los temas que serán básicos en su programa electoral como aplicar una tasa a los bancos con el fin de crear empleo, reponer el Impuesto sobre el Patrimonio para las grandes fortunas y modificación de la ley electoral asimilándola a la alemana que prevé dos votaciones, una para la lista y otra para el candidato acercándose con estas propuestas a algunas de las solicitudes que el movimiento del 15-M ha realizado desde las plazas y calles de España.
Mucho va a tener que pelear el candidato Rubalcaba para ser creído en este giro a la izquierda de la socialdemocracia, durante todo su tiempo en el Gobierno no se le ha escuchado ni una palabra sobre estos temas y el que calla otorga. Ahora, cuando le ven las orejas al lobo, quieren halagar los oídos del votante con propuestas que mientras han dirigido el país no han tenido el valor de poner blanco sobre negro en la legislación. “Ambiciosos y realistas” es el nuevo lema de los socialdemócratas que, esperanzados, han escuchado a su candidato, tal vez si hubieran llevado adelante este lema de ambición y realismo ahora no se verían en la probable tesitura de tener que dejar el poder en manos de quienes, hasta la fecha, no han hecho ni tan sólo una propuesta creíble. El PP, un lobo disfrazado con piel de cordero, tan sólo espera llegar a Moncloa para comenzar a recortar derechos sociales, si el ejemplo de cómo llevar adelante un país es el País Valencià donde vienen gobernando desde hace más de quince años aviados están los españoles.
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