Poco a poco, los jueces van levantando las perdices de la rapiña. Banqueros, empresarios desaprensivos, administradores de la propiedad intelectual, los flamantes winners de la sociedad del relumbrón están siendo invitados a sentarse en el banquillo de los acusados, después de haber reventado las tasas de colesterol en los pantagruélicos festines que se han regalado con el dinero de los trabajadores, de esos trabajadores que no llegamos a fin de mes y que tenemos callo en el culo de tanto descansarlo en los duros asientos del sistema de transporte público.
► Las inadmisibles declaraciones de Andrés CalamaroMucha murga han dado Teddy Bautista y sus compinches de la SGAE para que ahora se descubra que sus manos de artista no son más que palas insaciables de recoger dineros ajenos. A la sordi. Qué extraordinaria desvergüenza. Qué inaudita zafiedaz. De confirmarse los hechos que se les imputa, claro está. Pero no creo que al juez le haya dado por investigar a la SGAE por no tener nada mejor que hacer.
Los indignados lo estamos cada vez más. Y aquí la vamos a liar parda como no se ajusten los machos y pongamos a buen recaudo a toda esta enorme caterva de chorizos que nos crecen por todas partes, como setas.