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Donosti, Capital Cultural Europea
Al españolismo rancio no le gusta
Parece ser que a la derecha más extrema y a una parte de la socialdemocracia las sentencias del Tribunal Constitucional tan sólo les gustan cuando se amoldan a sus deseos. Hace más o menos un año el nacionalismo españolista más rancio aplaudió a placer la sentencia del Constitucional que pasaba la tijera de podar por el Estatut que los catalanes habían aprobado, todo fueron parabienes para aquellos jueces que con su peculiar manera de entender la justicia habían recortado los derechos que el pueblo catalán se había otorgado y que en ningún momento suponían la desaparición de España como desde el Partido Popular se pregonaba a diestra y siniestra. Los jueces del más alto tribunal español eran unos buenos patriotas españoles que con su dictamen habían parado los pies a los catalanes no contentos con la manera en que España les trataba, o al menos esa era la lectura que de las declaraciones de uno y otro lado del espectro político se intuían.
Han pasado varios meses de aquella decisión del T.C. y hoy sus miembros ya no son tan buenos y ecuánimes para el españolismo rampante y la derecha más rancia junto con algún que otro sector de la socialdemocracia agita el espantajo de la secesión y de la toma del poder por ETA. Los jueces del Constitucional decidieron a la vista de la legislación vigente que Bildu, una coalición de nacionalistas vascos podía acudir a las elecciones, al fin y al cabo los estatutos de esta formación cumplían estrictamente con las leyes emanadas del Parlamento español. Y llegó la sorpresa el día de las elecciones municipales cuando los vascos libremente decidieron elegir para dirigir muchos de sus ayuntamientos a miembros de Bildu. Se desataron los atabales de la Brunete mediática y se comenzaron a lanzar desde la prensa más rancia las consignas pertinentes: ETA entraba en las instituciones vascas y, naturalmente, Zapatero era el culpable de ello. Para nada les vale a estos adalides de la patria que fuera el mismo Tribunal Constitucional al que hace un año aplaudían por pasar el cepillo por el Estatut catalán el que ahora diera luz verde a Bildu para participar en las elecciones.
Y como estos defensores de las esencias patrias, de las suyas naturalmente, siempre aprovechan que el Pisuerga pasa por Valladolid para llevar el agua a su molino ahora han encendido la mecha de una nueva batalla con motivo de que desde Bruselas se ha nombrado a la bella ciudad de Donosti como Capital Cultural Europea para el año 2016. Todos a una, como en Fuenteovejuna, han sacado la artillería más pesada para atacar este nombramiento de San Sebastián y han tomado como excusa el que actualmente sea un alcalde de Bildu quien presida el consistorio municipal de Donosti.
Entiendo los ataques que vienen desde la Brunete mediática, al fin y al cabo ese es su único oficio, pero no puedo entender que desde el mismo Gobierno español una de sus ministras ataque la elección de la capital vasca lo mismo que ha hecho Juan Alberto Belloch, alcalde de Zaragoza. Uno y otro, es mi parecer, han perdido el norte en este asunto, la ministra Rosa Aguilar en su largo viaje desde el comunismo a la socialdemocracia, siempre ostentando un cargo, y el alcalde de Zaragoza han tenido una pataleta de patio de colegio al ver que sus ciudades, Córdoba y Zaragoza, no han obtenido la nominación y tomando el rábano por las hojas se ha unido a la derecha más extrema para atacar un proyecto que inició hace años Odón Elorza, socialista que ha sido alcalde de Donosti los últimos 20 años.
La triste excusa que les ha servido a todos ha sido el que ahora la ciudad está dirigida por el nacionalismo vasco, por un partido que, hasta la fecha, nadie ha podido demostrar que sea ilegal y que tiene todo el derecho a llevar adelante este proyecto que nació con los socialdemócratas al frente del Ayuntamiento. El PP por boca de su eurodiputado el vasco Carlos Iturgaiz ha llegado a decir que el premio a Donosti “era una concesión del Gobierno a ETA” sin tener en cuenta que tan sólo seis de los 13 jurados que tomaron la decisión fueron nombrados por el Ministerio de Cultura español. No han sentado nada bien estas palabras en el PP vasco donde su portavoz en Donosti, Borja Semper, se muestra “indignado y dolido” ante las críticas escuchadas ya que “San Sebastián y los donostiarras están por encima de todo el rifirrafe político que se está generando, de las calumnias que estamos escuchando”.
Tengo la impresión de que las posibilidades de que la paz llegue a Euskadi no son demasiado bien vistas por la derecha española que siempre que puede ha sacado, saca y sacará producto de la acciones terroristas de la banda etarra. El terrorismo se vence, Irlanda es un ejemplo, con propuestas y dialogo y no liándose la bandera rojigualda a la cintura y haciendo de ella un arma arrojadiza, durante muchos años el nacionalismo español excluyente ha sido el caldo de cultivo del extremismo de los otros nacionalismos. Es hora ya de dialogar y de que la política sea la única arma que esgriman unos y otros, y si en unas elecciones libres los vascos han decidido votar mayoritariamente opciones distintas de las españolistas hay que respetarles, y si una vez en las instituciones incumplen las normas están las leyes para hacerlas cumplir. Que Donosti y los donostiarras disfruten en paz la capitalidad cultural dentro de cinco años, muchos nos alegraremos de ello y pasearemos por su casco viejo en busca de un buen “txiquito” de txacolí y una buena ración de suculentos pinchos.
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