No es la primera vez ni será la última vez que Alberto Contador afronte una gran ronda por etapas con muchos frentes abiertos. Al apartado deportivo, un duro recorrido de 3.500 kilómetros y un ramillete de adversarios con sed de triunfo, se suman las sospechas de los organizadores y aficionados franceses a consecuencia del ‘caso del filete’ e incluso de sus compañeros. Como de costumbre. Y quizá todo concluya como siempre: con otro Tour de Francia en el palmarés de Contador. Sería el cuarto. Sería el doblete tras vencer el Giro.

El podio de 2010.
|
Los grandes deportistas, aunque no paren de ganar y ganar, siempre encuentran nuevos retos en su horizonte profesional. Alberto Contador no es una excepción. Su próximo objetivo no se centra exclusivamente en conquistar su cuarto Tour de Francia, sino en estampar su nombre en la historia del ciclismo, en firmar su primer doblete con Giro y Tour en una misma temporada. Esta hazaña está reservada para los elegidos. Siete ciclistas componen este selecto club, donde se mezclan corredores contemporáneos como Pantani (1998), Induráin (1992 y 1993) y Roche (1987) con históricos como Merckx (1970, 1972 y 1974), Coppi (1949 y 1952), Hinault (1982 y 1985) y Anquetil (1964). El protagonista, sin embargo, no ve sencillo adentrarse en esta elite: "El Tour requiere de una preparación específica, y el Giro no es la ideal porque fue extremadamente difícil. Sé que lo normal es no ganar”, aunque tampoco cierra la puerta: “Como me encanta correr, cogeré rápidamente el ritmo del Tour y si voy es para vencer".
| 
Los dos favoritos.
|
Schleck y 9 etapas de montaña
Enfrente estará una nutrida representación de adversarios, dispuestos a vender cara su derrota en las carreteras francesas. Este elenco de aspirantes está encabezado por Andy Schleck (segundo en 2010, a 39 segundos de Contador), quien, en opinión de Contador, cuenta “con una gran oportunidad” de coronarse en París. Por detrás, en un segundo escalón, estarían “Evans, Basso, Gesink y Van den Broeck”, siendo este último el considerado la revelación para el tricampeón: “Hizo un muy buen Tour el pasado año, mostró mucha habilidad, si sigue así, creo que podrá pelear por la victoria final. Le he seguido en la Dauphiné y he visto que lo ha hecho bien, está muy motivado y tiene mucha confianza”. Un tercer grupo contaría con Klöden, Leipheimer, Wiggins, Peter Velits (tercero en la Vuelta a España en 2010) y Damiano Cunego, Samuel Sánchez (cuarto en 2010).
Independientemente de los nombres, el juez de la 98ª edición de la ‘Gran Boucle’ será la carretera, un recorrido de 3.500 kilómetros, con comienzo en la región de la Vendée, en la costa atlántica francesa, y finalización en los Campos Elíseos. El trazado se caracteriza por contar con menos kilómetros contra el crono (se suprime el prólogo) y más montaña, siendo idóneo para Contador. Las etapas de montaña, con 23 puertos y 5 finales en alto, serán 9: dos en el Macizo Central, con el final en alto en Super Besse; 3 en los Pirineos, con los finales en alto en Luz Ardiden y Plateau de Beille; y 4 sobre los decisivos Alpes, con los finales en alto de Serre Chevalier y Alpe d’Huez, a dos días de la finalización y tras subir el Telegraphe y el Galibier (se rinde homenaje a su primer paso en 1911). No faltarán las ascensiones a colosos como el Tourmalet, el Aubisque o la cima italiana de Sestrieres. Sólo habrá dos etapas contra el crono. La primera, en la segunda jornada, será una contrarreloj por equipos de 23 kilómetros en la localidad de Les Essarts, mientras que la única contrarreloj individual se disputará en la penúltima etapa, en la ciudad de Grenoble, y tendrá 41 kilómetros de duración.
No todo dependerá de la forma física de Contador (se presenta a la cita con un 50% más de días de competición que en 2009 y 2010), de la resistencia de sus adversarios (Schleck sólo cedió en 2010 debido a una avería de cadena en el puerto de Balès), de si Contador rompe la carrera en Luz Ardiden (primer día de alta montaña) como ya hiciera en las laderas del Etna durante el pasado Giro; o de si suceden otros pormenores estrictamente deportivos. Contador deberá hacer frente también a un Tour de Francia paralelo, tan exigente como el deportivo. La anomalía del clembuterol es su sombra. Lo tiene asumido. “Tengo claro que en este Tour voy a ser el más controlado”.
Esto tampoco será nada nuevo para Alberto Contador. Hace dos cursos, ya solventó con una sonrisa sus problemas con Lance Armstrong. Ahora ya no está el estadounidense; están los franceses. Una reciente encuesta reveló que más del 60% de los aficionados franceses no quería a Contador en el próximo Tour, como certificaron abucheando al español durante la presentación oficial. Algunos ciclistas y directores de aquel país se han manifestado en la misma dirección, aunque todos consideran que Contador es favorito. E incluso el director del Tour de Francia, Christian Prudhomme, hubiera preferido saber si Contador es “culpable o no”. Y hasta una voz autorizada como Eddy Merckx se ha sumado a este juicio paralelo: “La explicación de la carne contaminada por clembuterol nunca me convenció”. A Contador, sin embargo, esta atmósfera maligna no le inquieta en absoluto. "Puedo concentrarme fácilmente en correr, tengo confianza plena en mis abogados y soy optimista. No tengo ningún temor". Y eso que todos están contra Contador.
www.rafaelmerino.com
@RM_rafamerino