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Etiquetas:   Ser o no ser   -   Sección:   Opinión

Y demás parientes

Manuel Alcántara
Redacción
domingo, 6 de marzo de 2005, 01:33 h (CET)
Figuran en las esquelas, si bien con escaso protagonismo. La estrella es el muerto, como es natural, ya que se lo ha ganado a pulso a medida que se le iba debilitando. Después figuran los que son, teóricamente, los más cercanos afligidos: viudos o viudas, padres o hijos. Sólo a continuación se hacen constar los nombres de los familiares próximos o lejanos. Ésos que según Oscar Wilde no tienen nunca la menor idea de cuándo deben morirse.

Lo mismo está sucediendo con el derrotado sátrapa Sadam Hussein. Cuando le capturaron los heroicos invasores, lo primero que hicieron fue inspeccionarle la dentadura y liberarle de piojos. Desde Breda y acabando por Nuremberg, no se había respetado a los prisioneros y a los perdedores. Claro que el grito de «¿Ay de los vencidos!» es más antiguo. Resuena en toda la Historia, esa contabilidad de errores y horrores. ¿Por qué complicar a los parientes o a los allegados? Al conde Ciano o a Serrano Suñer se les pidieron cuentas de unos libros de contabilidad que ellos no habían escrito, ni como debe ni como haber. Fueron sólo amanuenses. Los cuñadísimos o los yernísimos pasaron a la historia sólo en calidad de estrellas invitadas. No sólo oyeron la voz de mando, sino la voz de la sangre.

Ahora ha sido capturado en Irak el hermanastro de Sadam Husein. Se le acusa de organizar atentados. Un portavoz de las interesadas fuerzas multinacionales asegura que Ibrahim Hasan Tikriti era el jefe del infructuoso servicio de espionaje durante el repulsivo régimen de su hermanastro, pero en realidad se le acusa de ser esto último, o sea de ser un cercanísimo pariente de alguien que ha sido derrotado en toda regla, pero saltándose todas las reglas.

El nepotismo, palabra que el diccionario define como desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos, también tiene sus riesgos. Conviene estar lejos de los poderosos, sobre todo cuando pierden las guerras.

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