El 9 de Abril el popular líder liberal Gaitán fue asesinado abriéndose la era de la violencia que desde entonces hasta hoy no para en la más poblada república hispana de Suramérica, la misma que ha producido más de un millón de muertos.
El 30 de Abril allí mismo, aunque mudando la sede de sus deliberaciones debido a los tumultos, se fundó la Organización de Estados Americanos (OEA).
Desde su nacimiento hasta hoy, la OEA no se ha desprendido de esa historia de convulsiones en la que nació.
A pesar de estar liderada por la mayor potencia de todos los tiempos (EEUU) y de ser el mayor bloque inter-estatal que hay (sus 35 miembros suman más de 40 millones de kms2), la OEA ha ido perdiendo gran parte de su impulso inicial.
La OEA es la heredera del panamericanismo que sostiene que en todo el continente debe haber una unidad (aunque ésta acaba bajo la hegemonía de EEUU) y sirvió para que todo el hemisferio siguiera una línea acorde con la de Washington.
La OEA nunca cuestionó a la Casa Blanca por sus diversas intervenciones militares en el Caribe o por los golpes en Guatemala (1954) o Chile (1973), aunque sí excluyó a Cuba, cuando ésta se alió con los soviéticos.
Tras la caída del Pacto de Varsovia en 1989-91 y la transformación de los EEUU en el ‘policía de la globalización’ capaz de intervenir en distintas latitudes para imponer sus políticas, parecía que el resto de las Américas iba a seguir el ‘consenso de Washington’.
Sin embargo, el pase a la unipolaridad también implicó el inicio de un paulatino distanciamiento del sur y centro de las Américas. Bajo la idea de que había que conquistar nuevos mercados en la globalización y de que ya no se necesitaba a un patrón que cuidase a su ‘patio trasero’ para que no se infectase del ‘comunismo’, América Latina fue buscando nuevos socios, empezando por la nueva Unión Europea.
En 1991 nació la primera de las 20 cumbres anuales iberoamericanas en las cuales, por primera vez, todas las naciones latinoamericanas se unían sin EEUU y Canadá, pero con otras 2 potencias (Portugal y España), la misma que constantemente marcaba sus distancias ante el boicot estadounidense contra Cuba.
Luego, el desarrollo del Mercosur, del ALBA y de la UNASUR mostró que en Suramérica se gestaba un polo más autónomo.
A medida que en la región han surgido gobiernos planteando la multipolaridad y que Brasil pasaba de ser el eterno soporte del panamericanismo pro-Washington a buscar desarrollar un contrapeso regional, es que en el 2010 se realizó en la costa maya mexicana la primera cumbre de países de América Latina y el Caribe. Esta misma en julio debe reunirse en Venezuela para adoptar un nombre y estructura finales. Por el momento nace como otro espacio ante la OEA, aunque Chávez y Castro quisieran que ésta la enterrase.