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Un President en la inopia
La pobre economía doméstica de Camps
Vivimos momentos de zozobra económica y crisis de efectivo incluso para los pequeños gastos, cada día en nuestros bolsillos hay menos de ese “argent de poche” del que hablan nuestros vecinos los galos y vemos con sorpresa cómo con una moneda de dos euros ya son pocos los sitios en los que nos sirven una cerveza. Ese ente etéreo, sin cara y ojos, al que políticos y economistas dan en llamar “el mercado” está dejando nuestros bolsillos y cuentas corrientes más escurridos que una naranja a la hora del desayuno. Hasta hace algunas semanas tenía el firme convencimiento de que esta desesperanza económica tan sólo la vivíamos unos cuantos, los que seguimos militando en las filas del trabajo precario, los parados y los jubilados y viudas que dependen de magras pensiones, pero últimamente estoy observado que muchos de los que yo creía disfrutaban de una economía boyante y sin sobresaltos también parecen andar a salto de mata para poder llegar a fin de mes, especialmente en las filas de la derecha donde desde Intereconomía hasta el President Camps han mostrado públicamente que no es oro todo lo que parece relucir.
En Intereconomía, donde entre sus tertulianos se encuentra Mario Conde, llevan días insertando en ese programa de tertulia, donde para que se parezca lo más posible a la barra de un bar los tertulianos se dedican a tomar vino y cerveza para entre trago y trago regurgitar sus opiniones y mentiras, una nota en la que piden a sus televidentes que si quieren seguir disfrutando de tan agradable y verídico medio de información tengan la amabilidad de ingresar un donativo para paliar la ausencia de anunciantes. Al parecer poco ha rentabilizado Mario Conde, aquel engominado yerno perfecto para tantas madres, sus antiguos negocios de banquero, tan poco que no tiene unos euros para ayudar a la emisora de la gatuna tertulia.
Pero quien verdaderamente me tiene preocupado es Francisco Camps, President de la Comunitat Valenciana, de quien hace unos días hemos conocido su situación económica personal, o al menos la que ha declarado ante el Parlamento valenciano. Las cuentas de Camps quieren dar a entender a la ciudadanía que el noble ejercicio de la política no hace rico a nadie, y para muestra se basta él. Después de estar en cargos públicos desde el año 1991 y de haber pasado por casi todo el escalafón político, desde concejal con Rita Barberá hasta President de la Comunitat Valenciana pasando por “poncio” del Gobierno central en el País Valencià y Conseller de Cultura entre otros sus ahorros en cuenta corriente no llegan a los 4.000 euros. Y eso a pesar de haberse ahorrado algún que otro traje, algún chaleco, algunas americanas y hasta pares de zapatos y, desde luego, toda clase de dispendios en taxis y gasolina ya que dispone desde el año 1991 de coche oficial.
Con un President que parece actuar como un manirroto en su economía personal no es de extrañar que las arcas públicas valencianas se encuentren llenas de telarañas donde debía haber euros y que ni siquiera Correos les fíe los servicios postales de la Generalitat. Ninguno de los cargos que ha ostentando Francisco Camps a lo largo de su larga carrera política está remunerado como “mileurista”, eso es seguro, y aunque en Octubre pasado se rebajo su estipendio como President a la módica cantidad de 67.615,90 euros anuales- es uno de los Presidentes de CC.AA. que menos cobra- con anterioridad estaba cobrando casi 6.050 euros cada mes. Sin hipoteca a sus espaldas, porque no la declara, sin tener que gastar en viajes, con trajes regalados y con una esposa propietaria de una farmacia me temo que Camps no ha actuado en la administración de su economía domestica con la “diligencia propia de un buen padre de familia” como estipula el artículo 1094 del Código Civil que conoce muy bien por sus estudios de Derecho.
Qué podemos pensar de un político que es incapaz de ahorrar, pudiendo hacerlo, en su propia economía, simplemente lo que hay en la Comunitat Valenciana que se ha convertido en ejemplo de paro y despilfarro. Hoy mismo los bólidos de la F-1 andan por las calles del Grao de Valencia, Camps se ha entrevistado con Ecclestone seguramente para pagarle los 18 millones de euros que cada año hay que darle porque los coches inunden la ciudad de ruido y algunos vips se luzcan y se hagan las fotos para su álbum personal mientras los 2,500 trabajadores del SERVEF(Servicio Valenciano de Empleo y Formación) y de IVADIS( Instituto Valenciano de Atención a los Discapacitados) este mes no han cobrado su nomina mensual ni su paga extra por falta de liquidez en la Hacienda valenciana.
En Valencia hay un presidente que vive en la “inopia” en las dos acepciones que el diccionario de la Real Academia da a la palabra, la primera define la inopia como “indigencia, pobreza, escasez” y la segunda dice que es “ignorar algo que otros conocen, no haberse enterado de ello”. Si es cierto que Camps, con su millonario salario, no ha podido ahorra más que unos escasos 4.000 euros ciertamente que está a punto de ingresar en la categoría de los inopes pero por otro lado y en todo el caso Gürtel ha estado alegando vivir en la inopia al alegar desconocer todos los trapicheos de su “amiguito del alma” alías “El Bigotes”. Esta declaración de bienes de Francisco Camps me parece una burla para tantos jubilados y viudas que tienen que hacer milagros para llegar a fin de mes con las magras pensiones mínimas que cobran. El día menos pensado lo vamos a ver recorriendo, como hacía “Blanquita” los pubs del Carme al grito de “échame argo mi alma” o bien sentado en la plaza de la Virgen detrás de un cartel toscamente escrito en el que diga “es triste de pedir pero peor es de robar”.
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