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Del saber estar a la pandilla basura
Periodismo elegante y sensacionalista
Desde que a los doce años decidí ser periodista tuve siempre claro que era una persona afortunada, en mi familia muchos tuvieron que contentarse en trabajar en lo que encontraban. De una forma u otra en el mundo laboral nadie lo tiene siempre fácil. De hecho mis primeros trabajos fueron, lo he dicho muchas veces en esta columna, en el semanario local de mi pueblo, semanario que dirigía el cura del pueblo y no había presupuesto para nadie de los que allí colaborábamos.
A lo largo de mi vida laboral he pasado por momentos magníficos, por algunos difíciles y otras veces ni lo uno ni lo otro, porque aunque haya podido escoger la profesión no significa que siempre se pueda hacer en ella lo que a una más le gusta. He tenido ofertas, la mayoría las acepté en su momento y a otras no pude decir que sí pues mis circunstancias y mi perfil como profesional me decían en mi interior que lo haría muy mal y dije no con todas las consecuencias. Soy una trabajadora, lo sigo siendo y como todo bicho viviente necesito trabajar sin hacerlo me hubiera sido difícil subsistir al proceder de una familia obrera que nunca me dejó dote ni herencia.
Al ser conocida por mi trabajo tanto en televisión como en radio y prensa escrita hay gente de la calle, que no me conoce más que de eso, que está convencida que mi cuenta corriente está muy saneada y que muchas veces trabajar supone un desvarío, un querer seguir estando ahí tan sólo por estar, nunca o casi nunca piensan que si estás trabajando en uno u otro lugar es porque lo necesitas, necesitar trabajo no es un pecado, y mucho menos pedirlo. Todo el mundo puede pensar lo que quiera, yo no tengo necesidad de dar explicaciones, aunque tengo el gran defecto de explicarme tal vez demasiado.
Un abanico amplio
Me gusta el mundo de la moda, su industria y el trabajo creativo de algunos diseñadores, cuando trabajaba en TV3 en el programa de Mari Pau Huguet “Com a Casa” (Como en casa) mi abanico de trabajo era muy amplio, hacia entrevistas, iba a fiestas, presentaciones de actos, inauguración de la temporada del Liceu, del Palau, a rodajes de película e iba a todos los desfiles que se celebraban en la Passarel-la Gaudí de moda, en aquellos momentos también viajé mucho a Montecarlo para asistir a las carreras de F-1 y también al Baile de la Cruz Roja, allí conocí a una espléndida Carolina de Mónaco, estuve en Paris en las pasarelas de moda de prêt à porter y estuve un par de temporadas en la Alta Costura, fui varias veces a Nueva York, una de ellas invitada por los Puig para la presentación de los vestidos de novia de Carolina Herrera y en otra para la presentación de un perfume, 212 CH, y aquel día nos recibió la familia Herrera en la casa de tres pisos que tienen en la zona más perfumada de la ciudad de los rascacielos.
Vanity Fair
Cuando he visto la portada de la revista Vanity Fair de este mes de julio mi mente me ha retrotraído a otros momentos de mi vida laboral, en ella están Carolina Herrera y Carolina Adriana Herrera y en el interior un reportaje cuidado en esa casa que yo conocí por mi trabajo, me gusta Vanity Fair, así como Vogue y otras publicaciones que hablan de moda, tendencias y además incluyen reportajes interesantes como en este número de Vanity donde se entrevista a Josep Borrell, ex ministro y ex presidente del Parlamento Europeo, ahora al frente del European University Institute, habla claro, largo y tendido y se le fotografía en Florencia, en la Florencia de los Medici donde tiene su casa y su sede de trabajo.
En TV3 durante años hice muchos tipos de trabajos, empecé como guionista del desaparecido “Àngel Casas show”, pronto coordiné el programa y tuve un trabajo extenuante ya que tenía que contactar con los representantes de las grandes estrellas que pisaron aquel programa durante cuatro años, cuando llegaban las vacaciones de verano íbamos al paro, mi contrato era por obra, en setiembre volvíamos, para mí fue una escuela de buenas maneras, de diplomacia, de saber estar y saber decir si o no, las estrellas algunas eran de trato afable, otras muy exigentes pero sobreviví a ello y a otra cosa mariposa. Llegó Jordi González y colaboré en los programas que él presentaba, por la mañana, por la tarde y por la noche, al principio sólo una colaboración semanal, luego diaria. En el programa “Les 100 y una” batimos récord de aceptación, en ese momento el share importaba poco. Nos llamaban el equipo “jasp” por la adrenalina que destilábamos. Se acabó, a Jordi le hicieron en TVE una oferta que no podía dejar escapar y nos quedamos en la calle. Seguí en Tv3 coordinando programas diversos. Volví con Mari Pau en “Mari Pau en directe” y me reencontré con el estilo de “Com a casa”.
Desconocida en España
Vinieron tiempos de cambios, en Tv3 no había más trabajo para mi y una oferta del programa “Sabor a ti”, al lado de Ana Rosa Quintana, me ofreció la ocasión de darme a conocer en España, Antonio Robles nos reunió a mi y a Chelo García Cortés, las dos llegábamos de Barcelona y éramos unas perfectas desconocidas, aunque a mí en Catalunya me conocían en todos los rincones. Conocí a Chelo años antes, cuando de la mano de José Manuel Parada llegaron desde su Galicia natal a Barcelona, eran una pareja de trabajadores, estaban en Radio Miramar y yo en El Correo Catalán, nos hicimos amigos, la penuria económica nos hacía comer col lombarda, nos encontrábamos con Isabel Gemio que aún no era “la chica de la radio”. Viví con Chelo y José Manuel momentos personales y profesionales muy interesantes, pero siempre con el cinturón atado en el último agujero, eran tiempos de lucha, en muchos aspectos. Nada de caprichos, ni viajes maravillosos
En 1998 empezamos en “Sabor a ti” pero en el dos mil me invitaron a que me fuera a las mañanas de Antena3 TV. Antonio Robles al finalizar el verano del 1999 me pidió que no hiciera apariciones públicas porque “formaba parte del equipo de Sabor” y querían que ese verano descansáramos, ya que tenía la vuelta asegurada en setiembre. Hice un gran esfuerzo, en “Sabor a ti” teníamos una audiencia brutal, a todos los que colaborábamos en aquel programa nos conocía mucha gente, nos seguían y durante un tiempo haciendo pareja con Miguel Temprano conseguimos un share ahora quimérico. Saliendo con Miguel tuve que pasar por ingenua, por tonta, por novia y presuntamente por un embarazo imaginario que Ana Rosa se sacó de la manga. Un delirio, pero aquello funcionaba.
Ángeles, demonios y duendes
Durante el verano los ángeles, demonios y duendes tienen tiempo de sentarse en la arena, en la terracitas y en algunas alfombras llegadas de Turquía elaboradas a mano, para hablar con unos y con otros y hacer quinielas sobre trabajo, se hacen cambios y cambalaches, el verano puede ser una buena época para retorcer intenciones e incluso cambiar palabras dadas que no contratos escritos, por eso el 30 de agosto recibí una llamada de Antonio Robles diciéndome que pasaba a las mañanas de Antena 3 TV y ante mi pregunta, “¿no era del equipo de Sabor?”, sólo tuve una respuesta: “aquí no mando todo lo que deseo”.
Me fui a las mañanas con Alicia Senovilla, un descubrimiento, una tía divertida, con una vis cómica inusual y colega de las de verdad, de las que habla de tú a tú y no usa la diplomacia para hablar de lo que le gusta y no le gusta. Con ella también estuve trabajando en Tele Madrid, ya en esos momentos, muy de vez en cuando me llamaban para ir a Tómbola y lo hacia, trabajar por la tarde, por la mañana o a la hora que fuera era tener una colaboración y no un contrato duradero y fructífero económicamente, es decir vivir en la cuerda floja.
Llorar de impotencia
Cuando me llamaron para comunicarme el cambio lloré de impotencia, yo lloro por impotencia en esos casos y telefonee a Chelo, la encontré en el coche que iba al aeropuerto a dejar unas fotos, me dijo: “Cuando vuelva te llamo y hablamos, estate tranquila”, nunca volvió y si lo hizo se le olvidó de hablar conmigo. Llevo años sin saber de ella, sólo a través de DEC donde ha triunfado por hablar bien de una nómina de famosos que conocimos muchas veces conjuntamente. Este viernes en DEC la despidieron como a una grande, es lo que se merece, y sus colegas, María Patiño, Gema López, Gustavo González, Antonio Montero y el presentador Jaime Cantizano, casi todos lloraron a moco tendido, todos la querían, todas la añorarían, María se mostraba deshecha, lo mismo que Cantizano que explicó que entre él y Chelo se llamaban hermano y hermana. Antonio Robles, al mando del programa, no quiso salir al plató pero Chelo, eso sabe hacerlo muy bien porque es educada, con los ojos casi entumecidos por el llanto fue a darle un abrazo, antes dijo que de él y de Ana Rosa había aprendido a hacer televisión.
Durante el programa Pepi Valladares, la que fue la mano derecha durante años de la folklórica que mejor mueve la cola y que acaba de firmar un contrato millonario con Tele 5, habló con claridad, con conocimiento de causa y con seguridad y aplomo de los años vividos al lado de la estrella y sus circunstancias, se enfrentó a Chelo y los colegas que al finalizar el programa tanto la querían y lloraban por ella también le dijeron lo que creían tener contrastado, un ejercicio de saber hacer periodismo a pesar de ser amigos, sin pasarse claro. Chelo, haciendo alusión al grupo que comanda Pepi Valladares sentenció: “son la pandilla basura”
Chelo a Telecinco, Mariñas sigue en DEC
Chelo ha firmado para colaborar en La Noria, en Sálvame deLuxe y puede que algún día la llamen los del Sálvame diario, no podrán resistirse a hacerlo. He preguntado a varias personas si la baja de Chelo en DEC significa el principio del final de este programa que a mi me gusta por encima de tantos otros, nadie sabe nada de nada, todo depende de la cadena, parece que el rumor que circula con insistencia de que María Patiño ha recibido una oferta para ir a Telecinco no es cierto y en cambio si es cierto que Jesús Mariñas recibió una oferta de La Fábrica de la Tele que él desestimó.
Pienso que Tómbola, programa criticado y a veces menospreciado, a mi manera de entender era un convento de ursulinas viendo lo que hay ahora en las cadenas, me refiero a los programas llamados de entretenimiento y que la gente mira pero a veces no escucha, salvo en contadas ocasiones. El mundo del periodismo anda revuelto, e incluso el mundo de los que no son profesionales pero ejercen. Están ahí, ocupan sus sillas y ejercen de lo que saben.
Prensa amarilla y sensacionalista
El programa de TVE “Corazón, corazón”, que tanta clase y audiencia tenía, ha quedado desplazado por programas de prensa amarilla y sensacionalista, como dijo Ibáñez Serrador: “El día en que se retransmita la muerte en directo de alguien, tendrá mucha audiencia”, es así, una cosa es ser ñoño, ser soso, no tener gracia ni ser divertido y otra cosa es el escándalo organizado, por qué sí chillo, por qué sí lincho, por qué si mal hablo, etc, etc. Entiendo que debería haber un consenso de medianías, incluso me pregunto, ante tanta descalificación ¿qué hacen las asociaciones de la prensa? ¿los colegios de periodistas?, creo que nada, bueno si, mandar folletos de casa rurales a precios estupendos para el verano. Es de agradecer.
Me quedo con el saber estar, aunque esté pasado de moda, aquí en estas páginas hay de todo como en botica y tengo un lugar bien amado en que todas las semanas u otros días procuro hacer el trabajo que me gusta, siendo también muy actual.
¡Ah! mucha suerte a Chelo en esta nueva singladura y voy a poner velas para que DEC siga existiendo, ocupa, por share, un digno segundo puesto como programa de entretenimiento, durante muchos años fue el primero, nadie nunca ha dicho que el que tiene más share es el mejor, quisiera manifestar que como no creo en el share pienso que DEC tiene su público y es innecesario que se prescinda de él sólo porque ha pasado de ser el primero a ocupar el segundo lugar. Una injusticia.
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