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El flautista de Hamelín
El Movimiento 15 M se apodera de todos los titulares
Parece que la nueva dirección del PSOE -ese Vicepresidente que no es, que es también el ministro del Interior como el que no actúa, que ha dado un golpe de mano al Presidente que no es-, ha enderezado la cosa del desastre electoral que sufrieron el 22M no sólo evitando que su cabeza o cualquier otra cayera por dimisión fulgurante, sino que incluso ha conseguido sacar a los frikis del partido del ojo del huracán de la irrisión popular –ya saben, a la señá Chacón, a la señá Aído, a la señá Pajín, al señor Sebastián y a to´s esos- merced al truco este del Movimiento 15M, la #spanishrevolution, la democraciarealya y lo que ha venido detrás, todo ello con mucha sigla y mucho número que mola mil (15J, 19J, etc.).
Hábil, muy hábil por una parte, y un claro detonante, por otra, de que no queda una miajica de inteligencia en el conjunto del resto del espectro político, pues que se la está dando don Alfredo y el señor Rubalcaba, al alimón, con queso.
Que esta gente de los supuestos movimientos espontáneos (como los calambres), así, alegremente, se dedique a decir simplezas sin pies ni cabeza, tanto o más grandes que las excéntricas peticiones de los artistas cuando se hacen famosos, y sean recogidas a todo espacio por los medios de información, sólo puede entenderse si es que son pagadas con sangre, con verdaderas fortunas o es que hay busilis y esto esconde mucho más de lo que confiesa. Todo este festival, no puede ser de otro modo, es un simple espectáculo, que ni es ridículo ni deja de serlo, como le corresponde a cualquier espectáculo, sino que es. El objetivo es sacar de los focos al manipulador PSOE que todavía está ahí, en el poder, sin haber convocado las preceptivas elecciones anticipadas que corresponden.
Y, curiosamente, cuando las tintas pueden caer sobre el PSOE porque en la transferencia de poderes de los nuevos cargos se van a airear las cifras de su trinque que han dejado en bancarrota a ayuntamientos y a ciudades, van los graciosos del 15M y sus demás socios y, ¡qué casualidad!, se marcan una cabalgata de la risa… atacando a las gentes del PP, principalmente, y todo ello muy adobado ¿con qué?..., con banderitas republicanas, sí señor, esas mismas que son tan ilegales como el propio 15M y tan ilegales como que el ministro del Interior incumpla la ley no impidiendo que se incumpla la ley, según su propio juramento y la imposición de su cargo.
Que este señor tan truculento juegue a estas cosas, a mí me parece que es ilegal, pero que es a lo que juega y a lo que sabe jugar..., especialmente si no hay quién le sepa parar los pies. Ya sabemos que el PSOE siempre ha jugado a esto, y a esto jugó con la Dictadura de Primo de Rivera –el único partido que le dio a la dictadura cobertura legal al apoyarla tanto el PSOE como la UGT-, a esto jugó con las algaradas que ilegalmente propiciaron la llegada de la nefanda II República, a esto jugó, a la Guerra Civil, en la Revolución de Asturias del 34, y a esto mismo jugó cuando los días del tiroteo pistolero hasta que en el 36 se llevó el gato al agua y produjo el enfrentamiento armado que tanto deseaba, aunque finalmente calculó mal y se salió rana la cosa, pues que perdió la guerra civil que con tantísimo ahínco había perseguido.
Nada raro, en fin, que vuelvan a jugar con las masas, haciéndolas bailar y desfilar como el flautista de Hamelín hiciera con los roedores de aquella legendaria ciudad, atrayéndolas hacia sí entontecidas o fascinadas por la música no se sabe si de don Alfredo o del señor Rubalcaba. Y como entonces, en el 28 de Primo de Rivera, en el 31 republicano, en el 34 de Asturias o en el 36 nacional, es más que posible que sea para destruir, como el célebre flautista, a todos los que convocó con su instrumento, conduciéndolos al exterminio.
Ya digo que en esto no veo nada raro, si es que por tal aceptamos lo que es habitual en ciertas conductas... atípicas, digamos, y esto, claro, si uno se fija en el personaje y aún en el partido; pero disgusta mucho que nadie más parezca verlo, al menos de todos los demás partidos del espectro político, cual si no hubieran leído una sola línea de Historia o cual si sus sentidos cognitivos estuvieran frustrados o anulados. Algo pasa, y algo grave, cuando la sociedad parece volcarse en simpatías con un movimiento que es más falso que un euro de madera, no hay más que ver que el cerebro en la sombra, más que del doctor Jekyll, es el del tortuoso mister Hyde.
Algo que se podría entender si es que estos supuestos rebeldes de telenovela tuvieran una sola idea clara, que no la tienen, una propuesta digna, que no la tienen, un propósito que no fuera un despropósito, que no lo tienen, y una independencia que de ninguna de las maneras tienen, porque ellos van sólo contra los conservadores, la fe, el orden y la estructura social que funciona, a pesar de que ha sido precisamente la izquierda, la anacrónica izquierda, la que ha quebrado al país, traído la corrupción a manos llenas, multiplicado el desempleo hasta convertir España en un cortijo del Tercer Mundo y asentar el trapicheo político y el trinque inmobiliario como una forma de vida de sus políticos. Éstos, los mismos que desindustrializaron a España, los mismos que engañaron a las masas trabajadoras convirtiéndolas en esclavos laborales al ningunear sus derechos y aumentar tanto sus deberes impositivos como sus horizontes de jubilación, son los que, escondidos tras las turbas que manejan –como históricamente han hecho-, están lanzando un órdago a la sociedad para quedársela y montar su imperio stalinista.
Es un poco desesperante que así esté la cosa y que no parezca haber nadie capaz de verlo, cuestión que dice mucho y malo de la calidad intelectual de los políticos. Pero también lo es que entre la misma ciudadanía, incluidos los muchos ingenuos que es obvio están siendo manejados como una masa de borregos por este personaje estrafalario y retorcido, no haya un solo individuo que vea que se les está utilizando contra ellos mismos y contra la sociedad.
Da la impresión, o de que todos nos hemos vuelto tontos, o de que esto ha llegado al fondo del tarro y no queda ya una miga de sensatez en todo el país, alucinado con una música que no es ni sonsonete y con una serie de propuestas que ni existen. Pero ¿es que acaso nos hemos vuelto locos?... Bueno, pues será únicamente mi caso, pero si esto sigue así dimitiré de mi actividad como articulista, porque ya he dicho mil veces que yo no escribo para idiotas, y quien no vea esta sucia maniobra y esta deplorable manipulación de las masas, que se haga ver, de verdad, porque algo serio le está pasando. Es tan obvio que no admite discusión, vaya. Ninguna.
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