Visten elegantemente con traje y corbata, calzan zapatos lustrosos, permanecen unidos a un teléfono móvil y portan maletín. Su oficina es el mundo y su agenda está completa de reuniones y negocios que cerrar en donde se mueven cientos de miles de millones.
|  El fichaje de Ibra movió millones.
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Actualmente, con los meses estivales, afrontan su temporada alta de negocio. Y últimamente sus caras son cada vez más familiares. Son los representantes de los futbolistas.
La mercantilización del fútbol ha otorgado una mayor importancia a la figura de los agentes de los jugadores (coloquialmente agentes FIFA). Los representantes no sólo influyen ya en sus poderdantes sino que cada vez cuentan con más peso en las decisiones de los grandes clubes, caso de Jorge Mendes en los últimos traspasos en el Real Madrid (20 millones en comisiones hace un verano). Ya se sabe: a más traspasos o más renovaciones, más ingresos en forma de comisiones. No es de extrañar que al calor de las cifras mareantes -censurables en estos tiempos- España se haya situado como el segundo país con más representantes federados de futbolistas (579) en el mundo después de Italia (721).
Aunque todo es consecuencia del olor del dinero, ser representante de un deportista no se reduce únicamente a negociar sus contratos. Muchos agentes, y empresas de referencia del sector, se ocupan de gestionar derechos de imagen (anuncios publicitarios, asistencia a actos), de administrar inversiones, de erigirse en portavoces e incluso de actuar como psicólogos en determinados momentos. Lógicamente, todas estas actividades están en función de la importancia del representado. No es lo mismo estar con Cristiano Ronaldo que con un jugador de Segunda división. Ni en horas de trabajo ni en honorarios. Por ejemplo, en el caso del luso, su representante, Jorge Mendes, cobró 9,6 millones de euros por la contratación del Real Madrid, es decir el 10% del traspaso entre clubes, aunque estos porcentajes suelen ser variables.
Tampoco es lo mismo ver la profesión desde fuera que desde dentro. Obtener una licencia federativa es un trámite administrativo relativamente asequible, pero actuar dentro del mundo futbolístico requiere de otras dotes como tener una buena red de contactos, mejores artes de negociador y hacerse con una nómina de jugadores de alta enjundia. Los representantes consagrados advierten que no todos alcanzan la estabilidad dentro de este sector y que sólo un grupo reducido consigue suculentos réditos. Más o menos en la misma proporción que pueden encontrarse a mujeres ejerciendo una profesión históricamente de hombres.
|  El culebrón Agüero.
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Jorge Mendes, la estrella de los agentes FIFA
Para ser representantes se requiere contar con algo más de unos 1.000 euros ahorrados y aprobar un examen (la FIFA obliga a que jugadores y clubes utilicen profesionales titulados, salvo que éste sea un familiar directo o esté licenciado en Derecho) con cuestiones relacionadas sobre derecho civil y laboral, así como de fútbol. El examen, organizado por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) bajo el amparo de la FIFA, cuenta con dos convocatorias (a elegir marzo o septiembre) y consta de 20 preguntas con diferente puntuación (de 1 a 3 puntos) en función de su grado de dificultad. Una vez superada la prueba, el futuro agente debe presentar un certificado de penales, firmar un código deontológico y contratar una póliza de responsabilidad civil en función de su volumen de negocio.
A partir de aquí: 24 horas de trabajo durante los 365 días del año, infinidad de conversaciones telefónicas, continuos viajes y atención permanente a los representados. Algunos consiguen triunfar y en esta lista se encuentra gente tan exclusiva como Jorge Mendes con su empresa Gestifute que tiene en nómina a Cristiano Ronaldo; la empresa IMG con Bruno Satin y con Agüero en cartera; Reza Fazeli con la empresa International Soccer Management y responsable de las últimas adquisiciones de Florentino Pérez; Soren Lerby, con un buen mercado en Alemania, Holanda y Dinamarca; José María Orobitg y Pere Guardiola, hombres de peso en las estrellas del Barcelona; Mino Raiola con Ibrahimovic y su traspaso de cada verano; el influyente Ernesto Bronzetti en el mercado italiano; o los mandamases de las agencias WMG, Stella LTD, Group PLC con tentáculos en Inglaterra. Todos ellos, y muchos más agentes, juegan ahora su torneo, la Liga de los representantes.
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