|
¿España? ¿Lo cuálo es eso?
Este es un buen momento para ser ciego y sordo en España
¿Cabe mayor absurdo que el Tribunal Constitucional incumpla la Constitución?
Cuando los problemas se acumulan, se amontonan y se superponen es que estamos en crisis. Uno, que es castellano viejo y conservador nuevo, quiere pensar que en crisis de valores estamos siempre, que no se ha sabido afrontar y que de ella vienen otras crisis, la económica, por ejemplo. Nos hemos vuelto tontos y, aconsejados por el capitalismo, hemos creído que ir de vacaciones al Caribe en busca de Curro era imprescindible para alguien de nuestra categoría, absolutamente necesario para mantener nuestro estatus social. Ah, y tener casa en la playa y en el pueblo, además de la de todos los días. Si eso no es crisis (capitalista) de valores, que venga Wall Street y lo diga.
Además nos hemos sabido dotar, con gran tino y acierto, de los peores gestores posibles de una crisis que, si bien es mundial, entre nosotros tiene especial repercusión porque nuestros dirigentes, sabios y altamente dotados en un par de semanas para la Economía, la han negado primero, despreciado después y achacado a los demás cuando no ha habido más remedio que aceptarla como animal de compañía.
En España, para originales nosotros, además todo se entremezcla con la crisis de los nacionalismos, crisis permanente e irresoluble tanto porque estamos en manos de los votos egoístas de quienes no creen en España (reconozcamos que esto se repite cíclicamente con independencia de qué partido gobierne en Madrid) como porque nuestro inmarcesible líder actual admite que el concepto de nación es discutible y discutido, prometiendo a sus socios parlamentarios aceptar (con los ojos cerrados, quería decir) lo que saliera del parlamento catalán. Aceptemos también que a esos nacionalistas se pliegan todos los gobernantes, que incluso llegan a hablar catalán en la intimidad cuando les es necesario someterse a lo que CiU diga con tal de mantener su apoyo parlamentario.
La corrupción, sin llegar a ser galopante como en otros tiempos o lugares, es una de las primeras preocupaciones del ciudadano de la calle, sin que lo sea para los partidos políticos que, mindundeando su importancia, llevan en sus listas electorales a numerosos imputados como si fuera lo más natural del mundo, olvidando el compromiso de ejemplaridad y limpieza que debería ser referente social cotidiano. La suciedad como camino hacia el poder. La torpeza y la ingenuidad de los pertenecientes al movimiento 15M parece, si las cosas se desarrollan como parece previsible, que no conseguirán levantar de sus asientos a tantos chorizos vestidos de cuello duro y corbata.
En un imposible ir más allá el propio Tribunal Constitucional incumple la Constitución, ¿cabe mayor absurdo?, y lleva haciéndolo tanto tiempo que da vergüenza sentirse demócrata y apoyar al parlamentarismo de una ¿nación? que ha decidido ignorar sus miserias y avanzar con los ojos cerrados a su propia desdicha sin saber hacia dónde debe dirigirse. Éste es un buen momento para ser ciego y sordo en España. ¿España? ¿Lo cuálo es eso?
|