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Tags: Opinión · Artículo de opinión · Ángel Ruiz Cediel
Utopía, miopía


Los nuevos cargos electos toman posesión de sus cargos


Ángel Ruiz Cediel Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
miércoles, 15 de junio de 2011, 08:46
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En estos días, con una inmoralidad casi pornográfica, están tomando posesión de sus nuevos cargos los políticos electos en las pasadas elecciones municipales y autonómicas. Las plazas de los pueblos se han convertido por unas horas en improvisadas pasarelas de impudicias inenarrables, pudiendo contemplar los electores y los siempre ociosos jubilatas cómo llegan los nuevos chori-mandamases a bordo de lujosos automóviles (a veces blindados, como Obama), ungidos en aguas de ángeles y otros afeites de mucho postín, y ataviados con ropas y complementos de las marcas más privativas, de ésas que promocionan por el mundo-Tierra los amigos del lujo y el viva quién lo trujo.

Son, ya se sabe, los abnegados de la patria, los elegidos para sacrificarse sirviendo al pueblo (haciéndole cortes de mangas o mostrándoles el sillín de la bici manual para que pedaleen), los nuevos alcaldes y ediles munícipes que, como los anteriores, no pagarán a quien no les dé la gana pagar, pero quienes meterán la mano en las cuentas de éstos y ésos y aquéllos si es que les viene en gana inventarse una deuda, una multeja o la trampa que sea. Son, después de todo, el más de lo mismo, el continuose trabuco-naranjeriano, del chori-club, y con la misma impunidad de sus predecesores, si es que no son los mismos que han sido reelegidos en los cargos.

En política, ya se sabe que la verdad es más relativa que en la Teoría General de Einstein. Da lo mismo que hoy jures públicamente por tus niños y con los ojuelos inundados de lágrimas que si tal cosa sucede dimites, porque igual puedes seguir mamando de la teta un par de mandatos más o diez, aunque hayas dilapidado lo que no era tuyo… no una vez, sino dos o cien, en un delirante delirio tucankamónico de ansiar ser la sede de las olimpiadas universales del cosmos multidimensional. Mucha lagrimita de cocodrilo y carita de ñoño arrepentido, mucho juro por mis ninios que de ésta dimito y tal, pero ahí le tienen, tan contentito, tan redicho, tan baboso y tan pomposo como siempre, dispuesto a gastarse ahora lo que no viene en los papeles en cuantito le dé otro ataque de delirio galopante, porque eso no hay pastillas que lo atajen, ni siquiera las que pueden producir en masa todas esas farmacéuticas que se inventan la fiebre del pollo, hoy, la del cerdo , mañana, y tal, que como todo el mundo sabe tiene e.coli (¿lo agarran?), que es el negociete de este año si media autoridad de la OMS que eche las campanas de las alarmas a rebato y se abre así la veda del comprador de placebos. Antes era Georgie Dann el que nos daba los sonsonetes del verano, pero ahora, entre políticos y farmacéuticas, para qué queremos más música.

Así funciona la sociedad, qué le vamos a hacer, por más que duela saber que la única economía que les interesa a estas pandas de pillos es la suya. Ahí los tienen a las criaturitas, que están arribando a las poltronas dispuestos a ponerse como el Quico los próximos cuatro años. Santa Rita, Rita, lo que se vota no se quita, dicen con razón en sus jaculatorias. Y desde sus poltronas, por control remoto, lo mismo podrán meter la mano en las cuentas de éstos o aquéllos (del otro partido) como desde su comodidad armar planes, hacer compras, designar proveedores a tanto por el nombramiento, y todas esas cosas que dejan mucha, pero que mucha enjundia. Y tiroliro el último (no pongo el qué, que eso es lo único que está verdaderamente penado en este país de ñoños y miembras).

Creo que esto, precisamente, era lo que querían regenerar los del Movimiento 15M, la #Spanisrevolution y todos esos grupos que estaban ya hasta el colodrillo de este país que pronto tendrá su capital renovada en Manguncia, y cuya idea también acariciábamos secretamente la mayoría de la población: la regeneración de la política… y los políticos. Pero, en fin, hubo elecciones, no se había hecho señalado ningún camino para llegar la utopía, y la miopía electoral vino en ayuda de la falta de inteligencia y memez profunda de estos grupúsculos de pseudohippies-mayoafrancesados, y, ¡zas!, a votar a los de siempre, quienes harán lo de siempre, trincarán lo de siempre (todo lo que puedan) y se ciscarán en lo de siempre (en el asnífico pueblo soberano que les da a los choris las llaves de las arcas). Tanto da que le hayan votado a éste para que ése no llegue al poder –que suele ser lo normal-, o que, a pesar de saber que éste tiene los genes de Raffles, le han puesto a guardar la paz, la seguridad y el sueño de las haciendas de todos. Tanto da, porque con la misma impunidad que nos han estado saqueando durante años, bienios, trienios, cuatrienios, quinquenios, decenios, docenios, etapas, eras, eones, lo seguirán haciendo mientras se carcajean de la peña, porque saben que, o sí o sí, no importa lo que digamos de ellos, en las próximas elecciones también les votaremos, y, si no a ellos, a sus coleguis del otro color, que no son sino los mismos tronquetes repartidos en distintos grupos para pillar más.

Luego, curiosamente, resulta que las estadísticas confiesan bajo tortura que una cuarta parte de la población considera a esta troupè de manguis uno de los tres grandes problemas de España. Y digo yo, ¿y entonces por qué les votan?... Pues por atavismo, queda claro. Sí, son unos manguis; pero son nuestros manguis, nuestros corruptejos, los de nuestro pueblo, ésos que no escaparon de utopía alguna pero que le permiten a nuestra miopía verlos así de cerquita, paseando por la alfombra roja que conduce derechita desde su lujosísimo automóvil blindado a la poltrona desde la que saquearán con el mayor salero nuestras ganas de vivir. ¡Viva el alcalde!: ¡viva, viva, viva! ¡Viva el concejal!...: ¡Ahí va, que se escapa!... ¡Qué grasia tiene mi ninio!...: ¡Como pa´ comérselo a besos!

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