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Etiquetas:   Ser o no ser   -   Sección:   Opinión

Bucear en las letrinas

Manuel Alcántara
Redacción
miércoles, 2 de marzo de 2005, 00:58 h (CET)
El ministro de Finanzas francés, que tiene un morro que se lo pisa, no ha tenido más remedio que dimitir al descubrirse que ocultaba su esplendoroso patrimonio inmobiliario. Aquí nos conformamos con menos y en vez de hacer eso hacemos declaraciones. Zapatero ha dicho que luchará contra el «beneficio ingente» de la corrupción urbanística y ha arremetido contra la especulación del agujereado suelo de Madrid. No habrá pisos, pero hay mentiras como una casa.

Cualquier momento puede ser bueno para anunciar el combate contra la corrupción, pero quizá haya otros más apropiados que éste. Más que nada, para no abrumar a los fiscales. El de Cataluña está muy ocupado investigando la acusación de Maragall, que habló del 3 por ciento de cobro de comisiones por parte de CiU. Quizá lo que le haya parecido más extraño es el porcentaje. En otros sitios se sospecha que la adjudicación de obras públicas ofrece mayores rendimientos.

Las insinuaciones de Maragall han puesto histéricos a muchos, pero eso no es lo peor: lo peor es que han puesto histéricos a otros, que en vez de desenterrar el hacha de guerra están desenterrando los escándalos que se produjeron en la época del honorable Pujol. Han reaparecido personajes como Maciá Alavedra y como Pascual Estevill, que antes de entrar en la cárcel amenazaba a los empresarios con meterles dentro si no cedían a sus pretensiones económicas. No se puede decir que la corrupción estuviera generalizada en la Generalitat, pero sí que no escaseaba. Joan Fuster decía que un cómplice es el que te ayuda a ser como eres.

No sólo había fantasmas en el edificio Windsor: en otros bastante más bajos aparecieron complicados altos cargos. Lo que ahora urge, si Maragall se sigue negando a aceptar una salida pactada con CiU, es crear un equipo de buzos que se sumerjan en las letrinas. Es una cuestión de estómago y también de tenacidad. Más de 20.000 leguas de viaje submarino por la mierda les esperan.

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