|
Carmen Lomana madrina de un restaurante japonés
Ni una frase para la princesa de San Blas
Llevamos varios meses en que los actos sociales se aúnan todos en jueves. Para los que nos gusta ser complacientes, cumplidores y acudir a todas las citas es complicado y más cuando quienes los organizan no se ponen de acuerdo a la hora de citar a la prensa llenando nuestra agenda de eventos todos con la misma o muy parecida hora de celebración. El pasado jueves había la presentación de un libro, un desfile de modelos, la apertura de una terraza y la inauguración de un restaurante japonés.
La presentación del libro y el desfile de moda eran a la misma hora, uno era en el centro de Barcelona y el otro en la falda del Tibidabo y la apertura de la terraza era a la misma hora que la fiesta de apertura del restaurante japonés. Para su desgracia y nuestra organización tuvimos que escoger adonde acudir y lo hicimos en función del interés periodístico y por razones de horario y de lugar de celebración.
A las nueve de la noche abría en la emblemática Casa Sayrach, un edificio modernista, sita en plena Diagonal de Barcelona el restaurante Sushi Fushion, llegamos unos minutos antes de la hora en que nos habían convocado, casi cuando acababan de colocar la alfombra roja, y la organización nos hizo entrar para que esperásemos la hora de apertura oficial a las 21 horas mientras tomábamos una copa de champagne y picoteábamos alguno de los platos de sushi de la casa.
Cuando trabajo, por sistema, ni bebo ni como, estoy pendiente de mi trabajo, cuando acabo me tomo una copa y algún canapé. Me senté y esperé, en el interín pude constatar que la zona donde se había habilitado el Photo call era muy pequeña y que era muy probable que ante la escasez de espacio no se pudiera trabajar cómodamente, los colegas gráficos y los que escribimos tenemos que ver bien todo lo que ocurre, sin empujones y sin que ni nadie con su Ipod se convierta además de en exclusivo invitado en reportero momentáneo, cosa que últimamente sucede con demasiada habitualidad y a la que nadie pone remedio y mucho menos si es el anfitrión quién tiene que avisarles para que dejen hacer con tranquilidad su trabajo a los periodistas.
Yo no me corto, siempre procuro hacer mi trabajo en mi sitio, pero cuando veo que no podemos trabajar y los invitados se convierten en unos reporteros más suelo invitarles a que se vayan a un sitio más cómodo y desde allí, les indico amablemente el lugar, hagan las fotos que quieran para tenerlas en su álbum privado.
El pasado jueves tuve que decirlo a varias personas, los organizadores estaban muy pendientes de la llegada de invitados ilustres y del retraso que se producía en la llegada al local de la madrina del evento, tardanza que, según me explicaron, se debía al hecho de que Carmen Lomana no acertaba con qué vestuario acudir al restaurante y se cambió de vestimenta hasta cuatro veces lo que produjo un retraso en su aparición en el espacio del photo call.
Performance Sushi
Sonaron las 21 horas y treinta minutos más mientras iban llegando invitados sin ninguna relevancia especial para los periodistas, a las 21’35 una señorita se sentaba en una especie de chaise longue mientras nadie explicaba qué hacía allí, me acerqué para saber de ella y así supe que su nombre era Sabrina, que era modelo, rumana y que llevaba trabajando en Barcelona desde hacia diez años. Al preguntarle qué hacia allí medio echada me contestó: “estoy haciendo de modelo”, los organizadores decían que Sabrina estaba realizando una “performance” y a mi manera de entender debía ser una “performance” a la manera del “Sushi Fushion”, porque yo he presenciado diversas performances en mi vida y la gente que la realiza no se queda quieta, se pasea, se pone ropa, se la quita. En fin, una nueva manera de ver y entender la “performance”, nunca te acostarás sin saber una cosa más.
A las 21’40 llegó David Barrufet con su mujer y una pareja de amigos, con un mini vestido negro palabra de honor de Phard entró fugaz, rubia y pálida, la cantante Roser quien me aseguró que toma el sol pero que le cuesta coger color y que a pesar de los tiempos que corren trabaja y está contenta, inmediatamente después hizo su aparición el actor Octavi Pujades, es el terror de las nenas, le ven y suspiran, él lo sabe pero es generoso y nada creído, tiene una buena sonrisa, vistió tejanos y una camiseta muy estrecha con la imagen de Kate Moss que mostraba unos abdominales cuidados con perseverancia.
Cristina Piaget a punto de parir
Llegaron las diez, recuerdo que la cita era a las nueve, y apareció Cristina Piaget embarazadísima, con una sonrisa plácida posó de perfil , los fotógrafos lo tienen claro, es conocida y está embarazada por tanto hay que dejar constancia de su estado, los invitados tan sólo posaban y era difícil sonsacarles alguna pequeña declaración en aquel espacio que en algún momento parecía el camarote de los Marx, Cristina me dijo que estaba de ocho meses y una semana, el calor era agobiante y el aire acondicionado no funcionaba y debido a ello la modelo casi tiene el niño en el restaurante japonés, todo un hito, además ignoro si algunas madres han parido en un edificio modernista. Un placer.
La modelo Isabelli iba de cuero, color nude, vestido mini, escote generoso, tanto que se veía la ausencia de sujetador, me dijo: “Todo es de Zara, ¿verdad que es bonito?, no, no llevo lencería, tampoco llevo el pecho operado”. Es de Gran Canaria, habla con acento y es tan cálida como las islas de donde procede.
La nueva Trinca estrena película en TV3 el día 22
Didac y David, dos de los nuevos Trincos, también probaron la esencia de la cocina japonesa: “El que hace de Toni no ha podido venir, está enfermo” les pregunté por la película que han rodado después del concurso en el que fueron escogidos sucesores de La Trinca: “Se estrena en TV3 el próximo día 22, es muy divertida, no te la pierdas , la dirige Oristrell” No me la perderé, Oristrell es un director catalán que tiene un corrosivo y cosmopolita sentido del humor muy alejado de ese humor que tan sólo se mira el ombligo.
Estaba de pie, al lado de la puerta por donde entraban todos los invitados conocidos, durante mucho rato veía a una mujer rubia que con su móvil retrataba todo, incluso hacia grabación, no sabía ni lo que pintaba allí ni muy bien qué hacia, se lo pregunté a una chica que parecía conocer de cerca todo lo que estaba sucediendo esa noche: “Esa señora es la dueña” acabáramos, la saludé, me dijo que no me quería dar su nombre que ese negocio lo tenía conjuntamente con su marido, me lo presentó pero sin nombre, él me dijo que en ese negocio había otro socio y que como iba a ser una cadena de restaurantes les parecía que su nombre no era lo más importante.
Organizadores nerviosos
Carmen Lomana, la madrina de la noche, no llegaba, los organizadores estaban muy nerviosos, los periodistas, al menos en Barcelona, estamos acostumbrados a ser muy educados y por esa razón no entendemos estos retrasos tan grandes, puesto que de haber sido un poco más puntuales aún podríamos haber ido a otra parte a seguir trabajando, con su retraso la noche se nos quedó anclada en la Diagonal. Todo es trabajo, en algún momento pensé que lo mejor era marchar y explicar que ante tan considerable retraso me había ido. Al fin y al cabo cuando uno está trabajando como mínimo se merece un respeto.
Hace un montón de años en Barcelona hubo un acto en el que todos los periodistas estábamos esperando a Rocío Jurado, después de una hora de espera y ante su falta de presencia nos fuimos, desde ese día Rocío Jurado siempre fue puntual en sus citas barcelonesas y si le era imposible llegar a tiempo nos hacia llegar mensajes justificando el retraso. Si un acto está anunciado a las 21’00 horas podemos esperar los veinte minutos preceptivos aceptados internacionalmente, pasado este tiempo me parece una falta de respeto hacer esperar a quienes acuden al acto para hacer su trabajo. Me cuesta entender que Carmen Lomana estuviera informada de que su amadrinamiento empezaba a las 21’00 pues, ya que la conozco bastante, sé que no es maleducada.
Las mujeres nos retrasamos porque el pelo de repente no nos gusta como nos queda, o el maquillaje necesita más rubor, o las medias se rompen justo en la puerta del ascensor, pero eso no es una buena razón para que llegara a la Diagonal a las 22’30 horas de la noche.
Sonriente, morena y pecosa
Sonriente, vestida de negro con falda abullonada, escote en la espalda, diseño precioso de Lanvin y con joyas de plata en homenaje a Elsa Peretti, contestó a todo el mundo, Carmen Lomana lucía un incipiente bronceado que le hacia aparecer en el pecho, en la espalda y en las piernas pecas adolescentes. Aseguró que tenía la vida que quería y que a pesar de ser tan conocida no ha cambiado en nada sus costumbres: “A veces oigo por la calle, ¡mira la Lomana¡ pero yo vivo estos momentos, son mi vida y lo hago con mucha naturalidad porque veo que la gente tiene una actitud positiva hacia mí, estoy satisfecha”.
Carmen aseguró llevarse bien con todo el mundo: “No tengo nada en contra de nadie, por supuesto que siempre hay personas con las que tienes más relación, pero eso es así para todo el mundo, si hay personas que tienen algo en contra mía en su asunto, me lo pueden decir o bien hacer lo que les parezca más oportuno”. Sobre sus malas relaciones con la llamada “princesa de San Blas” aseguró que de este tema no iba a hablar: “Y no lo hago por nada especial, sencillamente si yo digo ahora algo siempre luego hay quién se hace eco y eso se agranda y no quiero, quiero mantenerme en esa forma, yo hago mi vida, me gusta mi trabajo y no incomodo a nadie”.
Ni de política ni de la princesa de San Blas
Tampoco habla de política, le pregunté qué opinaba del movimiento 15-M y me dijo: “De política no hablo”, pero sí lo hace en Intereconomía: “Me llamaron y creí interesante participar”. Su programa televisivo sigue en el mes de setiembre: “Volvemos después del verano y habrá cambios en el programa y en los colaboradores, pero Bárbara de Senillosa sigue con nosotros”.
Se le explicó que en el Twitter suyo ponía a bajar de un burro a las hermanas Cruz: “!Qué me decís¡ ¡pero si yo no estoy en Twitter, estoy en el Facebook y he pedido que me quiten todo lo que está saliendo que yo no escribo y voy a hacer una buena página, pero esto de las hermanas Cruz es una mentira, yo no hablo mal de ellas, primero porque no escribo ahí y además Penélope me parece una actriz fantástica a la que hay que tenerle mucho respeto porque está triunfando fuera, lo hace muy bien y nos representa, a su hermana no la conozco, pero no hablo de ellas, ni escribo de ninguna manera”.
Admira a Penélope Cruz, no conoce a su hermana
Me pidió que lo pusiera en mi página de Facebook, cosa que hice el jueves por la noche y por si queda alguna duda lo pongo aquí para que quede bien claro, Carmen Lomana, que no tiene pelos en las lengua, habla claro y alto, no pone a parir a las hermanas Cruz porque hay alguien que la está suplantando y eso la indigna, se quedó helada.
Nosotros estábamos muy cansados y además hacia un calor insoportable pues el aire acondicionado esa noche se había estropeado. Seguimos, de todas maneras, hablando con Carmen sobre sus amigos: “Tengo muchos amigos, siempre ha sido así, siempre he sido una persona muy afortunada en ese sentido” y cuando se le especificó que también tenía amigos especiales sonrió y dijo: “Si, claro, también los tengo, pero ahora no tengo ninguno, no soy una mujer que se enamore, me gusta divertirme, pasar un rato agradable, pero me cuesta mucho enamorarme”.
Habla maravillas de Marbella, localidad donde tiene un apartamento donde la noche anterior había estado en una fiesta benéfica y donde regresaba de inmediato pues el viernes por la noche tenía otra fiesta: “ Marbella me parece una localidad preciosa y eso que cuando estaba casada íbamos a Menorca, cuando enviudé un día me puse muy triste y una amiga mía me invitó a ir a Marbella, me gustó tanto que ya me quedé, tiene un clima fantástico, es la California de Europa y el esplendor de Puerto Banús nunca lo ha perdido”.
Se acabó lo que se daba, fuimos al bar donde habíamos esperado para tomar una copa, ahora sí, pero ya no había ni champagne, ni sushi, sólo las azafatas que desde que llegamos estaban allí y a todas ellas les habían bautizado los pechos con el nombre comercial de Heineken, podíamos subir escaleras, sudar un rato más y tomar la copa, decidimos irnos a casa, nuestro sofá es el mejor restaurante de Barcelona, al menos para mi, palabra de Tere.
NUEVO LIBRO DE COCINA DE MEY HOFMANN
En El Velódromo tuvo lugar el pasado jueves por la tarde la presentación del nuevo libro de cocina de la conocida chef Mey Hofmann. En 2008 Mey Hofmann publicó un libro dedicado a la pastelería y en éste que fue presentado en sociedad hace unos días ha recogido 78 de sus recetas mas tradicionales y también las más vanguardistas entre las que podemos encontrar como preparar snacks y aperitivos y cómo cocinar y hacer más apetitosos los entrantes, las carnes y los pescados. El libro ha sido prologado por otra grande de nuestra cocina como es Carme Ruscalleda quien destaca la calidad del trabajo que realiza la autora tanto en su escuela de cocina como en su restaurante y en su pastelería del Born. El local elegido para la presentación, El Velódromo, es en estos momentos el buque insignia de la cervecera Moritz que ha colaborado tanto en el lanzamiento del libro como en su presentación ya que la relación existente entre la chef y Moritz se ha hecho más fuerte desde el pasado mayo ya que la carta del Velódromo incluye pastas y pasteles salidos del obrador de Hofmann
El local estaba lleno de personas con ganas de conocer esta nueva obra de Mey, el altillo estaba a rebosar y en las escaleras que llevan al mismo también había público que, estirando la cabeza, intentaba enterarse de lo que estaba sucediendo durante la presentación del libro. Vimos caras conocidas como la del chef Ly del Indochina y no faltó, como no lo hace a ningún acto que se precie, Xavier Trias, nuevo alcalde de Barcelona que ha visto aplazada su toma de posesión y nombramiento por un recurso presentado por el Partido Popular y no podía faltar Albert Castellón, Director General de Moritz.
Al terminar los parlamentos entre vino, cerveza, Moritz naturalmente, y cava pudimos probar algunas de las especialidades que habían preparado los aprendices de la Escuela de Hostelería Hofmann entre las que recuerdo la crema de foie en chupito, langostino con romesco, buñuelos de bacalao, croquetas, bocaditos de acelga con mascarpone o el tataki de atún, y para finalizar dulcemente la velada pastelitos de diversas texturas sin faltar los macarrons de diversos colores y sabores.
|