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La dictadura del 7
Ignacio de Cossío
El Delegado del Gobierno, siguiendo las exaltadas e incoherentes directrices de los más radicales de Las Ventas, destituye al mejor Presidente de la Plaza de toros de Madrid, Juan Lamarca. Con esta noticia desayunábamos algunos en la Radio, pero que asalto a la democracia es esto pensábamos, vergüenza le debería de dar a un estamento como es la Delegación del Gobierno en Madrid, que su actual representante sea embaucado por los batasunos del 7, con un ridículo 0,5 por ciento de los espectadores de la plaza madrileña.
Es tal la injusta la decisión que casi cobra tintes dramáticos, nadie se puede esperar que un Presidente de la talla de Juan Lamarca, con un expediente y experiencia intachables en sus más de veinte años al frente de una plaza tan difícil y exigente como la de Madrid, se le borre del mapa sin más explicación. Me consta que algún sector de la Prensa especializada apunta a que bien pudiera ser una maniobra política, ya que Lamarca forma parte de una entidad taurina de claro fin social como la de los “Amigos de la Dinastía Bienvenida”, en donde existen miembros destacados del Partido Popular. ¿Y eso es algo representativo a la hora de conceder una oreja o devolver un toro al corral, me pregunto? ¿Hasta donde llega el sentido común y la cobardía de oscurecer un pasado profesional, espejo de muchos presidentes y aficionados?
No quiero ser yo quien enjuicie, ahora y aquí, la actuación de cada tarde pasada y puntual del Presidente Lamarca desde el palco, pero no es razón de peso para que un grupo de desalmados aborden por la popa el gobierno de la plaza. Sospechosamente no existen referencias y testimonios que aclaren este asunto y mucho me temo que a partir de ahora, Madrid será del todo ingobernable si sigue en ésa línea el Delegado del Gobierno, de escuchar a los extremistas en vez de los auténticos aficionados y profesionales que sólo desean el bienestar de la fiesta, bajo los parámetros de la serenidad y la democracia bien entendida.
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