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Nadalitis crónica
Federer no supera su problema psicológico con Nadal
Me sorprende ver que etiquetan a Federer como el mejor tenista de la historia cuando hay un rival contra el que no puede vencer. Cierto es que alista más torneos de Grand Slam que nadie, pero eso no quiere decir que sea el mejor de la historia. Hay un tenista que es superior a él y que así se lo demuestra cada vez que lo tiene delante.
Los enfrentamientos entre Rafa Nadal y Federer se han convertido ya en algo más que un simple partido de tenis. La raqueta ha pasado a ser un instrumento secundario y es el cerebro de ambos el que decide en muchas ocasiones. Seguramente la psicología no fue inventada para jugar al tenis, pero Nadal ha logrado hacer de ella su mejor arma de ataque ante el suizo.
Como el Atleti ante el Madrid, Federer sale derrotado del vestuario ante Nadal. Sólo con ver frente a él a ese chaval musculado de la cinta en el pelo sus manos se ponen a sudar. Su cuerpo se paraliza más de lo debido y sus golpes traspasan las líneas prohibidas de la cancha de juego. Padece una Nadalitis crónica, una enfermedad para la que no existen pastillas.
El manacorí ni siquiera tuvo que meter la quinta marcha para ganar el partido, y decir eso tratándose de una final es dejar en evidencia al rival. Pero Federer ya lo tiene más que asumido. Al final del partido su rostro no reflejaba rabia, ni dolor, ni siquiera amargura por haber perdido un título. Sonreía y actuaba con serenidad mientras seguía el protocolo post-partido. Como si la derrota formara parte del programa.
Sabe que es el tenista con mejor palmarés de la historia y asume que ganará cualquier torneo en el que no se cruce con Nadal. Pero desde mi punto de vista de aficionado al tenis, pienso que si Roger jugara más agresivo y arriesgando más en cada bola, tendría más opciones de superar a Rafa. Total, para volver a perder otra vez, es mejor probar algo nuevo. Por si cuela.
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