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Gazpacho alemán
La que hemos liado con el pepino
Con todos mis respetos hacia las víctimas de la enfermedad que ha causado su muerte, para el gazpacho alemán y europeo que estamos montando nos hace falta mucha investigación, y ofrecer algo más que dos pepinos por un resultado, al menos satisfactorio, sea o no a favor de las hortalizas de España.
Pero de pronto se me ocurre que para devolver mal por bien podríamos dar una receta de una ensalada especial alemana, especial para el verano que se acerca pero también para cualquier época del año, pues largo será el año hasta que se normalice la situación del pepino y otros comestibles.
Veamos los ingredientes de la ensalada alemana a lo español: 4 patatas, 1 cebolla, 4 salchichas de Frankfurt sin posibilidad de devolución, 2 pepinos, mayonesa, sal y pimienta. Y así debiéramos proceder: Pelamos las patatas y las ponemos a hervir, hasta que estén blandas. Pelamos los pepinos y lo cortamos en dados, así como la cebolla, que la cortaremos en trozos no muy pequeños. Cogemos las salchichas de Frankfurt y las troceamos rodajas. Una vez que las patatas están ya hervidas, las retiramos y las troceamos en dados. Añadimos los pepinos y la cebolla troceados y le añadimos a todo la mayonesa. Ponemos sal y pimienta al gusto, lo removemos todo y servimos en una fuente, en una fuente al menos europea que deje correr el líquido del sentido común, en una mesa también europea y hasta estadounidense donde podamos comer con las mejores condiciones de higiene, todos, también los rusos esos que vetan a todos los productos hortofrutícolas de España.
Pero ya puestos podríamos dar otra receta europea que nos recuerde a Noruega, como los barquitos de pepino y salmón y por hacer un poco de justicia económica la ensalada griega de pepino y otras frutas mediterráneas o el célebre tarator de Bulgaria, una especie de deliciosa sopa fría de pepinos y de yogurt.
Para todo esto es posible que se necesitara hacer lo que en cocina francesa es dégorger o la técnica que consiste en depurar, es decir, sazonar ligeramente el pepino y dejarlo reposar, que creo que sería lo mejor de todo, y al menos una hora para que pierdan el líquido amargo de toda esta locura. Claro que mientras pasa todo el oleaje tomatero, pues mejor nos ponemos a envasar y producir pepinillos a troche y moche, sobre todo para hermanarnos en comprensión con los norteamericanos comiendo si es necesario la saludable comida rápida tan vitoreada por Obama.
En fin, difícil de encontrar una receta que dentro de la seguridad alimentaria, beneficie al menos a los productores de hortalizas españoles y a sus empleados y evite que pepinos y tomates sean tirados por los suelos en todos lo sentidos.
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