Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Artículo opinión  

El cánon

Laura Belenguer
Redacción
martes, 1 de marzo de 2005, 15:22 h (CET)
El pasado miércoles se trató en el programa de debates “Enfoque”, de TVE2, el tema de la piratería musical. ¿Lo vieron? Duró una hora intensa y fue muy interesante porque sirvió, en cierto modo, para matizar esa visión maniqueísta que normalmente se divulga, en la que los músicos son los buenos y los piratas son los malos malotes.

El principal argumento que se esgrime para atacar la piratería es que “hace que los autores no cobren por su trabajo”. Esta consigna proclamada a los cuatro vientos no es del todo cierta, si bien es un factor que influye en parte. En una mínima parte si analizamos los entresijos de la cuestión. La causa de que estos autores estén perdiendo dinero hay que buscarla sobre todo en la propia estructura del mercado. Hoy en día hay un auténtico tinglado situado alrededor del negocio musical y cuyo objetivo es la búsqueda del máximo beneficio. No se les puede culpar por intentarlo salvo porque buscan apoderarse de un beneficio que no les corresponde en tamaña proporción. Los claros exponentes que monopolizan este mercado son: las distribuidoras nacionales, las casas discográficas y asociaciones como la SGAE (sociedad general de autores de España, o para que me entiendan: el blanco de las críticas de numerosos foros de internautas).

Cuando un cantante decide grabar un álbum y difundirlo se encuentra con que la discográfica y la distribuidora absorben la mayor parte de los beneficios. El cantante sólo gana un 6% de lo que cuesta un disco. Una nimiedad que, sin duda, debería modificarse y que justifica que los autores se quejen, con razón, de percibir una retribución ridícula por su trabajo.

Para paliar este aspecto negativo la SGAE introdujo el famoso cánon, que consiste en cobrar un 30% más en CD’s vírgenes para, con él, pagar a los autores. La medida (¡oh, qué altruista!) originó gran polémica porque presupone que el usuario que compra un CD va a utilizarlo para hacer una copia ilegal de música, olvidando así que en este soporte se pueden grabar otras muchas cosas: archivos de datos, programas de software… Por poner un ejemplo: es como si al comprar un paquete de folios se nos cobrara además un plus añadido porque se da por hecho que vamos a usarlos para hacer fotocopias ilegales de un libro. Gracioso, ¿verdad?
Otro punto oscuro es que de ese cánon (el 30%) los cantantes no ven absolutamente nada, según aseguran muchos de ellos. Si las matemáticas no fallan...treinta menos cero es igual a treinta. Luego, la por-un-mundo-musical-más-justo SGAE… ¿se queda todo? Uy, no seré yo quien lance tal acusación. Jamás se me dieron bien los números. Hagan cuentas ustedes.

Hay una gran incongruencia: en teoría se nos cobra este 30% para legalizar la grabación doméstica de canciones pero, sin embargo, se nos sigue diciendo que si hacemos este tipo de copias actuamos de forma ilegal. Entonces, ¿para qué pagamos de más? Es importante dejar claro un aspecto en el que se nos intenta confundir: la copia privada, sin ánimo de lucro, NO es delito. Por tanto, podemos bajar cuantos CD’s queramos de la red siempre que nuestro fin no sea venderlos para obtener dinero.

En fin, señores, este tema resulta muy complicado porque en él se entrelazan aspectos como el desprestigio del soporte de gestión de discográficas, la persecución de la piratería -concepto que se nos vende confuso e incorrecto-, el afán lucrativo de varios organismos…La única conclusión válida es la pura realidad: ha nacido una nueva tecnología que conduce a otro modelo en el que ya no serán necesarias las intervenciones de los intermediarios actuales. Y parece que estos intermediarios, acostumbrados a sacar la mayor tajada, no lo aceptan.

Es un proceso definitivo, no dará vuelta atrás, y deberá gestionarse de inmediato para evitar los vacíos legales y el descontento tanto de autores como de usuarios, que creen injusto que se les señale como únicos responsables de la crisis del sector musical. Descontento al cual, como pirata reconocida, me sumo.

Tras estas reflexiones de febril melómana, les dejo. Voy a ver si me animo en la red, bajándome un álbum que, con un poco de suerte, atontará mi sentido crítico. Y lo grabaré para uso personal. Que traten de impedírmelo... ¿acaso no he pagado ese cánon de marras para contrarrestar el pirateo?

Noticias relacionadas

Políticos sin ética

Ética sin virtud es un cero a la izquierda

Afecciones del alma

La partitocracia se ha revelado como un problema para la democrática convivencia

Bienvenidas las iniciativas globales

Somos hijos del tiempo, pero también de la acción conjunta. ¡Aprendamos a organizarnos!

Cataluña en pie de guerra. Sólo el constitucionalismo salvará España

"Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos." Francisco Largo Caballero. (II República)

40 años de paz

La verdad es que ni tan buenos éramos entonces ni tan malos somos ahora, pienso yo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris