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Opinión
· Artículo de opinión
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| Karma |
| “Indignados” en la Puerta del Sol: Chinches, drogas... y sexo en vivo |
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El karma, según algunos credos, es una energía trascendente que se deriva de los actos de las personas, la cual puede condicionar las vidas mismas de las sucesivas encarnaciones. Algo así como el famoso de lo que se siembra se cosecha. A veces, esta cosecha no gusta de la misma manera que no gustan algunas consecuencias derivadas de ciertos actos, pero ello no es sino la cosecha de la semilla que se sembró. Todo, en fin, tiene un precio.
En estos días, los mojigatos de turno, por lo común absurdos y anacrónicos conservadores, se quejan de las sentadas o acampadas de los Indignados porque no son estéticas, no son ordenadas y han comenzado a proliferar en sus campamentos urbanos (según muchas falsas voces) plagas propias del infame pueblo, pestes como chinches, pulgas y cosas por el estilo, además de que los acampados consumen drogas y practican el sexo en vivo. Bueno, del sexo en vivo no quisiera decir nada más allá de la simpleza, pues que no me puedo imaginar cómo sería el sexo entre los muertos, ni siquiera entre los zombis; pero de las drogas sí debo apuntar que se refieren estos llorones a las drogas ilegales (que son las que les dan un pastazo a los trafican con ellas, todos ellos muy legales e incluso jugadores de bolsa, cuando no organizaciones estatales y/o paraestatales), y no a las otras letales drogas que se expenden en el comercio, todas ellas santas y buenas, faltaría más. En cuanto a lo demás, en fin, hay que reconocerles a estos delirantes tiralevitas que tienen su puntito de razón, pues el pueblo apesta y estar a su lado no es como hablar de él en las límpidas y acomodaticias salas del parlamento o del chalé de Somosierra o el Viso. Nada que ver. El pueblo soberano, por soberano que sea, hiede magnamente, le cantan los pinreles con regio bemol, se echa pedos mucho más que reales y tiene sus pestes majestuosas, a qué negarlo. Pero, en fin, a estos babosos que se les llenaba la boca con las voces de pueblo (vientos del pueblo serían excesivos para ellos por lo borrascoso) cuando desprestigiaban al ya de por sí autodesprestigiado PSOE, se ve que el pueblo que les gusta en realidad o al que se referían es el de El Escorial o así, con monasterio y todo, todo él muy pulcro y ordenadito, además de señorial, o, tal vez, el pueblo imaginario, el onírico o el ideal, ése que pertenece al impoluto y aséptico orden de las ideas verborréicas.
Uno, ante estos casos, se pregunta por qué estos chicos, que hacen acampadas porque han sido expulsados de la sociedad sin que a la sociedad le haya importado un ardite que los expulsaran, no se preocupan un poco por ser más higiénicos y no molestar a los probos ciudadanos, y, claro se responde que porque si a la sociedad no les ha importado su malestar y sufrimiento a ellos no tiene por qué importarles el malestar y sufrimiento de la sociedad. Vamos, que donde las dan las toman y que callar es bueno. Que estas babosas plañideras (y los otros) les arreglen el problema a estos chicos, les den un país justo con instituciones justas, con políticos honrados y un futuro coherente, y verán cómo no montan estos cirios y acampan en sus casas, porque las tendrían, que ahora no las tienen. La sociedad no es que se haya vuelto loca, sino idiota, y ya parece que cada uno en ella va a lo suyo, arreglando exclusivamente su problema de hoy y desentendiéndose del que origina para mañana. ¿No desprecia la sociedad a los Indignados, negándoles el pan y la sal?..., pues nada de raro hay en que a los Indignados no les importe si molestan o no, y tanto más cuando sabemos por experiencia que al único que se atiende hoy es al que monta lío. Y lo mismo se puede decir de todos los males que hoy nos aquejan: ¿no usan las empresas a los trabajadores como bienes prescindibles?..., pues los trabajadores a las empresas, ídem, sin fidelidad ni lealtad alguna: lo que es igual, no es trampa; ¿quiere el país que los naturales a los que desprecian defiendan el Estado, aun cuando han antepuesto a los inmigrantes?..., pues que sean los inmigrantes o los poderosos los que defiendan al Estado. Y así con todo.
La sociedad ha sembrado el egoísmo nihilista en todas las capas sociales, y sólo egoísmo nihilista multiplicado puede cosechar. La estructura del Estado hoy, no es más que un negocio de partidos, y cuando los países se manejan como cortijos, es natural que los braceros muestren sus rebeldías y pongan sus condiciones. Toda persona medianamente informada sabe que hoy todo es negocio y nada más que eso, incluidos los más enrevesados asuntos del Estado y aun de política internacional: es negocio la guerra (se la llame justa o injusta), es negocio el terrorismo (se le llame independentista o islámico), es negocio la salud (sea por los pepinos o por la gripe de los cerdos), es negocio la ley (sea para prohibir fumar o para la enseñanza) y hasta es negocio la religión.
Alguien gritó hace mucho que quien no llora no mama y quien no monta lío se muere hambre, y, por lo que se ve, muchos, cada vez más, lo han escuchado… y lo ponen en práctica. Verán cómo si se mantienen en sus trece se llevan el gato al agua. El tiempo que tarden en lograrlo dependerá sólo y exclusivamente de la cantidad de lío que monten. ¡Al tiempo! Estas tempestades después de todo, son los vientos de aquellos “trinca cuanto puedas que tocaron a reparto”. La Ley del Karma, como quien dice.
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