He estado pensando en un chaval catalán que es lo más parecido a la idea positiva que yo me podría hacer de un ángel. Es un trotamundos que va sobre ruedas, un polizón que se acaba haciendo amigo del capitán del barco.
Tiene veinte años, cara de niño y el pelo largo y azul. La sonrisa perpetua, tan sólo quebrada por una risa cantarina de diablillo y cada cosa que dice es una canción de piratas. Es una divertida mezcla de El Principito, Tom Sawyer y Arturo Gordon Pym. Parece uno de los modelos infantiles del entrañable pintor Rockwell y se llama Albert Casals. El otro día le hizo una entrevista Andreu Buenafuente.
Me quedé con lo que luego acabaría convirtiéndose en el titular de la entrevista: "Si vas a cenar con dinero, no das la oportunidad de que te inviten a comer gratis" ¿No es una maravillosa expresión de generosidad y liberalidad? Yo la pondría entre los aforismos del movimiento del 15-M. El problema de muchos que no saben dar es, probablemente, que nadie les ha dado la oportunidad de hacerlo. A los mercados, al FMI, a las agencias de calificación y al gobernador del Banco de España yo les recomendaría una conversación con Albert Casals.