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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Resaca electoral

O cuando España se tiñó de azul
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 29 de mayo de 2011, 04:29 h (CET)
El pasado domingo se celebró lo que algunos todavía se empeñan en seguir llamando la “fiesta de la democracia” cuando la democracia es algo mucho más que el hecho de que la ciudadanía pueda acudir a las urnas cada cierto tiempo. Costó mucho, sangre, sudor, lágrimas y a algunos años de cárcel y exilio, el conseguir que los ciudadanos obtuviéramos el derecho a elegir a quienes debían representarnos en el Parlamento para que ahora todo aquello por lo que muchos lucharon se haya convertido en un simple cambio de cromos y la mayoría de los políticos se dediquen a calentar las poltronas y a seguir los dictados de ese ente misterioso al que hemos dado en llamar el “mercado” y que no es otra cosa que la cara oculta del capitalismo más salvaje.

El 22-M la ciudadanía acudió a los colegios electorales, aunque no en masa, para elegir a sus políticos más cercanos, los que han de dirigir los municipios, y en las CC.AA. no históricas, aquellas del “café para todos” que la llamada transición se inventó para recortar derechos especialmente a catalanes y vascos, a quienes han de representarles en los Parlamentos de las Comunidades Autónomas. Pero, especialmente la derecha, se tomó estos comicios como un tour de force con el poder socialista para descabalgar a Rodriguez Zapatero de la presidencia del Gobierno central y muchos de los que acudieron a las urnas aprovecharon la ocasión para dar una patada en el culo de Zapatero directamente dirigida a los políticos del puño y la rosa que se presentaban a lo largo y ancho del territorio electoral.

Desde primeras horas de la noche del pasado domingo la clase política anda con la resaca electoral a cuestas, los de la derecha porque han visto colmadas sus mejores esperanzas y han teñido casi toda España de azul, para ellos la resaca es alegre, bulliciosa y espumante como el cava que destaparon a lo largo de la noche para brindar por su triunfo y por su pronta llegada a la Moncloa. En el otro lado la socialdemocracia veía con tristeza cómo su rosa se ajaba un poco más mientras el poder se alejaba de ellos augurándoles unos tristes y magros resultados en los próximo comicios generales, es lo que tiene estar en las poltrones del poder en tiempos de crisis económica cuando hay que tomar decisiones drásticas que no son del agrado de los votantes y más, si como en este caso ha sido, no se han sabido explicar claramente esas medidas y el PSOE se ha escorado cada día más hacia su derecha.

La sorpresa ha surgido en el País Valencià donde a pesar de que la muchachada de la gaviota, con unas listas trufadas de imputados y posibles pensionistas durante un tiempo en la cárcel de Picassent, ha vuelto a triunfar una vez más a pesar de haber perdido votos y de que los valencianos acudieron a las urnas en más de un 75 % del censo electoral. Aquí la criada respondona le ha salido al Partido Popular de la mano de EU y, especialmente, de Compromís que por primera vez ha alcanzado sentar en el pleno del Ayuntamiento de Valencia a sus representantes. Para estas dos formaciones la resaca de esta semana es seguro que ha sido alegre y les ha empujado a trabajar con más ahínco en la defensa de las tierras valencianas. Tanto Camps, si es que sigue, como Rita Barberá van a tener ante si una oposición frontal, dura y trabajadora que, seguro, les hará sudar tinta para esconder tanto cambalache y trapicheo como vienen haciendo desde hace años.

Pero la gran sorpresa ha venido marcada por los miles de ciudadanos de toda condición y edad que indignados y hartos de políticos que no les escuchan han decidido tomar las principales plazas de las ciudades para mostrar su desacuerdo con la política vigente. La política oficial les mira de reojo y con miedo, sus propuestas son razonadas, concretas y dignas de ser tenidas en cuenta y no estaría fuera de lugar que los partidos que se reclaman de izquierdas les escucharan en lugar de azuzarles con las porras policiales. Ha llegado la hora de que los partidos políticos que dicen estar en la política para mejorar la vida de los ciudadanos reformulen su manera de actuar y su praxis, somos muchos los que no estamos dispuestos a que tan sólo se nos tenga en cuenta como un número más para ir a votar y que después, durante toda la legislatura, se nos olvide, queremos acercarnos a la política del día a día y que ésta se acerque a nosotros.

La resaca post electoral ha traído un fuerte movimiento en las filas socialistas que, cuando escribo estas líneas, no parece querer descabalgar del sillón más alto a su Secretario General y mucho me temo que aunque no será cabeza de cartel en las próximas elecciones generales su sucesor, Rubalcaba, al que acaba de nombrar, volverá a sufrir un descalabro tan grande como el que han sufrido el pasado 22-M. No he detectado en la cúpula socialista aquello del propósito de enmienda, les veo querer seguir por el mismo camino y la verdad es que el votante si tiene que votar políticas de derecha prefiere hacerlo al original, en este caso el PP, que a una desfigurada copia como ha sido el PSOE en alguna que otra ocasión.

Y no es que Mariano Rajoy y sus palmeros lo hagan mucho mejor, no nos esperan tiempos mejores con el advenimiento del PP al poder más extendido y absoluto, los tics dictatoriales siguen anidando entre la derecha y son grandes sus deseos de acabar con el poco estado de bienestar que nos queda, no olvidemos que el modelo político en el que se mira Mariano Rajoy es la derecha conservadora de Inglaterra. Si todo sigue así tendremos en la Presidencia del Gobierno de España a un Mariano Rajoy que no ha hecho nada para merecerlo, ha ido dejando hacer a sus enemigos políticos que solos y poco a poco se han ido cavando su propia tumba. Lo malo es que esta política la padeceremos todos, sin remedio ni consuelo.

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