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Presente y futuro del PP
El PP arrasa en las elecciones pero ahora toca pensar en el futuro
El PP, a pesar de que acaba de arrasar en la última convocatoria electoral, sigue instalado en la deslealtad institucional. Lejos de ofrecer sus nuevos cargos para colaborar con el Gobierno de la nación a sacar al país de la desesperante situación en la que se halla, sigue reincidiendo en la operación de acoso y derribo contra el gobierno; operación que inició -sin elementos de juicio que la justificara- el 14 de marzo de 2004.
Han llegado a conseguir un triunfo histórico sin apenas mover un dedo, aprovechando el implacable castigo que el electorado ha infligido al PSOE por sus ajustes antisociales. Los votantes del PP han perdonado la corrupción y han premiado la deslealtad institucional que sus líderes han evidenciado durante las dos últimas legislaturas. Con esos mimbres se disponen a afrontar las elecciones generales del próximo año.
De la misma manera que el electorado natural del PSOE ha castigado la mala gestión de la crisis del gobierno, en las próximas elecciones generales puede volver a apoyarle para evitar que la corrupción y la deslealtad institucional salgan premiadas. Deberían de recapacitar en ello los dirigentes del PP, así como en la conveniencia de respetar el voto del pueblo vasco y tender un puente al diálogo con Bildu. El mapa de España actual es azul genovés, pero tiene dos manchas muy significativas que el PP debería ganarse, no con la imposición, sino con la seducción. Pero, sinceramente, no veo yo a Mariano Rajoy capaz de seducir ni un poco al cuarto de millón de vascos que han votado a Bildu.
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