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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Reinserción de depravados sexuales

La única causa del aumento de depravados sexuales es haber abandonado al Creador y las leyes morales y éticas legisladas para bien del ser humano
Octavi Pereña
miércoles, 25 de mayo de 2011, 06:52 h (CET)
“Falla todo: las terapias psiquiátricas, las advertencias a los niños, los brazaletes, los cortafuegos en Internet, las condenas a un puñado de años…Un pederasta detenido en Palma de Mallorca por abusar de sus hijos y los de sus parejas, además, grababa en vídeo las violaciones y las mandaba a otros degenerados. La historia es repugnante”.Los hechos tan aborrecibles que exponen las grabaciones encontradas por la policía le hacen decir al autor del comentario citado. “¿Cómo es posible que cuanta más liberación sexual hay y menos tabúes nos reprimen, cuanta más educación sexual y mas desinhibiciones hay, sea mayor el número de depravados? ¿No habrá una relación de causa efecto?”

Cierto, no existe efecto sin causa. La causa de que aumente el número de depravados sexuales no es la educación sexual. La liberación sexual y el crecimiento de depravados tiene una única causa: Haber abandonado al Creador y vivir sin tener en cuenta las leyes morales y éticas legisladas para bien del ser humano. El hombre se hace autónomo de la Autoridad suprema y se erige en la máxima potestad.

El resultado de este engreimiento: ”Hay camino que al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte. Aún en la risa tendrá dolor el corazón, y el término de la risa es congoja” (Proverbios 14:12,13). ¿No es muerte y tristeza lo que acompaña a los depravados sexuales que no tienen miramientos a la hora de utilizar niños y adolescentes para satisfacer sus instintos degenerados y, no contentos con el dolor que provocan trafican con ellos, encubriendo sus fechorías bajo el disfraz de inocentes ONGs que buscan proteger a los niños que tutelan?
La depravación sexual que utiliza a niños y adolescentes es horripilante.

También manifiesta depravación sexual expresiones: sexualidad compulsiva, hipersexualidad, que se utilizan para restar fuerza a depravación. Los especialistas en el tema dicen que la depravación sexual afecta a un 6% de la población mundial. El “mal no distingue entre clases sociales o niveles culturales”. Una muestra de la perversión sexual entre los acomodados se halla en la insólita moda de los restaurantes eróticos i de los hoteles Hedonism, en donde se da carta blanca para practicar el sexo con quien se quiera y a gusto del consumidor. El único requisito necesario para poder acceder a estos establecimientos de lujo, además de una cartera repleta de dólares es ser persona de mente abierta.

Hemos dicho que el abandono del Creador y no tener en cuenta sus leyes éticas y morales es la causa de la depravación sexual, que no pierde gravedad llamándola sexualidad compulsiva o hipersexualidad. Al principio de la carta que el apóstol Pablo escribe a los cristianos de Roma, dice: “Porque lo que de Dios conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó, porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como Dios ni le dieron gracias…Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible, en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles”.

Si los hombres del siglo I fueron inexcusables, ¿Cuál no ha de ser la responsabilidad del hombre del siglo XXI que disponiendo de una tecnología tan desarrollada que le permite escudriñar las profundidades del espacio sideral? El ateismo lleva a la idolatría , esto hace que Dios deje al hombre bajo el gobierno del libre albedrío: “Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos…Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza.

Y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos, hombres con hombres, recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío…” (Romanos 1:16-32). Lo que dice el apóstol Pablo da respuesta a la pregunta que el periodista Ramón Pedrós se hace respecto al comportamiento sexual de Strauss Khan: “¿Qué tipo de trastorno lleva a un hombre que lo tiene todo a suicidarse en el breve escote de una camarera?

La descripción que nos hace el apóstol Pablo del comportamiento sexual de los ateos, está claro que no todos llegan al extremo de la degeneración descrita, pero sí que nos enseña cuál es la causa de las perversiones sexuales que no se sabe como frenarlas. La compulsión sexual, la hipersexualidad, la depravación sexual, no es una enfermedad que pueda curarse con tratamientos sicológicos y fármacos. Es una lacra espiritual, el pecado que lleva a estos extremos. Solamente Cristo con su sangre vertida en el Gólgota puede eliminar el pecado. Una vez borrado, el hipersexual, el compulsivo sexual, el depravado sexual deja de existir. Es cosa del pasado. Un nuevo día amanece.

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