Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Revoluciones virtuales

Los tiempos adelantan que es una barbaridad, está visto
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
martes, 24 de mayo de 2011, 06:55 h (CET)
Me decía este fin de semana una amiga, directora de redacción de un importante medio de prensa escrita, que cuando se pasó por la Puerta del Sol para hacer un seguimiento de las acampadas de los rebeldes del 15M, pudo constatar el abismo tecnológico que separa a las generaciones de ciudadanos actuales, una sima que, según su opinión, nos divide en órdenes distintos: los jóvenes tecnológicos, y los gagás de más de treinta y cinco abriles y torpes usuarios informáticos.

Y debe ser así, qué duda cabe, porque hoy los revolucionarios, en vez de violentos individuos que imponen un modo de vida o un sistema más justo que el existente, a su entender, son pacíficos como los mamones o los hippies, y en vez tener líderes con nombres terribles que responden a un aspecto no menos patibulario, como Pancho Villa, Che Guevara o así, ni tienen líderes, ni aspectos algunos más allá de los virtuales, ni nombres siquiera, sino nicks que más recuerdan al Consultorio de Elena Francis, en que las siempre atormentadas Sufrida, Lastimada, Corazón Herido y tal, nos ponían al corriente desde el anonimato de las ondas de sus amorosas revoluciones particulares.

Un modo nuevo de hacer las cosas sin que apesten a realidad: la virtualidad. Nada de alborotos palabreros, nada de olores a pueblo o humanidad, nada de algaradas sangrientas o de rifirrafes con las fuerzas inmovilistas del Sistema imperante, en los nuevos modos todo ha de ser impecable, aséptico, límpido y circunscrito a un conjunto de ceros y unos, igualmente virtuales, que crean universos para-lelos donde lo que se consigue, como no puede ser de otro modo, es un resultado virtual, que es decir de caca, de nada, para nada y por nada. Los jóvenes, nuestros ilustrados e informatizados jóvenes del 15M (y los adeptos famosillos que pasan por entre sus tiendas para hacerse la foto extravagante, y los pijo-gagás rebeldes de los sesenta que se mueren de añoranza y van a lo mismo que los famosetes), así, nos están no sólo dando una soberana lección magistral de qué y cómo deben hacerse las cosas para no conseguir nada en su más violenta manifestación, sino que están impidiendo que el hartazgo promueva una revolución verdadera que sí consiga que las cosas cambien, porque están quemando a la peña con sus ñoñerías ridículas de realidades inexistentes y cambios binarios. Lo ridículo que nos trajo, el PSOE, y el frikismo de la modernidad, en estado puro, bien se ve.

Al Sistema, claro, todo esto como que le da risa, y les consiente con paternal tolerancia que desvaríen durante un tiempo, creyéndose la encarnación virtual de Gandhi o así, porque después de todo son sus ninios, aunque un poco excéntricos, eso sí. Le da la risa al poder y a los poderosos, aunque se ríen por lo bajini para no incomodar a estos rebeldillos de floridos nicks, y hasta bromean entre ellos con las rarezas de esta juventud formada en botellones y videojuegos que se han creído que toda la realidad es así, virtual, límpida, aséptica como una sala de ordenadores. “Vean, vean” –dicen-, “qué tolerantes que somos que hasta les ponemos a guardias para que les cuiden y les damos publicidad en la tele para que la gente del rebaño les lleve churros y todo eso.” Y, naturalmente, tienen razón: toda la del mundo.

Lo hemos hecho mal, muy mal, y hemos sobreprotegido en exceso a nuestros hijos, encerrándolos en casa como al Segismundo de Calderón pero con una videoconsola y un portátil. Ignoran a propia intención que el pueblo apesta, que nadie renunciará a la corrupción o al delito si se le pide por favor, que las revoluciones, incluida la de Gandhi, tienen un costo en sufrimiento y sangre que no todos pueden pagar, que el mundo real hiede, que la vida en muchas ocasiones da asco y que para cambiar las cosas sólo se puede utilizar la fuerza, imponer la Justicia, pelear en el mundo real y sangrar en el mundo real por ella. De otro modo, tal y como pasará con esta locurita de nuestros ninios, todo se desinflará como un globo y, ¡hala!, todos a casita con una foto que será testigo de que una vez, un día, fueron rebeldes de plastilina, virtuales en su orden virtual y sin consecuencia alguna en el orden real, que, después de todo, es donde se están produciendo las injusticias, especialmente por parte de ese infame PSOE que se niegan a nombrar, quién sabe si porque están manejados desde los ceros y los unos por él.

En fin, que se creen que han cuadrado el círculo, ignorando que ni siquiera se les toma en serio más allá de su excentricidad surgida del aburrimiento… o el desempleo. El mundo no funciona así, ni mucho menos, porque es como si se hubieran empeñado en desafiar al póquer a tahúres profesionales; pero es que tampoco han descubierto nada. Por ejemplo, un servidor de ustedes,escribió “Sangre Azul (El Club)” hace nada más que 10 años, y en ella se habla de lo mismo (aunque con más profundidad, pruebas y con más sentido), claro que por aquel entonces nuestros ninios estaban enfrascados en Mario Bros., y tal. Y si bien nuestros jovenzuelos brujulean por propuestas y manifiestos peregrinos (o de Perogrullo) que tratan de derribar un Sistema injusto corrigiéndolo (curiosa forma de derribarlo), otros, como en mi caso –y creo que soy el único, razón por la que, por bien o por mal, tengo la autoridad moral suficiente como para poder hablar con la máxima autoridad-, hemos desarrollado un Sistema distinto, más justo y desde luego que no tiene nada que ver con el actual, procurando abrir un camino que resuelva todos los problemas que afligen al hombre ante sí mismo, ante sus semejantes y ante el medio en el que nos desarrollamos. Pueden verlo en mi web o presionando sobre el siguiente link: http://angelruizcediel.hl143.dinaserver.com//product_info.php/cPath/38/products_id/418?osCsid=mjdgsbh9jrivhbidl9hufvhd70.

Debieran saber los jóvenes que todo organismo (y una revolución lo es) precisa de una cabeza pensante, ni muchas ni ninguna; que una revolución no trata de enmendar un Sistema, sino de reemplazarlo, de derribarlo y sustituirlo por otro mejor; y que no aspira en absoluto a llevarse bien con nadie, sino que lo creen lo suficientemente bueno, positivo y de interés general, como para ponerlo en planta contra quienes viven de él, y no pidiéndoles la venida y rogándoles que se encarcelen por haber sido malos chicos. A nuestros ninios, los del 15M y a sus adeptos de otras edades, lo que les sobran son desvaríos virtuales y pajas mentales, y lo que les falta es un bañito de realidad. Les hemos protegido en exceso: demasiada tele, demasiados videojuegos, demasiados ordenadores y demasiados amiguetes virtuales con nicks por nombres, y demasiada poca calle y gente de carne y hueso. Muchas buenas intenciones en el mundo de las ideas, y se les agradece; pero así les va en la realidad, claro.

Noticias relacionadas

Isabel del Rey, de profesión poeta

Hay que leer estos 'Versos de escuela' de Isabel del Rey porque es la libertad lo que se lee en los poemas

Miedo nos da. ¿Un Art.º 155 descafeinado?

¿Se pretende restaurar la legalidad en Cataluña o salir del paso con el menor coste político?

Intervención en Cataluña

Rajoy ha reaccionado ante el reto o chantaje planteado por Puigdemont

Soy mujer, escucha mi rugido

La violencia contra las mujeres en la vida estadounidense, en primer plano

Velocidad de la alegría

Necesitamos agilidad mental para el cultivo y disfrute de la alegría crítica y constructiva
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris