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Etiquetas:   Lencería fina   -   Sección:   Opinión

Apoteósico recital de Julio Iglesias en el Liceu

El público también fue un espectáculo
Teresa Berengueras
@berealsina
domingo, 22 de mayo de 2011, 01:57 h (CET)
Hace cinco meses, más o menos, que las entradas que el Gran Teatro del Liceu de Barcelona puso a la venta para los recitales de Julio Iglesias se agotaron en un tiempo récord, en menos de 24 horas se vendieron todas, no quedó ni una por caridad. El cantante español más internacional hacia diez años que no pisaba Barcelona y lo hizo el pasado jueves 19 de mayo y hoy domingo acaba esta serie de estos dos conciertos enmarcados en su gira mundial Starry Night que comenzó en enero de 2010 en Punta del Este (Uruguay).

El teatro catalán, considerado por el mundo de la ópera como el Sancta Sanctórum de los teatros operísticos, hace años que ha abierto sus puertas a toda clase de intérpretes, es por eso que los cantantes que pasan por su escenario marcan una importante muesca en su “curriculum”. Cierto es que Julio Iglesias no necesita ampliar su curriculum, él tiene todos los premios que pueda desear, ha vendido 300 millones de discos y es un artista amado y apreciado por su trabajo en todos los continentes. Lleva más de cuarenta años en el mundo de la música y su puesto de “número uno” lo tiene bien ganado, ¿por qué?, quizá se preguntarán algunos, es fácil la respuesta, Julio gusta en todos los sentidos, tiene una forma personal de cantar, en el escenario se convierte en un seductor que domina el espacio y el tiempo, llena las salas donde actúa y a pesar del montón de años que lleva en su profesión no muestra signos de cansancio.

Julio trabajador incasable
Julio Iglesias trabaja ahora tanto o más que cuando hace cuarenta y pico años empezó a pasearse por los escenarios, no tiene tiempo de saborear las mieles del triunfo, hoy acaba sus dos recitales en Barcelona y sigue en Rusia, este verano volverá a la Costa Brava en el marco del festival de Cap Roig donde desde hace unos años le gusta cantar en esos hermosos jardines situados al lado del Mediterráneo donde luce el Sol que es donde le gusta más estar a Julio, el Sol es fuente de vida para él y por eso vive en la República Dominicana, siempre que puede, entre recital y recital, coge su avión y se traslada cerca del mar para cargarse de la energía necesaria.

El Gran Teatro del Liceu presentaba la noche del jueves un lleno absoluto desde la platea hasta el último piso, ninguna localidad quedó libre , todo el mundo llegó puntual, a las nueve en punto de la noche los seis músicos del artista empezaron a tocar e inmediatamente apareció sobre el escenario el cantante al que el público ya estaba decidido a aplaudir aún antes de que apareciera sobre el escenario, la gente le jalea y aplaude, la primera canción es “Quijote”, le sigue “Ni te tengo” y entre aplausos saluda: “Bona nit Catalunya, Bona nit Barcelona”, viste de negro, terno con chaleco, camisa blanca, corbata negra, los bajos del pantalón cortos, como siempre, como toda la vida, Julio tiene claro lo que le gusta, lo que quiere y lo que no, los bajos del pantalón siempre son más cortos de lo normal, así es el tema.

Siempre nos quedará París
Se sienta en el taburete que siempre le acompaña en sus recitales y canta “Natalie”, esa canción que hizo famosa en los años ochenta cuando el cantante recordaba con ella a una joven francesa que conoció en París y cuyo número de teléfono, seguramente, todavía sigue anotado en esa pequeña y escueta agenda que el cantante siempre lleva consigo, al menos eso era así antes de casarse con Miranda, quizá ahora la agenda esté guardada y ya no la utilice o en algún viaje o cambio de casa se haya perdido.

El cantante se muestra cercano con el público que le es fiel durante todo el concierto y consigue con él una unión extraordinaria haciéndole participar del espectáculo. Una comunión difícil de acuñar cuando quién está sobre el escenario es una estrella, sin embargo las estrellas que conocen bien su trabajo saben cómo seducir al público que desde hace tantos años le sigue, conoce sus giras y compra sus discos. Sobre el escenario Julio es el mago que dirige la escena y permite al público que participe con él para que el espectáculo gane calidad y espectacularidad, Julio baja a la platea sin dejar su puesto, difícil de explicar, pero esa es una de las virtudes de este cantante que hace años conoce los vericuetos de su trabajo.

El primer impacto del tango
Habla del tango y afirma que: “El tango es una manera de que dos humanos se quieran al primer impacto”, canta “A media luz” mientras una pareja baila sobre el escenario. El recital está en su más alto apogeo, aparecen las tres espléndidas chicas del coro, tres mujeres de infarto que se mueven como las olas del mar, sonríen y cantan bajito como para no estropear la esencia de la noche, Julio se arranca con una popular ranchera “Échame a mi la culpa”, el público canta el estribillo, conoce la letra y la entonación, en el Liceu el coro suena a apoteósico y el público está relajado y contento. Julio explica que su padre, el gran Papuchi que se hizo querer por todos los periodistas, siempre le decía: “Catalunya te quiere”, recuerda a su padre y su Galicia con “Canto a Galicia” entonando algunas estrofas en gallego y los de más arriba, los que tuvieron que coger las entradas del último piso, cantan, aplauden y vitorean a Julio de manera espontánea.

Julio canta en muchos idiomas, lo hace en francés en la interpretación de “Mammy Blue” acompañado por su excitante coro, nunca le he visto trabajar con ninguna mujer fea, esa es la verdad, el cantante en una de las muchas conversaciones profesionales que hemos tenido a lo largo de su carrera me dijo: “A mi me gusta la perfección, yo me exijo el máximo y quiero que todo funcione a mi alrededor”, cuando canta “Mammy Blue” la gente palmea y Julio decía : “Barcelona canta bonito” al tiempo que hacia una pregunta:”¿Dónde están Xavi, Iniesta, Piqué?”, sentado en el taburete hacía fe de su militancia madridista al tiempo que vaticinaba: “El año que viene no se lo pondremos tan fácil desde el Madrid” para añadir: “El equipo triunfa porque juegan unidos, felicidades”, el público enfervorizado aplaude doblemente por Julio y por el Barça.

Homenaje a Pavarotti
No olvida “De niña a mujer” que canta casi a “capella” y “Manuela”, en ésta el público le acompaña con sus coros y esto parece divertir a Julio y también a sus músicos de los que habla muy bien: “Son estupendos” dice , cuando entona “El Amor” el público estalla en varios y repetidos bravos y llega otro tango de toda la vida que seguro han bailado desde nuestros abuelos a nuestros padres, “La Comparsita” donde vuelven a aparecer sobre el escenario la pareja de bailarines que siguen los pasos del baile argentino a las mil maravillas, a continuación tiene un recuerdo para Luciano Pavarotti con un saludo especial: “Desde este Teatro, donde él estuvo tantas y tantas veces”, Julio y Luciano coincidieron en otros escenarios y mantenían muy buena relación, ambos sentían una gran simpatía el uno por el otro y los dos sabían divertirse y pasarlo bien juntos, le cantó “Caruso” ¡qué menos¡.

Habla de sus 68 años, como si ya hubiese soplado las velas del pastel, pero no, lo hará en el mes de setiembre y explica que la vida de manera constante todavía le sorprende mucho: “Como por ejemplo poder cantar en el sitio más bonito de Barcelona” y recuerda sus inicios y la primera canción que escribió a los 23 años, “La vida sigue igual”, sigue con “Abrázame” y “Hey”. Después Julio habla de la canción de amor más grande de la Historia, “Ne me quitte pas” de Jacques Brel y que el cantante dijo haberle visto cantar en su juventud: “Brel es a la música lo que Van Gog a la pintura”, cantó en voz muy baja, casi en un susurro, con mucho sentimiento, con los ojos cerrados y la mano puesta en el corazón. El público aquí le reverenció sin casi respirar para al finalizar aplaudir hasta la saciedad.

Un saxo loco
Interpreta “Crazy” con un estupendo sólo de saxo y sigue con “Soy un truhán soy un señor” “Always on my mind” “Agua dulce” “Me va” “Can’t help falling in love”. Al llegar a este punto el publico está totalmente entregado y canta y baila todo el rato, Julio acepta esa reciprocidad con el público y aplaude también sus actuaciones, los aplausos son continuos hasta que se despide de rodillas sobre el escenario y la gente puesta en pie grita Julio, Julio, Julio, el cantante sale tres veces al escenario, la gente le aplaude todo el rato, son casi treinta minutos de aplausos y jaleos, el cantante repite varias veces el “Me va” y al final de la noche canta otra vez “Me va” y “Échame a mi la culpa” que significa el cierre de honor a este recital único en Barcelona, Julio se despide con un “Hasta siempre Catalunya”.

Y desde aquí estamos convencidos que si Julio tenía alguna duda al respecto de su aceptación y el número de sus seguidores en Barcelona y el resto de Catalunya, la otra noche quedó totalmente despejada y arrinconada la misma, la entrega total del público que sabe saborear el espectáculo de un artista con personalidad le demostró que en tierras catalanas cuenta con un buen número de fieles seguidores. Como me dijo hace años Julio sabe donde está y conoce sus prioridades y también sus debilidades: “Mira, María Teresa, yo no sé donde meter las manos cuando canto, no me muevo mucho en el escenario, tampoco tengo una gran voz, pero comunico, ¿sabes por qué? Porque mis canciones salen del corazón y cuando las canto las siento”.

Olvidar la prensa
Ahora Julio lleva un tiempo trabajando con Ramón Arcusa, uno de sus colaboradores más habituales, y otros profesionales en una recopilación de todas sus canciones, es un trabajo minucioso de larga búsqueda en los archivos de la larga discoteca del cantante, un trabajo minucioso que tenía que estar en la calle estos días, pero todavía no hay noticias del mismo, a Julio debido a la larga gira mundial en la que anda, le queda poco tiempo para trabajar en el disco de su vida, él siempre está ahí en todos sus trabajos. Vamos a ver cuando nos llevamos la sorpresa.

Me sorprendió mucho que la actuación de Julio Iglesias en este teatro de renombre mundial no tuviera una amplia convocatoria de prensa, no vi colegas en el primer recital, tan sólo una cámara de TV3 entrevistando espectadores a la salida, Julio llevaba diez años sin estar en Barcelona, nunca había cantando en el Gran Teatro del Liceu, es una estrella mundial y pasó, de verdad lo digo, como de puntillas, se merecía más cámaras, más acción, ¿o fue el cantante quién decidió cantar para su publico y olvidarse de la prensa? a mi me suena muy raro, el “Rey” de la canción melódica se merece la “coronación” pública en ese teatro tan mítico como él, ¿me equivoco?

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