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La necesidad de la regeneración democrática
El modelo de democracia actual es decimonónico
Se corresponde a una realidad social que poco tiene que ver con la actual. El sistema político por el que nos rijamos, en democracia, ha de ser un fiel reflejo de la realidad demográfica, territorial, económica de la sociedad, y el que ahora está vigente no lo es. El diseño de la democracia liberal, basado en el sufragio universal, la división de poderes, las dos cámaras de representantes, el gobierno central de la nación, los partidos políticos, los sindicatos y la economía de mercado no tuvo en cuenta –porque no lo podía ni sospechar- el espectacular crecimiento demográfico que se ha producido a nivel planetario, la globalización de los mercados, el nuevo sistema financiero basado en la deuda (la ausencia del patrón oro), la abolición de la esclavitud, la desaparición de las colonias, la inmediatez de las comunicaciones, la fluidez del transporte de personas y mercancía entre países y continentes, la necesidad del comercio justo, la dependencia energética y el imperativo de alcanzar un desarrollo sostenible.
La sociedad actual precisa, ineludiblemente, de un sistema mucho más participativo que compense la globalización de los mercados con la descentralización del poder político. El ciudadano tiene que tener mucho mayor poder de influencia en el mercado laboral, en el control de los recursos, en la toma de decisiones en asuntos tan vitales como son la salud, la educación y el trabajo; y las diferentes culturas han de alcanzar un espacio de convivencia, de mestizaje y de colaboración, superando decimonónicos prejuicios que han asolado durante siglos el suelo que pisamos. Ha llegado el momento de cambiar el modelo del sistema si no queremos hundirnos en la dictadura de los mercados, la exclusión social de una ingente cantidad de personas, la hostilidad entre las distintas culturas y la destrucción del planeta.
Los movimientos antisistema se están poniendo en marcha, liderados por los jóvenes de esta generación. Hay que apoyarlos y escucharlos pues ellos mejor que nadie son capaces de tener una idea cabal del porvenir. En España estamos asistiendo a un momento único, precioso, que debemos aprovechar al máximo. La Puerta del Sol hoy es la puesta a un mundo mucho mejor y posible.
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