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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Bienvenidos al Infierno

La clase política más corrupta jamás habida en España ha puesto al país al borde del Tercer Mundo
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
jueves, 19 de mayo de 2011, 07:10 h (CET)
Sucedió con el Gobierno de Felipe González, en cuyo periodo se institucionalizó la corrupción en todas sus dimensiones posibles, aunque nos salvamos del conflicto social por la campana; pero con Zapatero, y con una clase política ya echada sin demasiado disimulo en los brazos del trinca cuanto puedas y legisla la idiotez que te dé la gana, España ha caído por la pendiente del desastre y corremos el riesgo de instalarnos de pleno en el Infierno que coyunturalmente por ahora todavía habitamos.

Algunos nos esforzamos mucho –otros quedaron en el camino, abatidos por las bárbaras hordas del Régimen- para traer la democracia a España; pero desde que se estableció, no me he cansado de repetir que lo que hicieron los políticos de entonces, precisamente los mismos que no se les vio en aquellos años de riesgos y de movimientos clandestinos, fue repartirse un pastel para actuar con la misma desidia del Régimen hacia sus ciudadanos y con la misma opulencia de cacique que sus predecesores, además de sentar las bases para que sucediera esto mismo que hoy esta acaeciendo. Y me equivoqué, claro, porque éstos han desbordado todas las expectativas, y, salvando que han matado oficialmente menos, han podrido la esencia del Estado hasta más allá de lo imaginable, han corrompido cuanto han tocado y han convertido a los ciudadanos en una suerte de esclavos, cada vez con menos derechos, cada día con más deberes tributarios, abandonados a su suerte e impotentes de hacer nada, mientras contemplamos escandalizados cómo estas pandas llamadas partidos se embolsan los haberes del Estado que están liquidando.

Mi postura radical ante esto –léase “Sangre Azul (El Club)”, puede hacerse íntegra y gratuitamente en mi web-, a menudo me ha servido para recibir etiquetas como reaccionario o fascista y cosas por el estilo; pero, finalmente, los hechos han venido a darme a razón. No podía ser de otro modo. Un día u otro, siquiera fuera por el hartazgo que aunque tarde por fin ha llegado, los españoles tenían que despertar y levantarse contra esta tiranía de locos irrecuperables que han hecho de nuestro país este Infierno. Un Infierno, cuyas primeras ascuas fueron el llamado Estado de las Autonomías que multiplicaba por 18 las Administraciones y que colaba de rondón como funcionarios a millones de amiguetes, pillos y partidarios en los puestos claves de las mismas, haciéndolas sencillamente inviables e inoperantes, además de dividiendo, acaso de forma irreversible, el corpus nacional. Ascuas que se multiplicaron con los actos depravados de esas mayorías absolutas que legislaron para sí y para los señores a los que servían, torciendo las leyes para que algunos ganaran, al mismo tiempo que la corrupción asomaba su feo rostro en casi todas las esquinas del Estado, desde el caso Flick o el Lockheed hasta los más recientes, ya en las mentes de todos, no habiendo un solo día en que no estallara un escándalo multimillonario en el que tenían metidas sus manos toda esta infame recua de pillos de guante blanco. Las más sonrojantes fortunas se han amasado a la tiniebla de estas hordas de locuaces sátrapas y sus trampas continuas de Política del Pelotazo. Todo ha sido negocio para ellos, desde la desindustrialización de España, convirtiéndola en una especie de meublè al servicio de nuestros visitantes, hasta lo más infamante, que es el que un Tribunal Constitucional dé carta de naturaleza o libere a quienes asesinaron a los que defendían la Constitución. Ni en su propia Constitución creen. Aunque, eso sí, entretanto el país languidecía en manos de bancos aberrantes y tramposos financieros de la peor calaña, cinco millones de desempleados (con trampas) y la juventud casi en pleno está en el paro, se han dedicado a cosas importantes como prohibir fumar, considerar delito el dar un cachete al niño, proponer que miembra sea aceptada por la RAE y cuestiones de gran calado por el estilo.

No; no ha sido sólo lo malo que esta indigna clase de tramposos se haya dado a la buena vida con los dineros del Erario, sino el que también hayan pervertido todo en todas partes, al tiempo que han dejado a los trabajadores sin derechos, sin expectativas, sin futuro y en la miseria, a la vez que ha ignorado a los jóvenes y a los titulados, poco menos que empujándolos a la emigración forzosa o a la delincuencia obligatoria, y a la vez que han endeudado al Estado hasta la eternidad con su angurria insaciable. Con cada crisis nacional o internacional, han recortado derechos, creado más y más desempleo y subido los impuestos, pero no han desecho el camino en las horas de bonanza; ítem más, como querían seguir trincando cada vez más, lejos de reducir los gastos o su tren de vida de nuevos ricos delirantes, aún en las crisis más severas, como la falsa que nos concierne, han seguido subiendo los impuestos y recortando más derechos, hasta reducir a España a esto que ya es difícil imaginar. Desde la Educación a la Justicia, pasando por el Trabajo, la Sanidad, la Economía o el Ejército, todo ha sido degradado de tal manera que lo mejor que se podría hacer es derribar lo que queda y construirlo de nuevo, aunque, eso sí, si como en Egipto nos hemos levantado, como en Egipto hay que llevar ante los tribunales (no éstos de ahora, sino unos dignamente constituidos que no estén al servicio de estos pillos) a toda esta infame clase política y no sólo pedirles cuentas, sino obligarlos a que reintegren todo lo que ellos han sisado o derrochado, u otros han ganado usándolos a éstos como ariete.

Este país de frikis ridículos legislando idioteces mientras el tejido industrial se liquidaba a la baja y los ciudadanos estaban contra las cuerdas de la miseria, parece que tiene las horas contadas. No nos olvidamos de los nombres ni de las aberraciones que perpetraron, no nos olvidamos de los quiénes y los cuándos, y si se debe reconstruir este desmadre que nos ha degradado como personas, como ciudadanos y como país, mejor será que lo hagamos sentando el precedente de que quien la hace la paga, o no tendremos más remedio, si ahora se afloja y se claudica, que decir a nuestros visitantes: “Bienvenidos al Infierno”, porque son los diablos quienes nos gobiernan.

El próximo 22M ya tienen estos partidos listos las manos para recibir un euro por voto y unos cuantos miles por escaño que logren. Puede no pueda impedir que cobren los miles de euros que percibirán por escaño, porque se han acomodado la democracia de tal manera que aunque sólo vote un loco el resultado es válido; pero lo que es seguro que el euro por mi voto no se lo llevan, seguro. Sin ninguna duda lo gastarían en comprar más carbón para calentarnos más este Infierno.

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