Los cuñados, y sin embargo amigos, Ismael Muñoz, ex maître de los restaurantes Tse Yang, del hotel Villa Magna y Asia Gallery del Hotel Palace, y el cocinero Gonzalo Guillén, curtido en los fogones de Pedro Larumbe o El Secreto entre otros, decidieron hace unos meses unir sus experiencias, ahorros e ilusión para crear su propio negocio y atender personalmente a su clientela. El resultado, un restaurante placentero donde se disfruta de una exquisita mesa.
Vieiras con jamón.
Ubicado en el local que hace una década ocupara el mítico Asador Orio, La Alacena de Serrano se presenta como un “neomesón” de estilo ecléctico, con paredes blancas de ladrillo visto, vigas de madera maciza y sugerentes botelleros, pero adaptado al momento actual, con manteles de hilo, mesas debidamente distanciadas, vajilla de diseño, modernas lámparas y apliques que ofrecen una cuidada y cálida iluminación.
Sobre la mesa se nota la mano de un cocinero que cada mañana recorre al alba las lonjas y mercados madrileños en busca de lo mejor de la temporada y del día. Con materias primas indiscutibles, Gonzalo elabora una cocina sencilla y sin estridencias, de base eminentemente tradicional y acertados tiempos, que no disfraza el producto ni tampoco escapa a la creatividad de su autor en las presentaciones, en la atrevida combinación de sabores y creaciones con algún toque internacional como el Soft-shell crab en tempura con soja o las somosas de salmón con guacamole.
Hace unos días tuve la ocasión de degustar, con unas buenas amigas, unos entrantes que comenzaron unas vieras albardadas con ibérico y salmorejo de una textura inmejorable; después unas anchoas de Santoña, croquetas de carabineros y de jamón ibérico y puerros, de perfecta jugosidad, una ensaladas variadas, un sabroso huevo trufado con Parmentier, y unos corazones de alcachofa.
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Ismael Muñoz y Gonzalo Guilén.
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Todos picamos los segundos platos: pixín a la bilbaína, bacalao al pil-pil, chipirones en su tinta y magret de pato. Unos conocidos comensales próximos a nuestra mesa, felicitaron a Gonzalo por el asado de lechona y cordero lechal confitado y deshuesado, con setas y crema fina de cebolla.
Ismael nos aseguró que, en días de temperatura suave, se elaboran sustanciosos platos de cuchara como son: marmitako, purrusalda o pochas con almejas y rape.
Entre los postres, todos de la casa, sobresale el coulant de chocolate con corazón de naranja o el esponjoso de avellanas con sopa de membrillo y helado de queso picón. Para temperaturas casi estivales nada mejor que un delicado y grato sorbete.
La carta de vinos recoge unas 75 referencias escogidas por Ismael de las principales denominaciones de origen españolas, con especial atención a vinos curiosos de pequeños productores, a precios recortados y de excepcional calidad. Probamos un aromático y aterciopelado blanco Viña del Vero Colección (15 €) y un espléndido tempranillo D. de O. Madrid “Exun” de Villaconejos (21,15 €). Dejamos para otro día un “Misterio de Fontana” D. de O. Uclés (10, 25 €) y varios prestigiosos champagnes.
Servicio atento y profesional.
Precio medio 40 €. Menú: 35 €.
Calificación: 8,5/10
- Dirección: Infanta María Teresa, 19. Madrid.
- Teléfono: 912 207 009.
- Cerrado domingo por la noche y lunes.