Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   The Washington Post Writers   -   Sección:   Opinión

¿Destruirán los tribunales la reforma sanitaria?

Obama se enfrenta a los tribunales por su gran proyecto
E. J. Dionne
jueves, 12 de mayo de 2011, 08:59 h (CET)
WASHINGTON - Por si nuestro sistema político no tiene ya bastantes problemas, nos enfrentamos ahora a la posibilidad de que una judicatura muy partidista eche abajo la modesta reforma sanitaria que es un primer paso hacia la resolución de un abanico de dificultades más.

Mientras contempla las demandas contra la Ley de Protección del Paciente y Atención Asequible progresar por las instancias jurídicas, piense que lo que está viendo realmente es a una gran república poniéndose todas las cortapisas que puede para evitar enfrentarse a un reto que ha satisfecho cada democracia capitalista rica del mundo.

Sí, todas las demás han decidido que es más justo y más eficaz a la vez que toda su ciudadanía tenga cobertura sanitaria. Los países lo hacen de diferentes maneras. Los hay que dependen sobre todo del estado, otros de una mezcla entre recursos públicos y privados. Pero teniendo en cuenta el coste de la sanidad, hasta las administraciones más conservadoras han llegado a la conclusión de que el sector público ha de jugar un papel enorme en su prestación.

Nosotros no. No, gracias a nuestra peculiar variante de conservadurismo que considera la sanidad subvencionada por el estado un bandazo en la carretera al egoísmo y la dictadura, nosotros seguimos encontrando formas de esquivar el problema -- hasta el avance del año pasado. Pero habiendo fracasado a la hora de bloquear la reforma sanitaria en nuestras instancias electas de la administración, los conservadores esperan poder lograr ahora su final por disposición judicial. Están en contra del activismo judicial cuando no les conviene.

Y nosotros los estadounidenses somos integralmente inconsistentes. Nos oponemos presuntamente a la sanidad pública, pero el programa Medicare de los ancianos - una cobertura socializada, esencialmente -- es un programa sobradamente popular. Ese es el motivo de que los legisladores Republicanos estén pagando un alto precio político por sus esfuerzos de desmantelamiento.

Los conservadores practican un excelente discurso de responsabilidad individual y la idea de que no hay nada gratuito. Tienen parte de razón, lo que hace aún más sorprendente que su ataque jurídico se centre en la obligatoriedad contenida en la reforma de que todos los estadounidenses contraten un seguro de salud. (Mitt Romney en realidad comprende esto. Ese es el motivo de que esté tratando de encajar su propio apoyo a la obligatoriedad individual de contratar un seguro en Massachusetts con la ortodoxia anti-obligatoriedad de los votantes Republicanos de las primarias).

Hay una verdad simple en esto. La gente que enferma y se presenta en los servicios de urgencias va a recibir atención tanto si está asegurada como si no -- y debería de recibirla. Bajo la ley aprobada por el Presidente Reagan -- la Ley de Empleo Activo y Tratamiento Médico de Urgencias de 1986 -- cada centro hospitalario está obligado a ofrecer tratamiento a aquellos que precisen de él con urgencia. El código impide a los centros privados "desviar" (el artístico término del argot médico) pacientes a los hospitales públicos.

Tal como funcionan las cosas ahora, el coste de tratar a esos pacientes recae en los que ya pagan un seguro, o se desplaza al contribuyente. La obligatoriedad está diseñada para meter a todo el mundo dentro del sistema y obligarle a pagar algo. La nueva ley también brinda subvenciones a los que no se pueden permitir el coste integral del seguro.

Al presentar el alegato de defensa de la Ley de Atención Asequible ante la sala cuarta de Apelaciones de los Estados Unidos en Richmond el martes, Neal Katyal, asistente en funciones del fiscal general, ofrecía una defensa cuya sencillez sobrecogedora se impone a todas las sandeces que predican los detractores de la obligatoriedad. "Todo hijo de vecino va a solicitar atención", decía. "Nadie puede saber en qué momento exactamente". Ese es el motivo de que sea importante establecer una forma más justa y más racional de cubrir la factura con antelación.

El fiscal general de Virginia Ken Cuccinelli realizaba una intervención en contra de la obligatoriedad. Él sigue refiriéndose al seguro sanitario como "un producto privado".

Ahí está el problema. La sanidad es cualquier cosa menos "un producto privado". El sistema rebosa de desplazamientos inadecuados de la factura entre hospitales, contribuyentes y los ya cubiertos. No existe ningún código que obligue al dueño de un concesionario a regalarle un Lexus nuevo si entra a la exposición y que se compare con la medida legislativa que obliga a los hospitales a curarle si usted hace acto de aparición. Consideramos la sanidad un bien en gran medida público, pero no proporcionamos forma de financiarlo. Eso es absurdo.

Si la mayoría conservadora del Supremo tumba eventualmente la obligatoriedad de contratar un seguro médico, no va a cambiar la realidad. Simplemente va a retrasar el momento de hacer cuentas mientras tratamos de racionalizar la ensalada que es nuestro sistema de salud privado-público. Nos guste o no, la administración colectiva de un servicio público siempre va a ser fundamental en cualquier sistema sanitario humano. Nuestros competidores entienden eso. Cuanto antes lo entendamos nosotros, mejor.

Noticias relacionadas

Xavier Domenech, ni una cosa ni la otra

Perfiles

Reinicio del Sporting

La plantilla del Sporting representa también a Gijón

Penumbras cuánticas

La farándula nos hipnoyiza si no prestamos atención a las conexiones perversas que subyacen

Rajoy, el francés Valls, Piqué y Cataluña

Los tres se ocuparon de ella

Leticia esclava de su imagen y aguijonazos electorales

“Con los reyes quienes gobiernan son las mujeres y con las reinas son los hombres los gobernantes” Duquesa de Borgoña
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris