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Etiquetas:   Ver   juzgar y actuar   -   Sección:   Opinión

Dándole vueltas a nuestro hoy

Reflexión ante una realidad que no me gusta
Francisco Rodríguez
miércoles, 11 de mayo de 2011, 06:57 h (CET)
Los Estados Unidos ganan una batalla al terrorismo islamista abatiendo a Osama Bin Laden, mientras en España los que ganan son los terroristas de ETA, que consiguen ver legalizado un partido para presentarse a las próximas elecciones, gracias a los enredos del Gobierno, que obtiene del devaluado Tribunal Constitucional una sentencia que anula la del Tribunal Supremo, que consideró que el nuevo partido era claramente un nuevo disfraz de Batasuna. Es posible que ETA anuncie alguna nueva tregua para permitir que sus valedores, Zapatero y Rubalcaba, traten de vendernos la idea averiada de que son los pacificadores del país vasco. Pero una paz en la que los vencedores son los terroristas y los vascos que se sientan españoles tengan que seguir con escolta, es una paz bastante triste y despreciable.

Este gobierno, que ha mostrado su incompetencia frente a la crisis económica, entre sus múltiples ocurrencias, puso en marcha una ley de la memoria histórica, que no se trata de ninguna aportación al conocimiento de nuestro pasado, ─tarea de historiadores serios─ sino de reabrir viejas heridas que creíamos olvidadas, pero quiere, en cambio, olvidar y marginar a los miles de víctimas de ETA, a los miles de vascos que tuvieron que dejar su país amenazados por los terroristas y abandonados por los nacionalistas seguidores de Sabino Arana.

Una cierta izquierda, que se considera gratuitamente portadora de una superioridad moral, protesta por la ejecución, sin juicio, de Bin Laden, el autor intelectual del salvaje atentado de las torres gemelas, pero apoya con entusiasmo la matanza de los niños en el vientre de sus madres, si tales madres alegan cualquier molestia por su embarazo. He leído que en un determinado acto con ministras y candidatas de su partido, Zapatero les pidió que defendieran la ley del aborto, que él llama, con el engañoso lenguaje orwelliano, ley de salud sexual y reproductiva.

Hace tres décadas que vivimos bajo nefastas leyes socialistas, incluida la del divorcio que patrocinó Fernández Ordoñez, socialista que empezó en la UCD, y empeoró este Gobierno, sin que los ocho años de Partido Popular sirvieran para enmendar ninguna, ya que entusiasmados con sus éxitos económicos, la entrada en el euro y su peso en Europa, no fueron capaces de reformar la ley electoral, ni poner fin a la insaciable deriva autonómica, ni hacer efectiva la independencia del poder judicial, ni sacar adelante una ley reguladora de la convivencia, ─no matrimonio─ de personas del mismo sexo, ni aprobar una ley del suelo que impidiera la omnipotencia municipal de las calificaciones y recalificaciones, etc.

Los problemas educativos los abordaron con una ley de calidad de la educación que llegó en el último momento y estalló junto con las bombas del 11-M que les hicieron perder unas elecciones que daban por ganadas. (Seguimos sin saber quién es el autor intelectual de ese atentado que nunca reivindicó Al Qaeda)

Con un reconocido mago del enredo y la manipulación al frente del Ministerio del Interior, el futuro del Partido Popular puede sufrir diversos avatares. Los asesores de Rajoy parece le recomiendan campañas de “perfil bajo” para que la izquierda no se movilice, pero nadie puede asegurar que no sea la derecha la que termine desmovilizándose si sospecha que el PP tan solo habla del desempleo y la economía y no de los valores morales que hay que recuperar para conseguir una sociedad más libre y democrática, más solidaria y más decente, en la que los ciudadanos no vuelvan a ser engañados por la codicia de los financieros, ni por las falsas ideologías de ingeniería social que padecemos.

Releo lo que llevo escrito y me parece pesimista, aunque pienso que el mañana no está escrito y que podemos impedir que otros nos lo escriban y nos lo impongan, si utilizamos nuestra razón para analizar la realidad y actuamos con rectitud.

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