Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Música

Etiquetas:   SOS48   -   Sección:   Música

El SOS4.8 se cierra con un incontestable éxito de asistencia.

El futuro del evento esta plagado de incógnitas.
Redacción/EP
lunes, 9 de mayo de 2011, 17:10 h (CET)
La cuarta edición del festival SOS4.8 se cerró este fin de semana con un rotundo éxito de asistencia. Más de 80.000 personas desfilaron por el recinto murciano de La Fica durante las dos jornadas de duración del certamen, que durante 48 horas aunó la reflexión emanada de conferencias referidas a la música en distintos ámbitos, la vanguardia del emergente arte contemporáneo y el hedonismo de diferentes propuestas musicales que oscilaban entre el pop-rock y la electrónica.

Miguel Terroso/Siglo XXI
A nivel organizativo, la de 2011 ha sido probablemente la mejor edición de todas las que hasta ahora han tenido lugar. El recinto era más amplio que en ediciones anteriores y estaba más óptimamente distribuido, el cambio de pulseras era fluido y tanto en las barras como en los puestos de comida las colas no eran excesivamente largas. Sin embargo, a pesar de las mejoras en dichos aspectos respecto a años pasados, la valoración del festival en este sentido dista mucho de ser sobresaliente.

A la escasez de accesos para un evento de esta envergadura hay que sumar el desmesurado número de público asistente, muy superior al que el recinto del festival puede asumir sin que suponga un perjuicio sensible para la comodidad de los espectadores. En los dos escenarios principales, la masificación y el agobio eran la nota dominante durante toda la jornada, intentando agolparse el público en posiciones lo más cercanas posibles, ya que desde una posición alejada era muy complicado apreciar lo que estaban haciendo los grupos debido a la evidente disminución del volumen global respecto a la edición de 2010 para minimizar el impacto de la contaminación sonora en los barrios colindantes. Los problemas de escasez de espacio se hicieron más evidentes en el embudo que era el escenario Jägermeister, convirtiendo el intento de acceder y salir de dicho espacio en una tarea casi quimérica.

En cualquier caso, hay un problema mucho más grave que el exceso de venta de entradas o un sonido deficiente, y es la nula concordancia entre el espíritu que la organización quiere proporcionar al festival y la actitud del público durante el mismo. Es comprensible que la gente esté ávida de disfrutar de un entorno como el que un certamen de este tipo puede proporcionar tras el Otoño y el Invierno (no hay que olvidar que el SOS4.8 abre de forma extraoficial el periodo de festivales en nuestro país), pero no es de recibo que la oferta artística en sus diferentes ramas parezca quedar en un segundo plano para que convertir el festival en un mera reunión social entre gente de gustos afines.





Y es que dos apartados tan sumamente importantes para la imagen de sostenibilidad y reflexión del festival (y pilar fundamental para su diferenciación de otros eventos de similares características) como son las conferencias y la exposición de arte contemporáneo pasaron un año más muy desapercibidos para el grueso del público asistente. En el caso de las conferencias, estas se ven muy perjudicadas por su horario un tanto intempestivo para los asistentes ya que se celebran en su mayoría por las mañanas, muy pocas horas después de las últimas actuaciones musicales en los escenarios principales.

Por su parte, la sección “Mustang Arte” se ha visto dañada por un entorno poco favorable. Situada en un pabellón en el centro del recinto, el hecho de estar rodeada de varios escenarios y de la vorágine de una macrofiesta no ayuda para que el espectador acuda con la predisposición necesaria para asimilar una sección de semejantes características. Una verdadera lástima porque la muestra dirigida por David Barro era la más sugerente, completa y homogénea de todas las vistas hasta la fecha en el SOS4.8. Con la cultura de la Discoteca como hilo conductor, los diferentes creadores que estuvieron presentes mostraron su particular visión de la misma, particularmente de su lado más oscuro y sórdido. Llamaron mucho la atención la meticulosa recreación de una discoteca y la angosta y poco iluminada habitación en la que sonaba de forma incesante música de Nick Cave y en la que el público tuvo una activa participación (algunos vieron ahí un magnífico lugar en el que descansar plácidamente ante lo que estaba por venir durante la noche y la madrugada).

En lo que respecta al apartado puramente musical, la sensación previa al festival de que el cartel flaqueaba respecto a ediciones anteriores se hizo manifiesta a lo largo de los dos días. No hubo una sola actuación que pueda perdurar en el tiempo, ni tan siquiera ningún concierto que en la dinámica de un festival de estas características pueda ser calificado de sobresaliente salvo quizás Anders Trentemoller. El dj danés ofreció un show equilibrado e interesante, trascendiendo más allá de la electrónica y salvando una jornada del viernes en la que ni siquiera Yann Tiersen se libró de la quema. El de Brest dio la razón a los que pensaban que no encajaba en un entorno semejante y se encontró con la indiferencia de un público poco receptivo. No era casualidad que el francés llevara puesta una camiseta de NEU!, ya que muchas de las versiones que él y su banda (completamente nueva respecto a giras pasadas) realizaron de las canciones de su reciente “Dust Lane” estaban impregnadas de cierto regusto kraut-rock, unos derroteros muy alejados de la avidez de los asistentes por sonidos menos trascendentes.

Quizás los grandes triunfadores de la primera jornada fueron los Two Door Cinema Club. Ante un público ya entregado de antemano los norirlandeses fueron desgranando todos los singles que les han convertido en uno de los hypes más populares de los últimos meses en el panorama del rock Indie británico. Sin embargo, la sensación que dio su concierto es que la reacción popular estuvo muy por encima de una actuación que dejó al descubierto sus numerosas carencias y nula versatilidad. En cualquier caso, las ganas que tenía el público de saltar y gritar llevaron en volandas a la banda.

Hace algunos años, The Kooks disfrutaron del mismo auge que ahora tienen Two Door Cinema Club. La actuación de los de Brighton, de las primeras del viernes y a plena luz del día, fue deslucida y sin chispa alguna, todo lo contrario que los entrañables Arizona Baby. Los vallisoletanos disfrutaron de un horario privilegiado y lo agradecieron con un concierto estimulante y con nervio, sorprendiendo a los que pensaban que un grupo de rock acústico sería devorado por las circunstancias a una hora tan tardía. Muy esperada era también la actuación de la última gran revelación del pop-rock español, Vetusta Morla. La del SOS era la primera de una presumible larga gira de presentación de su flamante segundo disco. Todavía no había tenido el público tiempo de aprenderse los nuevos temas con lo que las diferencias entre las canciones clásicas y las más recientes se hicieron bastante evidentes completando un concierto muy irregular y con altibajos.

La primera jornada la cerraron The Bloody Beetroots Death Crew 77 y Steve Aoki con sendos shows de música electrónica de trazo grueso y agresivo que dejó ampliamente satisfechos a los más ávidos de fiesta.




Si la jornada del viernes fue parca en cuanto a calidad musical, la del sábado fue igualmente discreta. Suede, los cabezas de cartel para esa jornada, dieron un concierto digno aunque también hicieron recordar el por qué de la indiferencia generalizada cuando anunciaron su separación hace 8 años tras unos últimos coletazos bastante discretos en forma de discos y conciertos tirando a la mediocridad, como se pudo comprobar en el FIB 2003. En Murcia fueron otros de los grandes perjudicados por un sonido poco nítido, y escogieron un setlist que no acabó de gustar a los más fans. En cualquier caso, canciones como “Trash” o “Beautiful Ones” siguen sonando con una vigencia incorruptible y son argumentos suficientes como para dignificar toda la carrera de la banda.

Antes de que la banda de Brett Anderson hiciera acto de presencia en el escenario Estrella de Levante, Editors habían transmitido las ganas que tienen de despojarse de la etiqueta de meros Joy Division-wannabes que ya son manifiestas en su último disco, “In This Light And On This Evening”, en el que los sintetizadores y las bases electrónicas han adquirido un papel preponderante. Sin embargo, el post-rock sigue muy vigente no solo en la forma sino en el fondo, y es ahí donde Tom Smith tiene su mayor problema para evitar las comparaciones con Ian Curtis, siendo como es su tono de voz muy similar al del lider de Joy Division, además del paralelismo entre ambos líderes en lo que se refiere a las letras, grisáceas y con generosas dosis de desazón.

!!!, la banda de dance-punk por excelencia, son un grupo hecho a la medida de los festivales. Ellos lo saben y el público también, siendo el ambiente durante toda su actuación en el escenario Jägermeister realmente excepcional. Nic Offer estuvo desatado y su atuendo con camiseta y pantalón corto le dio un giro todavía más vacacional y evocador al concierto más sólido de toda la jornada del sábado.

Si la electrónica del Viernes había sido de trazo grueso, la del Sábado fue mucho más allá con Tiga y Crookers de protagonistas. Conscientes de que era el cierre del festival y que los espectadores estaban quemando los últimos cartuchos, descargaron toda la artillería pesada con sendas sesiones de brocha gorda. Para despedir el festival, y como viene siendo tradición, en el escenario Estrella de Levante sonó el Danubio Azul de Johann Strauss, poniendo punto y final a otra exitosa edición del SOS4.8.

Es innegable el progresivo crecimiento de una cita que paso a paso se va consolidando como una referencia en el panorama de festivales de nuestro país, si bien este hecho no debería ser excusa para no replantearse algunas cosas. Como ya hemos comentado, el público acude en masa al festival seducido por los grandes nombres musicales, sin reparar en las otras facetas del festival como son las voces o las exposiciones. De la organización dependerá despojarse de dichas muestras con el objetivo de aliviar un presupuesto que las administraciones públicas cada vez encuentran más complicado cuadrar en vista de la complicada coyuntura económica, o bien redimensionar el evento y subir los hasta ahora precios populares de las entradas. Lo cierto es que en el actual entorno el SOS4.8 ha llegado a su techo de asistentes. Un aumento en el número de abonos a la venta para el año próximo sin aumentar el espacio sería completamente inasumible para la cita. En cualquier caso, lo único que se sabe del año que viene es que el nombre podría cambiar a SOS7.2, aumentando en una jornada la duración del festival.

Noticias relacionadas

El Coca-Cola Music Experience agota todas las entradas

En el WiZink Center de Madrid

Javier Rubial, Premio Nacional de Músicas Actuales 2017

Compositor, arreglista, guitarrista y cantante

Lady Gaga y su 'descanso' del mundo musical

Reconoce lamentarse de su estado de salud

Ricky Martin deslumbró en el MTV Gibraltar Calling

Doce canciones, 50% en inglés y español

Hospitalizado el cantante de Smash Mouth

Por problemas respiratorios
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris