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Etiquetas:   Entrevista   -   Sección:   Entrevistas

"Hoy en día cuelgas tu colección en Internet y si gusta vas a vender mucho más"

José María Peiró, diseñador de vestidos de novia
Redacción
lunes, 9 de mayo de 2011, 07:14 h (CET)



Esta semana Barcelona se convierte en la capital mundial de la moda nupcial, los ateliers de los diseñadores de vestidos para casarse llevan semanas dando las últimas puntadas a los modelos que presentarán a lo miles de compradores que desde cualquier rincón del mundo acuden hasta la capital catalana para conocer sobre la pasarela de la Barcelona Bridal Week las últimas tendencias en vestidos para pasar por el altar o por los despachos del juzgado y dar el oportuno “si quiero”.

Teresa Berengueras-Rafa Esteve-Casanova / SIGLO XXI

Uno de los diseñadores que cada año nos ha sorprendido con sus novedades es José María Peiró y nos acercamos hasta su recientemente abierto atelier en un piso principal de la confluencia del Passeig de Gràcia con Diagonal para ver su última colección y que nos hable de cómo ve, desde su primera fila, el mundo de la moda nupcial.

El local es amplio y luminoso, por sus amplios ventanales se filtra la luz que llega desde la Diagonal, en el suelo parquet, las paredes blancas, detalles art decó decoran las estancias y en el amplio espacio del taller diversos vestidos de novia en maniquíes y perchas dan fe de que la gente continúa casándose.

José María Peiró es un diseñador de larga trayectoria en este mundo del vestido nupcial donde comenzó muy joven.

Empiezo a trabajar en el mundo de la moda nupcial porque me gustaba mucho el diseño, a los diecisiete años entré de aprendiz en una empresa del sector y es allí donde comencé mi andadura en el diseño de trajes de novia, no estudié en ninguna escuela de diseño, fue el trabajo de cada día el que me enseñó esta profesión. Después de dos años en aquella empresa junto con el director financiero de la misma creamos nuestra propia empresa a la que pusimos el nombre de Jesús Peiró. Era muy joven pero tuve la suerte de no hacer la mili de la que me libré por ser hijo de viuda y gracias a eso a los diecinueve años ya pude tener mi propia empresa.

¿Cuál es el origen del nombre elegido y cual es tu trayectoria posterior?

El nombre de la empresa es la unión del nombre (Jesús) de mi socio y de mi apellido (Peirò). Aquí soy el diseñador hasta que después de seis años de funcionamiento vendo mi parte a mi socio, entonces creo la marca José María Peiró White Day que durante tres años produce Rosa Clará y durante otros tres Raimon Bundó, ambos siempre con mi marca, ellos vendían mis creaciones en sus propias tiendas pero yo nunca dejo de crear mis propios diseños.




El diseñador junto a uno de sus modelos.

Peiró sigue diseñando aunque la producción corra a cargo de otras importantes empresas en moda nupcial. Primero con Rosa Clará y después con Raimon Bundó, pero pasan los años y decide que la mejor manera de sentirse libre a la hora de crear es volar sólo y así lo hace.

Desde setiembre del 2010 es ya mi propia empresa la que se encarga de hacer la producción, con esta decisión tengo más libertad de movimientos, puedo hacer lo que quiero y no estoy condicionado por nadie, nadie me limita la colección y podemos decir que así me siento más artista y creador, puedo elegir la tela que quiero utilizar en mis diseños sin que nadie me ponga limitaciones. En el atelier hacemos el corte, el patronaje y cosemos los trajes que se hacen por encargo y a medida, para la producción de confección al mayor tenemos dos talleres externos.

Pero esto mismo lo podías haber hecho en el momento en que te separas de tu antiguo socio

No me parecía ético ni serio vender mi participación en la empresa e ir directamente a ser una competencia directa con el que había sido mi socio hasta entonces, por eso marcho con Rosa Clará donde conozco una empresa grande, organizada y bastante importante en el mundo de la moda nupcial donde había, además de sus propias líneas, las de otros importantes diseñadores. Cuando marcho a Raimon Bundó me encuentro con una empresa familiar totalmente diferente a la anterior, era una empresa limitada y en los últimos tiempos incluso no podía realizar mis creaciones con la tela que a mí me gustaba.

Catalunya es una primera potencia en la venta de vestidos de novia aunque una gran parte de la producción de los mismos proviene de talleres de lejanos países abaratando así los costes del producto a los que posteriormente hay que añadir otros costes externos.

El 90 % de la producción de las grandes empresas del sector se hace en talleres de China, mi idea no es vender mucho, me he de ganar la vida pero te la puedes ganar muy bien vendiendo menos pero con un producto de calidad, quiero vender calidad y diseño antes que llenar el mercado con mis vestidos. Algunas empresas encarecen su producto debido a factores externos a la producción como es la sobreabundancia de merchandising, hay que pagar a tanta famosa como se mueve alrededor de las pasarelas y también tanta publicidad. Ahora es el momento de introducir en el mercado un producto mucho mejor al mismo precio olvidando esos factores externos que lo encarecen. En mi producto el valor añadido no viene de la mano de la famosa de turno que acude a los desfiles o se pone los vestidos que le regalan sino que es producto del diseño diferente y de la calidad de las telas que utilizo todas ellas material europeo y confeccionado totalmente en Barcelona. La producción económica en China tiene los días contados ya que un día la gente de allí se cansará de trabajar en régimen de semiesclavitud. Un vestido cuya producción en China cuesta como mucho 100 euros aquí se está vendiendo entre 1.500 o 2.500 euros.

Pero la utilización de buenos materiales lógicamente rebaja el margen de beneficio

En mis vestidos el 50 % del coste de producción corresponde a las materias primas de los mismos, después está la confección y el resto es mi margen de beneficio que, naturalmente, no es tan grande como el de quienes producen fuera de España, cada uno tenemos una filosofía de trabajo.

Desde hace años las colecciones de José María Peiró siempre han estado presentes en la pasarela de la Barcelona Bridal Week por eso este año al ver la ausencia de su nombre entre los diseñadores que esta semana mostraran a público y compradores sus creaciones nos quedamos extrañados.

Mis colecciones siempre han estado en la Barcelona Bridal Week, en estos momentos creo que la actual pasarela no es lo suficientemente dinámica para que sea adaptable a las necesidades de todos, todos desfilan en el mismo sitio, el casting de modelos es el mismo para todos, es todo demasiado uniforme y eso te condiciona mucho. Cuando he presentado mis diseños fuera de la Bridal siempre he procurado buscar escenarios acordes con lo que presentaba, una vez era en el Hotel Casa Fuster, otra vez en el Pueblo Español, en el Hivernacle y así, siempre buscando el mejor escenario porque la magia de cada colección requiere un escenario diferente. Con todos los condicionantes que tiene ahora el desfilar en la Barcelona Bridal Week la relación calidad-precio resulta demasiado cara, un desfile de moda nupcial cuesta tres veces más en Barcelona que en Cibeles en Madrid, aquí desfilar cuesta 15.000 euros y estás obligado a quedarte un stand en la feria lo que con todos los gastos que eso comporta nos lleva a los 30.000 euros de gasto para menos de una semana. Hasta ahora existían subvenciones para los diseñadores, el pasado año fue de un 40% del coste del desfile pero este año, a estas horas, los diseñadores todavía no saben si tendrán algún tipo de subvención de la Generalitat.

Las nuevas tecnologías están irrumpiendo con fuerza también en el mundo de la moda y Peiró sabe cómo utilizarlas.

Hoy en día cuelgas tu colección en Internet y si gusta vas a vender mucho más, el pasado año tuve un modelo del que en la feria tan sólo se vendieron cuatro ejemplares, decían que era demasiado novedoso y atrevido, en Internet lo compraron 50 comerciantes y ya llevo vendidos más de 300 vestidos de este modelo, al final en el mercado mandan las novias que son las que terminan eligiendo el modelo.

Pero no son sólo los cambios tecnológicos los que están moviendo el mundo de la moda nupcial, también factores externos hacen que las bodas de hoy ya no se celebren de la misma forma que hace unos años y todo esto influye en los creadores a la hora de diseñar sus prendas.

Tenemos que aprovechar el enorme momento de cambio que se está viviendo en el mundo de las bodas, la fiesta ha cambiado totalmente, ya no se suelen celebrar bodas con infinidad de invitados y los novios dan mucha más importancia a estar con sus amigos, menos invitados pero más afines a los contrayentes. Esto nos obliga a hacer vestidos más cómodos y que tengan un uso polivalente con modificaciones in situ del modelo, si , por ejemplo, te cansas de llevar la cola te la quitas en ese momento y te queda un vestido corto. La reducción del número de invitados también hace que cambie el modelo de restaurante elegido para la fiesta, se eligen locales con más atractivo para los novios alejados de los grandes salones al uso, también el hecho de que en la actualidad la gente se case con más edad hace que el número de invitados se reduzca, no se trata de celebrar un gran acontecimiento social sino de que los novios ese día estén rodeados por sus amigos y las personas que estiman y en ese ambiente las novias necesitan vestir prendas con las que se sientan cómodas.




Detalle del atelier de Peiró.

Hasta hace poco tiempo la elección del traje de la novia era todo un acontecimiento, a la hora de la elección la novia era acompañada por una larga procesión en la que tenían voz, y no sabemos si también voto, la madre, las hermanas, la madrina, las tías y, a veces, hasta alguna vecina muy allegada a la familia. ¿Cómo es ahora este ritual de la elección?

A la hora de elegir el vestido nupcial las madres hacen el papel de consejeras, pero la primera visita la suele hacer la novia y a veces acompañada por una amiga, esto me parece bien porque ya no tenemos que disfrazar a las novias de “princesas” que es lo que suelen querer las madres, la podemos vestir de novia pero de una novia actual y no de “pastel de navidad”.

Hemos hablado antes de los motivos por los que no te gusta la situación actual de la Barcelona Bridal Week, ahora nos gustaría que nos dijeras cómo crees que debería ser esta pasarela nupcial conocida en todo el mundo.

Creo que debía estar abierta a todos los diseñadores y dejarles elegir el espacio para hacer sus desfiles, si se descentraliza el lugar de celebración y se reparten los desfiles por diversos espacios ciudadanos la ciudad de Barcelona tendrá una mayor participación en esta celebración, personalmente no me gusta el lugar en el que ahora se está celebrando, creo que estaría mejor en la Plaza de España donde hay pabellones para ello y es un lugar con un cierto encanto y tradición. Hoy noto a faltar en esta pasarela nombres de fama en el mundo de la moda nupcial. En un principio los organizadores hacían una selección entre los diseñadores, hoy se deja desfilar a las firmas comerciales

Las pasarelas se han convertido en un motivo para la celebración de una fiesta social y algunos diseñadores, entre ellos Peiró, ya hablan de buscar nuevos formatos para la misma.

Hoy en día mucho mejor que desfilar en una pasarela es hacer un video muy bien hecho con la colección y colgarlo en Internet que es el mayor escaparate mundial, esto puede llevar a la desaparición de las pasarelas tal y como las entendemos en la actualidad, las pasarelas actuales muchas veces aburren a los asistentes que se pasan el día viendo más de lo mismo salvo en contadas ocasiones, esto ha de cambiar, poner bailarinas en este tipo de pasarelas no viene a cuento, las bailarinas pueden quedar muy bien en los desfiles de la Alta Costura de París donde los diseñadores siempre escogen escenarios muy adecuados a la colección que presentan.

Hoy en día en todos los desfiles un elemento imprescindible es esa primera fila en la que toman asiento caras conocidas más o menos famosas que prestan su imagen, previo pase por caja naturalmente, para que la prensa hable de su presencia e indirectamente de los modelos que desfilan por la pasarela. ¿Cómo ves esto desde tu punto de vista de diseñador?

Cuando los periodistas en lugar de preguntarte por tu colección te preguntan por las personas que has contratado para que se sienten en primera fila a ver el desfile apaga y vámonos, no interesa lo que presentas que, en ocasiones, queda eclipsado por las caras que has contratado que tan sólo te sirven para salir en los medios de comunicación, nos hemos convertido en un país de pandereta y excepto honrosas excepciones la prensa sólo acude a hacer la foto a la famosa de turno. Yo no regalo ninguno de mis vestidos ni a una actriz ni a la famosa de turno, pero, si me apetece, puedo regalarle una de mis creaciones a alguna amiga.

¿Qué es lo que pide la novia actual?

Las novias piden un vestido diferente a lo tradicional de siempre y una tela de calidad y cómoda de llevar, lo que no soportan es que les digan en las tiendas que van tarde a elegir su modelo para el que para ellas es un día maravilloso.

Cuando nos encontramos con Peiró en los kioscos las portadas de las revistas todavía lucen las fotos del reciente matrimonio celebrado en Londres entre un miembro de la realeza británica y una plebeya, naturalmente, como experto que es en trajes de novia, nos gustaría saber la opinión del diseñador sobre el traje que lucía el día de su boda la ya esposa de Guillermo de Inglaterra.

La portada me parece una vuelta atrás en el tiempo, si comparas estas portadas con las que se hicieron cuando se casó Grace Kelly aquella era más moderna que ésta, por no hablar del material con el que estaba confeccionado el traje que no era de una buena calidad, aquello no era ni chantilly ni encaje ni nada por el estilo.

Pero este diseño es de Alexandre Mcqueen

Bueno, aquel blanco era un blanco sintético, entiendo que por el tipo de ceremonia que era el vestido tenía que tener un corte tradicional pero no por eso has de renunciar a que tenga aspectos renovadores, un vestido de Balenciaga me parece más moderno que el que llevaba Kate, si Alexandre Mcqueen resucitará y viera ese vestido con su nombre se volvía a morir y no hubiera dejado que su nombre apareciera relacionado con aquel modelo, la gente que lleva ahora su empresa ha escupido sobre su memoria. Ese tipo de vestidos yo ya los hacía hace más de treinta años. Quieren aparentar ser la nueva nobleza que ha cambiado el carruaje tradicional por un Jaguar descapotable y no es eso. Las novias han de ir elegantes y guapas pero divertidas, nunca encorsetadas y más en ese día en que son el centro de todas las miradas.

Ahora se celebran bodas con ceremonia religiosa y también hay casamientos cuya celebración es civil, ¿existe alguna diferencia a la hora de elegir vestido si la boda es civil o religiosa?

No está nada mal enseñar los brazos y lucir escote, lo que se puede hacer es para el momento de la ceremonia religiosa poner unas mangas que después se quitan y una torerita para tapar el escote, antes esto se tenía más en cuenta pero ahora ya no hay distinción entre el vestido para una boda religiosa o civil, lo que las novias no quieren es llevar colas demasiado largas y aparatosas y mucho menos cancanes y hombreras. El corpiño, que hace un tiempo estuvo de moda, no es cómodo

¿Cómo se evoluciona en el mundo de la moda nupcial?

Siendo consciente de los cambios culturales y sociales y estando siempre encima de ellos, la moda hoy va paralela con la vida de la calle aunque permite ser un poco más creativo, creo que lo que más influye es la manera en que las parejas viven hoy el momento de su boda.




Peiró frente a la foto de su último desfile en la BBW.

¿Qué tipo de vestido aconsejarías a una novia que viniera a preguntarte?

A la novia que tenga un criterio un poco tradicional le aconsejaría un vestido “vintage” en color champagne, para la novia romántica un vestido en dos capas con un cierto toque rustico porque suelen celebrar la ceremonia en una masía o algo parecido. Lo que nunca aconsejaré serán rasos, nada de tejidos brillantes ni pedrerías y nada de volúmenes en las faldas.

Después de largos años en la profesión se puede decir que esta es la primera vez que estás solo al frente de la empresa, ¿qué es lo que has querido conseguir con este salto cualitativo?

He querido encontrar algo diferente que además gustara, y parece que lo estoy consiguiendo ya que de cada diez novias que ven mis diseños nueve se los quedan, ahora hay que conseguir que eso pase con cada veinte y el cómo es la pregunta del millón. Mis anteriores etapas me han servido de bagaje para llegar aquí y si tuviera que borrar alguna sería la última.

Las novias casi siempre quieren ser atendidas por el diseñador que va a firmar el vestido de su día más feliz, esto no siempre es posible pero en el caso de José María Peiró es una realidad, durante nuestra conversación ha tenido que salir un par de veces y atender a una novia que estaba probándose el vestido y quería que el diseñador le diera un vistazo.

Con esta manera de atender a las clientas se forma un vinculo muy especial con la novia y con su familia, no me limito tan sólo a venderles un vestido para el día de la boda e incluso muchas veces les aconsejo y acompaño a elegir los complementos, se establece una relación de carácter personal que es toda una magia imposible en las grandes empresas de producción casi industrial. Y hay un público que busca este tipo de trato.

A lo largo de los tiempos hemos visto la evolución del traje de la novia pero los novios generalmente se han quedado estancados en su vestimenta y o bien van vestidos muy seriamente, generalmente de oscuro, o bien, en muchos casos, confunden la modernidad y la evolución con la más pura horterada.

Pronto haré trajes para los novios ya que no encuentran cosas diferentes que puedan acompañar el diseño del vestido de la novia, para ello me asociaré con uno de los productores más importantes de este segmento de mercado. Más tarde también haremos vestidos de fiesta pero sólo a medida y aquí en el atelier, vestidos para madres, madrinas, amigas y familiares de la novia. Así todos irán armonizados en su vestimenta.

Esta ha sido una larga charla con José María Peiró que este año no estará en Barcelona Bridal Week por las razones que nos ha explicado, no comprende que tenga necesariamente que tener un stand de venta para poder desfilar, no le gusta el alejado lugar en que se realizan los desfiles, el casting le parece muy flojo y uniforme y el coste económico no le compensa pues ya antes de celebrarse los desfiles ha vendido el 80 % de su colección, como seguramente muchos de sus colegas. Nosotros esta semana nos acercaremos hasta l’Hospitalet de Llobregat donde en un inhóspito polígono industrial está situado el pabellón ferial, allí veremos infinidad de vestidos, las colecciones de diversos diseñadores tanto catalanes como de fuera aunque seguirán faltando algunos nombres. El 50 % de las empresas del sector están ubicadas en Catalunya donde más de seis mil personas trabajan en el mismo aunque una gran parte de la producción esta focalizada en China y, tal vez, dentro de un tiempo los trajes de novia que venden muchas de estas empresas se confeccionen en Brasil, cuando bajen sus aranceles, aunque lleven la firma de diseñadores afincados en Catalunya.

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