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Etiquetas:   Lencería fina   -   Sección:   Opinión

Más basura en Televisión

En Telecinco la calidad no vende
Teresa Berengueras
@berealsina
domingo, 8 de mayo de 2011, 02:00 h (CET)
Hacia tiempo que no me dedicaba a ver televisión-basura, no es malo de vez en cuando darle al mando y ver esos programas que Jorge Javier Vázquez llama neorrealismo televisivo y otros, sin rodeos, tele basura. Jorge Javier Vázquez es el comandante en jefe de algunos de ellos. Telecinco le tiene en nómina y ha encontrado en este presentador la sal y la esencia para vehicular todos esos programas que huelen mal y sirven para regodearse en la mierda y el estiércol y en las bajezas del ser humano.

Jamás diré que lo que vemos en esos programa, léase “Sálvame” y “Sálvame Deluxe”, sea todo mentira, hay de todo, como en botica. Jorge Javier Vázquez es el director de platea que con látigo imaginario va tirando del hilo de sus colaboradores para sacar lo peor de cada uno de ellos al tiempo que la dirección de estos programas invita a los mismos a los personajes de peor pelaje, aquellos que están dispuestos a pasear por el plató, si fuera necesario, por encima del cadáver de su madre con tal de tener ese minuto de gloria que para algunas personas supone que su imagen salga en televisión.

El resultado está bien claro, tienen audiencia, a la mayoría de los mortales nos gusta ver lo peor de cada ser humano, nos gusta escuchar el verbo mal hilvanado en boca ajena, aplaudimos las broncas públicas, el desvarío, los gritos, el tirarse de los pelos, o casi, el despellejar la mentira o la verdad del otro y la bajeza moral de sus peores instintos.

Cuatro horas sin noticias
Durante cuatro horas seguidas, con las interrupciones publicitarias para hacer caja, ofrecen noticias sin contrastar en la mayoría de las ocasiones, es más, muchas veces anuncian noticias que van a ser tratadas durante esas cuatro horas y al final del programa no las comentan, ¿se olvidan?¿hablan de personajes con noticias sin tenerlas para que los espectadores sigan el programa hasta el final?, todo cabe. Lo más natural es que se despellejen entre ellos, cuando digo entre ellos quiero decir entre los colaboradores habituales que se sientan en las sillas del plató mientras se dedican a merendar y hablar, en ocasiones, con la boca llena sin ningún tipo de respeto hacía la audiencia.

En ese despelleje habitual, cotidiano y cada día más cruel, vemos a algunos de ellos convertirse en verdaderos harapos humanos, se trata de que una persona con problemas, escupa, vomite y luego entre todos machacarle hasta el final para conseguir una auténtica destrucción humana. Hemos visto durante meses la desesperación de Víctor Sandoval, un hombre de 44 años que hace ya unos cuantos triunfó con estilo en un programa en Tele Madrid, aquello acabó y tuvo que buscarse la vida en otra parte. Parece que le fue imposible hacerlo en España y dejó mucho en su país para seguir subsistiendo en Miami los que nos quedamos aquí nos pareció que se defendía bien hasta el día en que le picó una araña, tuvo que regresar y reubicarse en Madrid, los de “Sálvame”, sin duda oliendo que Víctor es un hombre vulnerable y que problemas de todo tipo le atenazaban, le acogieron con los brazos abiertos.

Dardos envenenados
Víctor, durante meses, ha tenido que luchar con su vida privada y su enfermedad pregonando sus interioridades tarde sí tarde también, teniendo que hacer frente además, “off course”, a los dardos envenenados que la mayoría de los colaboradores del programa le han ido endilgando, uno tras otro. El desenlace lo vi precisamente la tarde que en “Sálvame” apareció Víctor en la calle con pinganillo en la oreja junto a un reportero, estaba, dijo Víctor, en el barrio de Moratalaz ya que ha vuelto a casa de sus padres, el médico le ha diagnosticado silencio, tranquilidad, trato afable por parte de las personas que le rodean y estar ajeno a cualquier comunicación con otros, es decir lejos del móvil, de Internet y de ver la TV, un plan de choque terrible para un comunicador que según él mismo dijo está mal, muy mal psicológicamente y con problemas en una mano que tiene sin fuerza además de tener, seguramente, que operarse de un pie, todo ello le obligaba a despedirse de los platós nueva orden médica.

Esa tarde comandaba la prole Terelu Campos, todo el grupo del programa, supongo que haciendo un esfuerzo bárbaro, le desearon lo mejor, aunque alguno de ellos aún le quería atizar, pero a mi me dio la impresión de que no había tiempo para ello. Esta no ha sido la única persona despedazada. En “La Caja” sección llamada por ellos “psicológica” todos han entrado en ella para escupir lo peor de su vida, han llorado y han mostrado lo más bajo de un ser humano, verdad o mentira, lágrimas auténticas o de cocodrilo, esas reacciones luego, a lo largo de la semana, se han contrastado por su “equipo de investigación” encontrando en alguno de ellos mentiras o verdades a medias, ¿para conseguir qué?, morbo, destrucción humana, es cierto que todos pasan por ahí porque es una manera de trabajar.

El mundo laboral es desgraciado en estos momentos , lo vemos cada días, la cola del paro ya no es cola es un recinto amplio en donde se hacinan millones de personas en busca de un trozo de pan que les pertenece a ellos, a sus hijos, a su familia. Los que dicen trabajar en estos programas aludidos no están en la cola del paro, por suerte para ellos , y los que necesitan trabajar se ven abocados a pasar por estos asuntos sí o sí pues corren el riesgo de que si no dan la talla y se pliegan a las exigencias de las cadenas y las productoras van a acabar en ese grupo de profesionales a los que la vida les niega una oportunidad.

La intimidad despellejada
Es la pescadilla que se muerde la cola, hago un trabajo, estoy trabajando pero a cambio me tengo que desnudar psicológicamente ante millones de personas, mostrando mis miserias a cambio de pan, de aceite y de sal. Tengo la impresión de que algunos de los que están en esos programas lo hacen por “look”, aunque trabajar es un derecho que tenemos todos, nunca olvidemos esa máxima, es peor estar picando en una mina o una carretera, mucho peor, pero siempre creí que la intimidad de cada uno no se puede poner en venta por muy alto que sea el precio.

Quizá los de “Sálvame”, que tienen acuñado en sus venas que están divirtiendo al personal, están tan metidos en su papel que ignoran que trabajan pero a cambio de vender su vida personal, últimamente es difícil sustraerse a eso, han insultado, rebajado, calumniado y no sé cuántas cosas más a Carmen Lomana, ellos, los de “Sálvame”, dicen haber escuchado una conversación telefónica personal de la rubia leonesa en donde, supuestamente, (la cinta o la conversación nadie la he escuchado públicamente) les ponía a parir a todos y también, supuestamente, lo que peor que hacia era hablar de la hija de su “diosa”, la reina de San Blas y ahora de Paracuellos, la que hace muchos años tuvo una hija con un torero y nunca un alumbramiento ha dado tanto de comer a una familia de lo que me alegro, un grupo menos en la cola del paro, ¿pero a cambio de qué?, de cualquier forma hay personas que ignoran que están vendiendo su intimidad, hablan de las prostitutas como si fueran lo peor de nuestra sociedad y vender la vida también es una forma de prostituirse y nada es ilegal, en España la prostitución no está penada, por lo tanto los de “Sálvame” hacen lo que hacen a cambio de la doble moral o la moral, en algunos casos distraída, de sus participantes.

La puñalada trapera
Una de las periodistas que ha remado más entre esta mierda y tele basura ha sido Karmele Marchante, ha sido durante años la abanderada número uno, la que más ha luchado para que esa verdad televisiva fuera un éxito para su bolsillo y el de los demás, pero tanto va el cántaro a la fuente que se rompe y eso parece que le ha pasado a esta tertuliana, una periodista que nunca fue amada por los suyos, egoísta en su más pura esencia y ególatra a todas horas. Yo podría contar de esta persona muchas cosas que he vivido con ella por haber coincidido en dos programas de televisión, lo haré en mi libro y diré la verdad, la que yo viví, claro, ella olvida todo lo que quiere y desea, lo que no forma parte de esa vida brillante de ex “corresponsal de guerra”. Está perdida y me han dicho que supuestamente ahora quiere contar en algún medio de difusión que no es en “Sálvame” todo el calvario que, supuestamente, ha sufrido en ese programa. Está fuera de combate y no es la primera vez que lo hace. Está en su libertad de hablar en donde quiera, pero sorprende que lo haga lejos de “Sálvame”, el programa que la dejó caricaturizarse para ir a Eurovisión, la han dejado hablar de todo y de nada, la han aguantado aún a pesar de su prepotencia y en pago prepara la vuelta en otra parte. En verdad no me debería extrañar nada de esa rubia desteñida, si habla lejos de “Sálvame”, a mi manera de entender, usará las mismas armas que ellos, puñalada trapera una detrás de otra a sus habituales trabajadores, una que con la lección bien aprendida como ellos se va, supuestamente a otra parte, para seguir con el mismo modelo. Delirante.

Guerra, morbo y frases insultantes
En estos programas todo es delirante, hablar bien de alguien no vende, sus fieles seguidores quieren guerra, morbo, frases insultantes, lo peor de las personas, e ignoro por qué Carmen Lomana ha entrado al trapo contestando a través de otro programa gemelo llamado “Enemigos íntimos”, siempre creí que las señoras dejan que corra la sangre por su vida como si fuera irreal, siempre supuse que Carmen Lomana, aun trabajando en Telecinco, tenía un perfil para programas mucho más elegantes, la necesitan en esa cadena, al menos para poder presumir de tener en su “cuadra” a una persona educada y con una cierta clase, todo lo contrario de la tele basura. Cuando me enteré que Carmen había ido a un plató para explicar su versión de los hechos pensé que la persona que se encarga de su imagen la había traicionado por un puñado de euros, en estos días negros muchos se venden y cada día más pienso que la realidad social invita a ello como una posible solución a la maltrecha economía laboral, y ya es natural ver todos los días personajes que se venden a bajo precio para enriquecer a productoras que empezaron de la nada y que como el dinero de la mierda no huele hoy nadan en la abundancia.

Ahora a Jorge Javier Vázquez la cadena le ha premiado con otro programa salvaje, presenta desde este jueves el reality “Supervivientes”, en la nómina de esta edición la mayoría de concursantes no tienen trabajo ni profesión conocida, son unos saltimbanquis de la vida, a veces les va muy bien, a veces muy mal, pero siempre vuelven o siempre están ahí, en una televisión en donde escupirle a un colega es lo más educado. Ha dicho el presentador que está muy contento con este nuevo trabajo que le ha encomendado la casa, contento y sorprendido, de Jorge Javier Vázquez se puede esperar todo pero no que exprese su sorpresa por un programa donde el que peor sea, el que más vitupere y al que mate a la barracuda será el ganador, no puede alegar ignorancia ni sorpresa, es el único presentador especializado en “teledirigir” a las mentes humanas mas rebuscadas y menos personas.

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