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Ni Saladino, ni Jerónimo… tan solo Osama bin Laden

Mietras para el Occidente el fallecido líder de Al Qaeda es un terrorista criminal, para otros es un héroe y mártir
Ben Tanosborn
viernes, 6 de mayo de 2011, 22:00 h (CET)
¡Si tan solo Abraham lo hubiera sabido! Si tan solo su próximo sacrificio se hubiera enfocado en caridad en vez de obediencia, la mitad de los habitantes de la tierra hoy estarían tratando de encontrar armonía con la otra mitad para lograr un mundo mejor. Pero no fue así, y el sacrificio de Isaac que le puso a prueba, y el resto de su drama patriarcal, hizo que surgieran filosofías vestidas de religión, las cuales han mantenido una constante hostilidad en el mundo occidental. Y, aunque la sangre de Isaac no se vertiera, los peores instintos del hombre negaron su tolerancia y hermandad, algo que ha causado la muerte de incontables millones por siglos, y todo bajo el nombre de Yahvé, Dios y Alá.

Ahora, en el Occidente, hemos añadido otro nombre más a esos tres: Terror. Seguidores de ese otro supremo, Terror, impuesto a lugares y gentes, aun estamos sin saber de cual de los tres es aliado divino. Para los que vivimos en EEUU y una buena parte de la Europa Occidental, cristianos o cristianos-en-cultura, la alianza del terrorismo nos dicen está con los musulmanes, a veces azucarándose un poco políticamente llamándoles... “musulmanes fundamentalistas”.

Y en este mundo occidental se rehúsa aceptar su propio sacrificio en derramar sangre y crear miseria para millones del Medio Oriente y Asia Central mediante la invasión de sus tierras, boicots, embargos y otros tipos de operaciones patentes o encubiertas a que se les ha sometido; como si toda esa penuria fuese impuesta por voluntad divina.

Ningún musulmán de estos tiempos ha abogado por la causa contra la violación de sus tierras islámicas y costumbres con mas fervor, fiereza y radicalismo que el fundador de al-Qaeda: Osama bin Laden. Y si para el Occidente es un terrorista criminal, para otros en Islam es un héroe-mártir – la historia nos hará saber a su tiempo el numero de simpatizantes, asumiendo que por ahora la mayoría musulmana prefiera mantener sus sentimientos personales en privado.

Poco tiene de espectacular o heroico el ver como Poderosa América ejecutaba su dominio desde la sala de situaciones de la Casa Blanca, con su propio tipo de terroristas asesinando a un hombre que por más de una década eludió el desquite de su enemigo. Fue una ejecución fría y pírrica de un hombre que entrará en los anales de la historia con un currículo vitae de crimen no superior al de muchos laureados lideres occidentales, entre ellos todos los inquilinos de la Casa Blanca durante las ultimas tres décadas.

Al día siguiente de la muerte de bin Laden, un conocido que es pastor de una influyente congregación cristiana en la comunidad donde resido, me confió su aprobación de la forma en que el gobierno había obrado en la disposición del cuerpo de Obama, respetando la tradición islámica. “Definitivamente no queremos que este criminal se convierta en mártir y que su cuerpo esté en un mausoleo donde se congreguen las muchedumbres y conspiren contra EEUU” fue la esencia de sus palabras. Claro que el pobre pastor no tenia la menor idea de lo que es martirio en Islam o de lo que nuestro presidente había hecho.

Nadie puede comprender el concepto de shahada (martirio) en el Islam a menos que también comprenda otros dos conceptos, jihad (Santa Lucha, diferente de Guerra Santa) y tawhid (fuente divina de la virtud, verdad y bondad). Para muchos musulmanes, Osama bin Laden era ya un mártir en vida – no tienes que morir en la refriega para serlo – porque se le veía embebido en la causa de la verdad; era para ellos tanto un mujahid en vida (convirtiéndose en martir a su muerte) como un shahid (modelo, ejemplo). [Las palabras martir y modelo tienen la misma raíz en árabe.]

Nos plazca o no en el Occidente, Osama bin Laden no solo es un martir para muchos en el Islam sino también un mensajero islámico, y el que su cuerpo haya desaparecido no frenará a los que veían en él un gran ejemplo que ahora le rindan homenaje. Quizás en el futuro hasta se incluya el lugar donde se le matara en Islamabad como otro lugar sagrado mas... como lo son Meca, Medina, Jerusalén y Karbala. Y si para muchos el infierno le esperaba, otros le honran en santidad. Barack Obama, queriéndolo o no, ha ayudado a crear lo que pudiera ser en el Islam, “El Evento de Islamabad”.

Poco es lo que los norteamericanos puedan ahora hacer para contener la transformación de esta figura en un moderno Saladino; una figura que puso parte de su fortuna, su inteligencia y su corazón en una lucha sin cuartel contra un EEUU materialista que para él era un enemigo satánico del Islam. Y los resultados que obtuvo en esa lucha son conclusivos en su marcado éxito, aun descontando los dividendos que conseguirá aun después de su muerte.

Si hacemos una lista de lo que bin Laden ha podido “costar” a EEUU, el total es posible supere tres billones de dólares, si un tres seguido de doce ceros, además de los miles de millones de horas perdidas por los norteamericanos tratando de obtener cierta seguridad en sus vidas. Y, desde luego, el costo inmensurable al psique de la nación que ha traído el temor. Es probable que la inversión total de bin Laden de su fortuna personal no superase los $30 millones; el mayor costo siendo apenas medio millón en el planeamiento y ejecución del ataque del 11 de septiembre. Su habilidad financiera es difícil de argumentar cuando ha sido capaz de obtener una rentabilidad sobre la inversión de 100.000 a 1. ¡Algo así como el 10 millones por ciento!

Los puristas históricos musulmanes probablemente prefieren que no se le compare a Osama bin Laden con su héroe del siglo XII, fundador de la dinastía Ayubí, conocido en el Occidente como Saladino. Te dirán del respeto recibido por Saladino de sus enemigos cristianos en aquellos tiempos caballerosos. Pero ese es precisamente el problema; tanto cristianos como musulmanes luchaban dentro de cierta igualdad en condiciones (armas y tecnología). Es por esto que muchos concluyan, si se abstienen de prejuicios y lealtades, que bin Laden es un estratega de estos tiempos en que un David batalla a un Goliat, este ultimo, el imperio norteamericano.

Al final de cuenta tanto héroes como villanos son definidos por los bandos que representan, y el contexto en que se miden sus hechos. Algo simbólico, y al mismo tiempo irónico, sale a relucir en esta operación norteamericana de deshacerse de Osama bin Laden, y es la identificación que se le diera a Osama... fue ni mas ni menos que la de Jerónimo, el celebrado guerrero apache que luchó contra su invasor norteamericano y murió como su prisionero. Poco es lo que se hace bien en Washington, tanto en el campo domestico como en el internacional. El veredicto sobre la muerte de esta figura que muchos musulmanes consideran como el Saladino de esta nueva era todavía aun está por rendirse.

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