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Etiquetas:   Noticias Ciudadanas X   -   Sección:   Opinión

A vueltas con el 11-M (apócrifo de Pascual Mógica)

Un repaso a la defensa en Siglo XXI de los mentirosos Ministros de España
Hiroit
@hiroit
viernes, 6 de mayo de 2011, 08:55 h (CET)
Por favor, no repita como un altavoz las consignas del PSOE y considere lo que ha dicho Rubalcaba (el de España no se merece un Gobierno que mienta), Chacón (la nacionalista partidaria de la ‘puta España’), y alguno más igualmente repugnante. Mienten, sí ¡mienten! cuando relacionan Al Qaeda con el 11-M. ¿Por cuestión electoral? ¿Por tapar a mandos policiales imputados? No lo sé; sólo sé que mienten y te lo demuestro así con la única referencia a Al Qaeda que aparece en la sentencia.

"Por último, la imputación a Youssef Belhadj como inductor -partícipe- en los atentados del 11 de marzo de 2004, tampoco resulta probada. No está probado que Youssef Beljhadj sea dirigente de uno de los grupos terroristas que se engloban bajo la denominación, cada vez más genérica, de Al Qaeda. Tampoco se acredita la existencia de una dependencia jerárquica entre los autores y cooperadores necesarios de los atentados de Madrid y el procesado. Y, más allá de todo esto, no consta siquiera la existencia de un "canal de transmisión de órdenes" a uno de cuyos lados esté el procesado y al otro uno o varios individuos subordinados a él". (pág. 646 de la Sentencia del 11-M).

Pero si al docto Pascual Mogica le parece poco le copio la validación, más vehemente si cabe, del Tribunal Supremo que así confirmaba la Sentencia del Tribunal que dirigió Gómez Bermúdez:

"La dependencia ideológica respecto de los postulados defendidos por Al Qaeda resulta asimismo del contenido de las reivindicaciones de la autoría de los actos terroristas y del resto del material incautado. Sin embargo no aparece relación alguna de carácter jerárquico con otros grupos o con otros dirigentes de esa organización, lo que permite establecer que la célula que operaba en Madrid, en la medida en que ha sido identificada, no dependía jerárquicamente de otra y por lo tanto puede considerarse a los efectos penales como un grupo u organización terrorista diferente e independiente".

A usted no le importa si en los suicidas no cuadra el patrón en la práctica totalidad de los atentados islamistas, o si alguno tuviera el pantalón al revés; tampoco si explota Goma 2 ECO o todo lo que están ocultando los policías en el banquillo como Sánchez Manzano (o los que vengan después). Usted repetirá todo aquello que sugieran desde fuera, más aún si puede atizarle a Esperanza Aguirre que arrasará en Madrid mal que le pese. Para terminar le diré que el comentario de la admirable ‘Fuencisla’ fue posterior a la ignominiosa consigna ministerial a capella.

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Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

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