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Etiquetas:   Perfil Hillary Swank   -   Sección:  

Rompiendo estereotipos

Helena Vicente Sevilla
Redacción
lunes, 21 de marzo de 2005, 04:22 h (CET)
Muchos son los que han intentado atribuir etiquetas a Hillary Swank, pero su capacidad camaleónica ha hecho que ninguna de ellas tenga éxito. Puede decirse que no es la típica actriz norteamericana. Perfeccionista hasta el límite de conseguir una interpretación magistral con “Boys don´t cry” en la que encarna a una lesbiana enamorada que se hace pasar por hombre y que es víctima de una violación. Muchos la han estigmatizado como una actriz masculina, a pesar de que la prestigiosa marca “Calvin Klein” tiene en estima su sensualidad como para contratarla como imagen de la línea de lencería. Sin olvidar que en una encuesta realizada por una de las clínicas de cirugía estética más prestigiosas de Beverly Hills, los labios de Swank son uno de los atributos más codiciados del sector femenino hollywoodiense.

A pesar de ello, la chica es un claro ejemplo de humildad y agradecimiento, quizá porque est uvo muchos años interpretando papeles poco atractivos y leyendo guiones de películas de “serie b”. Desde los Óscar de 1999 en que la voluntad de los grandes quiso dar una estatuilla a una actriz que había demostrado que se podía confiar en su talento, han pasado muchas cosas.

Poco faltó para que los focos la iluminaran demasiado y quedara como una más de las muñequitas de la tierra del cine que arañan con sus tacones la alfombra roja y que, con el desgaste, quedan relegadas a ser “caras bonitas”. Pero Hillary no dejó que aquello pasara ni que nadie le diera consejos sobre los papeles que tenía que aceptar y los que no.

Más de una vez le advirtieron que se estaba encasillando en papeles masculinos, pero a ella le faltó tiempo para aceptar de la mano de Clint Eastwood el papel de boxeadora profesional en “Million Dollar Baby”. Las eqtiquetas acaban despegándose, más cuando una actriz demuestra que está hecha de buena pasta, pero una estatua de oro de la Academia de los Óscars queda muy bien en la estantería del salón o donde quiera que lo tenga, más cuando está nominada para otro.

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