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Etiquetas:   Buñuelos de viento   -   Sección:   Opinión

El mundo ha pedido una ocasión para la ética

“Darle un tiro en la sien al ser más despreciable que pueda existir es asesinato, sea la víctima culpable de mil muertes, de mil violaciones o de los crímenes más rechazables que podamos imaginar.”
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
jueves, 5 de mayo de 2011, 06:48 h (CET)
Ben Laden era un terrorista asesino e hijo mal nacido de la gran puta, pero se merecía un juicio sólo porque era un ser humano. De los acontecimientos del día de su muerte sólo conoceremos lo que nos quiera contar el Gran Imperio. Nunca sabremos qué parte era verdad, qué era mentira y cuánto falta de contar para conocer la verdad entera. Sin duda siempre será más lo que ignoremos que lo que conozcamos.

De momento podemos juzgar por lo que nos dejan que conozcamos, que iba desarmado y que intentó defenderse, posiblemente con la cuchara o con el turbante, motivo más que suficiente según el sheriff del mundo para descerrajarle un tiro en la cabeza.

Ben Laden no interesaba vivo y nunca sabremos por qué, pero desde luego no interesaba llevarle ante un juez, lo que implicaría cámaras y micrófonos. Al parecer era más indeseable que los esbirros de Hitler o Sadam Hussein y los suyos.

Darle un tiro en la sien al ser más despreciable que pueda existir es asesinato, sea la víctima culpable de mil muertes, de mil violaciones o de los crímenes más rechazables que podamos imaginar.

El mundo se regocija en la muerte violenta, regocijo que como ser humano no puedo compartir y como cristiano rechazo. Me duele la muerte, más la de un inocente que la de un consumado y crudelísimo asesino dedicado en cuerpo y alma a proporcionar dolor a sus semejantes, pero si rechazamos la pena de muerte por cruel e inhumana no puedo entender que las fuerzas políticas que la condenan si va precedida de un juicio justo la acepten si se aplica al mismo asesino pero saltándose el engorroso trámite del juicio. El mundo ha perdido una ocasión para la ética.

Nunca sabremos bien lo que ha pasado ni por qué Ben Laden valía más muerto que vivo, seguimos siendo súbditos de Estados unidos, aquél que no se levantó ante su bandera, el primero.

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