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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Otra vez cuentos chinos. Ahora Sebastián

Hemos aprendido a tomarnos las palabras de nuestros gobernantes a beneficio de inventario
Miguel Massanet
martes, 3 de mayo de 2011, 07:31 h (CET)
¿Qué estaría pensando el señor ministro de Industria, don Miguel Sebastián, cuando, en un alarde de confianza en sí mismo y en su poder de persuasión para con la ciudadanía; se ha atrevido a atribuir un ahorro de unos 92 millones de euros o su equivalente, o sea, una reducción de un 12’7% en el consumo de gasolina y de un 6’8% en el de gasóleo, atribuyéndolos a la medida de reducir la velocidad de 120km/h a los 110km/hora? Estaba tan ansioso, el señor ministro, en demostrar que la bombilla que se le encendió sobre su cabeza cuando se le ocurrió semejante idea, estaba iluminada por los efectos de su mente privilegiada y no por una luz de carburo, que no dudó en lanzarse a la piscina para pavonearse del éxito de su invento.

Lo que ocurre es que los ciudadanos de a pie de este país, ya hemos aprendido a tomarnos las palabras de nuestros gobernantes a beneficio de inventario y no nos las creemos si, antes, no las hemos pasado por la criba de la verdad. En primer lugar, nos gustaría que alguien nos dijera, a poder ser alguien que sea técnico en la materia, ¿cómo diablos ha conseguido saber el señor ministro que, este ahorro, se debe a la disminución del tope de velocidad y no a todos los otros factores que pudieran haber influido en el hecho de que los usuarios de vehículos hayan decidido ahorrar en combustible? Porque, si no andamos desencaminados, parece ser que, el trimestre pasado, el desempleo ha sufrido un incremento de 213.500 parados más, algo que también pudiera influir ¿no? Los de la Confederación de Empresarios de Estaciones de Servicio se han lamentado de que el primer trimestre de este año 2011 el consumo de carburante ha disminuido en un 10%.con respecto al mismo periodo del año anterior en lo que algo que ver tendrá que, para el portavoz del Movimiento 140, don Pedro Javaloyes, los desplazamientos por carretera, por Semana Santa, hayan disminuido un 40% en los últimos 10 años. Concretamente en 2011, el movimiento de vehículos por carretera ha bajado en un 10% respecto al 2010.

Puede que, para el señor ministro de Industria, el hecho de que el desempleo se vaya incrementando sin que se note esta recuperación que nos vienen anunciando; no tiene ninguna influencia en que la gente decida utilizar otros trasporte alternativos al automóvil, a la hora de desplazarse. Pero existe un factor que nos hace pensar que pueda haber tenido una importante repercusión en este ahorro de gasolina, muy superior al que pudiera deberse a la disminución del límite de velocidad. El aumento exagerado de los precios de las gasolinas, que se viene produciendo desde que se inició la guerra de Libia, lo que ha contribuido, por su parte, a que el casi 50% de impuestos que las gravan hayan aumentado en la misma proporción. Pero hay más razones para desautorizar el optimismo del señor Sebastián y es que no ha bajado sólo el consumo de combustible, sino que también han disminuido los ingresos del Estado por IVA y, vean por donde, el secretario de Estado, señor Ocaña, parece que, según ha declarado, estima que la disminución de la recaudación por impuestos de hidrocarburos se ha debido, precisamente ¡al aumento de los precios!, que ha provocado un menor consumo de los mismos. ¿En qué quedamos, entonces?

Lo que está sucediendo es que, en España, ya se está notando una disminución de la demanda de energía, como consecuencia del visible deterioro de la economía. En efecto, los datos del mes de abril pasado hablan de que la demanda de electricidad ha descendido en un1’1%, mientras que la del gas (tanto doméstico, como comercial e industrial) ha bajado en un 4’9%, rompiendo la tendencia que se había iniciado. Pero no es casual que se estén dando estas reducciones porque las tarifas no han dejado de subir y siempre en porcentajes más elevados a los que ha registrado el IPC hasta ahora. Por otra parte, la caída de ventas de los comercios ha dado otro signo de debilidad al caer en un 7’9%. Se habla de que el tráfico por las autopistas españolas (allí donde potencialmente se podía correr a 120 Km./h y ahora sólo a 110km/hora) podría haber descendido en este trimestre un 5%; lo que podría explicar, por si solo, el ahorro del que presume el señor Sebastián.

Hay, sin embargo, algo que se llama “sentido común” que a los ciudadanos de a pie nos ayuda a entender la situación del país mejor que las noticias que se derivan de los datos técnicos anteriormente apuntados. El consumo de gasóleos es propio de los transporte públicos, que son los que tienen un mayor incidencia en el gasto de los mismos y éste no lo podemos atribuir a que estos pesados y poco maniobrables vehículos se dediquen a circular a 120km/h. , entre otras razones, porque frecuentan menos las autopistas y hay una gran parte de ellos que desempeñan sus servicios dentro de ciudades o entre trayectos relativamente cortos, donde les sería imposible circular a tales velocidades. Este consumo, como admite el señor ministro de Industria, también ha descendido, coincidiendo con todos los otros factores que indican que seguimos en la cuerda floja y que, lo único que pueda haber beneficiado al Estado, que no a los ciudadanos, es el aumento de multas que unos cuerpos de seguridad, convenientemente motivados para ello, han aplicado con evidente productividad.

Lo cierto es que ya estamos lamiendo los cinco millones de parados y nuestros ministros, en lugar de buscar el medio de encontrar solución a tan grave problema, se vienen dedicando a prohibirnos cosas, a despilfarrar el dinero en donaciones y subvenciones, en casos, tan peregrinos, como el recientemente descubierto de los ERE de Andalucía y en intentar que seamos los ciudadanos, los baqueteados miembros de la clase media, los que paguemos los platos rotos de la serie de errores que ha venido cometiendo el señor Rodríguez Zapatero y su pandilla de incapaces ministros que a lo único que llegan es a boutades como las que nos ha propuesto el señor Sebastián, primero regalando bombillas y ahora reduciendo la velocidad. Lo que parece que no saben o que prefieren ignorar es que estamos llegando a un línea roja, una peligrosa frontera que marca el paso de una situación de paz social y la de la rebelión y la explosión del descontento por parte de aquellos que, desesperados y sin saber como subsistir, se lanzan a las calles para reclamar justicia social; algo de lo que ya tenemos noticia que se ha producido al norte de África y que, si Dios no lo remedia y sigue la tendencia que llevamos, podría producirse en nuestra nación.

La Historia, la verdadera, no la manipulada por quienes no quieren aceptar la realidad de lo que sucedió antes de la declaración de la Guerra Civil, nos lleva a una situación que, salvando las distancias marcadas por los adelantos técnicos, pudiera ser parecida a aquella en que las masas de obreros, afiliadas a la CNT y la FAI, se dedicaron al pillaje y a los crímenes, los unos por venganza pero otros, sin duda, porque la miseria los arrastró a ello. Y es que, cuando nos percatamos de que lo único en lo que se han empeñado el señor ZP y los suyos, aparte de prometer a los trabajadores mejoras sociales que luego no han llegado o han tenido que ser retiradas; ha sido despilfarrar nuestro dinero para dar apoyo a los grandes lobbies bancarios, ha someterse a los dictados de los grandes banqueros, como es el caso del señor Botín, y a dejarse guiar por las pautas de los grandes capitalistas. O eso, señores, es lo que opino yo.

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