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Etiquetas:   Desde la humildad   -   Sección:  

Vuelta a casa

Sara Sanz López
Redacción
sábado, 19 de febrero de 2005, 01:10 h (CET)
Todo aquel que siga el fútbol, sabe que éste tiene algo especial. Algo que resultaría complicado de explicar a toda persona que no sintiera los colores de ningún equipo en toda la extensión del globo terráqueo. Sabemos que aficiones como la Argentina o la Inglesa tienen una fama ineludible, pero quizás nos fijamos demasiado en el exterior, pasando por alto que en nuestra casa también hay aficiones que valen su peso en oro.

Pocos aficionados del Athletic de Bilbao olvidarán el 16 de febrero del 2005 fácilmente. Los cinco mil seguidores roji-blancos que siguieron a la plantilla bilbaína hasta Viena, para poder ver disputar el partido correspondiente a la Copa de la Uefa de dicho día, han tenido que volver a sus casas de vacío. Y no precisamente porque su equipo perdiera, que incluso lo habrían preferido, sino porque el encuentro no se llegó a jugar. La nieve, que tan entrañable se nos antoja cada vez que aparece por estos parajes de la península, se ha convertido en el peor de los enemigos de la afición roji-blanca.

Nadie discute que dicho partido era imposible de jugar por todos los peligros que suponía para aquel que saltara al terreno de juego, ya que éste estaba impracticable y totalmente congelado, pero el problema principal ya no es el partido, ni la victoria para el equipo bilbaíno si quiera. El problema aparece en las caras de los aficionados que tienen que volverse a casa de vacío.

Ver la desolación de todas y cada una de las personas que acudieron ilusionadas a Viena enternecería hasta al más duro de los holligans. Quizás, este tipo de cosas sólo podamos entenderlas aquellas personas que hemos viajado siguiendo hasta lugares insospechados a nuestros equipos, o quizás no. Pero el caso es que toda esta afición merece una recompensa. Recompensa que debería ser pagada, a todas y cada una de las lágrimas derramadas ayer en el aeropuerto Vienés, con un gran paño de, por qué no, por ejemplo, entradas para el partido de vuelta. Quizás sea pedir demasiado, pero no todas las aficiones hacen levantar un 0-3 en contra ¿Verdad?. Esta afición merece eso, y mucho más.

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