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Etiquetas:   Ser o no ser   -   Sección:   Opinión

Una historia de amor

Manuel Alcántara
Redacción
sábado, 19 de febrero de 2005, 01:05 h (CET)
Ya lo sabía, allá por el primer tercio del siglo XVII, Juan de Tassis y Peralta, segundo conde de Villamediana: «Amor no es voluntad, sino destino». La misma idea reaparece en Antonio Machado: «Nadie elige su amor». Me acuerdo de estos versos no porque yo siempre me acuerde de algún verso, sino por el fatal enlace que acaba de anunciarse entre Carlos de Inglaterra y Camila Parker, la rubia equina. Hubo un tiempo en el que él estuvo a punto de decir eso de «¿mi reino por un caballo!», pero se demuestra que siempre estuvo enamorado de ella, incluso cuando llevó al altar a la lánguida Lady Di. Hay monógamos que se avienen a amar a la misma persona en otros cuerpos y el príncipe, que es todo oídos, sólo la escucha a ella desde hace treinta años.

Blanca y radiante irá la novia, que es divorciada y tiene hijos mayorcitos, el día 8 de abril. Camila es bisnieta de una amante de Eduardo VII y eso siempre es un aval, pero lo importante es que, aunque no hayan sido fieles, han sido siempre leales el uno al otro. Una bella y larga historia de amor la que va a bendecir el primado de la iglesia anglicana, que como es natural está dispuesto a bendecir todo lo que convenga. El castillo de Windsor, que no sé si tiene campanas, las echará todas al vuelo y las revistas de papel couché harán su agosto en primavera. Todos contentos. Ella llegará a ser su esposa y él llegará a ser su 'tampax'.

Dicen que los británicos han aceptado con toda normalidad que la terca pareja legalice su situación. Es la tópica flema británica, sólo desmentida por los hinchas de sus equipos de fútbol, pero hay allí gentes que creen que algunas conductas palaciegas son una fábrica de republicanos. Quizá lo de menos es que opinen que la nobleza no obliga ya a nadie, sino que obliga sólo a soportar los caprichos de los nobles: lo que les molestaba es que Camila recibiera una abultada cantidad de los fondos públicos asignados a Carlos. Y eso se regularizará ahora. Así que todos contentos y que siga la representación de la obra.

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