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Etiquetas:   Lencería fina   -   Sección:   Opinión

Rafael Amargo presenta “Solo y Amargo”

Amargo pero no solo
Teresa Berengueras
@berealsina
lunes, 2 de mayo de 2011, 00:04 h (CET)
El bailarín Rafael Amargo presentó el pasado jueves en el Teatro Arteria Paral-lel de Barcelona su último trabajo, “Solo y Amargo”, espectáculo que estará en el Paral-lel barcelonés hasta el próximo 15 de mayo para a continuación iniciar una gira por los escenarios de diversas ciudades españolas.

Dos horas antes de empezar el espectáculo en Barcelona cayó el diluvio, el día había amanecido lluvioso y las nubes a última hora de la tarde se decidieron a dejar caer el agua que llevaban acumulada, llovió tanto que en principio temimos no poder acudir al estreno del espectáculo de Amargo, afortunadamente el temporal amainó y pudimos salir de casa. La lluvia se acompañaba de baja temperatura y no era nada agradable dejar el nido para salir de casa, sólo la responsabilidad del trabajo y el deseo de ver la nueva creación del bailarín no hizo salir a la calle para trasladarnos hasta el teatro.

Noche desapacible
Pasó una hora y la lluvia seguía pero permitía salir a la calle protegidos por el chubasquero, el paraguas y las botas de agua, la noche no era la más idónea para acudir a un estreno a pesar de que sabía que en el hall me encontraría con un montón de conocidos, de amigos, de todas aquellas personas con las que frecuentemente departes antes de un estreno. Ya es primavera y el personal aprovecha la ocasión de acudir a un estreno para sacar del armario las prendas de la nueva temporada pero la lluvia y las bajas temperaturas no invitaban esa noche a hacerlo y hubo que dejar en el armario las nuevas prendas esperando una mejor ocasión.

A pesar de todo el teatro estaba lleno. Amigos y conocidos, gente con la que hablas y no sabes quién es pero se interesan en saber cómo estás. Embotellamiento en la taquilla para recoger los sobres con las entradas, al traspasar el umbral de llegada el padre de Amargo nos saludaba, está espléndido, ha superado una amarga enfermedad y está mejor que nunca, el padre de Rafael sabe mucho del mundo del espectáculo, la mayoría de espectáculos del bailarín los ha producido él aunque para este “Solo y Amargo” el bailarín se ha acogido al paraguas de una productora externa con un largo recorrido en el mercado como es Elsinor.

Sólo le viste su madre
La madre del bailarín estaba en el camerino ayudándole a vestirse, así nos lo dijo el padre de Amargo: “Sólo quiere que sea ella quien le tenga la ropa a punto, cada cosa en su lugar, en eso es muy suyo y para él sólo su madre sabe cómo hacerlo”. En este punto ya vimos que Amargo no estaba “solo”, también estaban apoyándole personas allegadas a su vida y que esa noche acudieron a hacer piña con él como su ex mujer Yolanda con la que tiene dos hermosos hijos, Amargo nos dijo hace poco que se ha venido a vivir a Barcelona porque de seguir en Madrid su vida hubiera continuado al lado de Yolanda a pesar de la separación : “Nos hemos separado pero estamos juntos, el amor se acabó pero no ha habido bronca alguna entre nosotros, me he venido a Barcelona donde quiero echar raíces en mi profesión y en mi vida privada”.

El espectáculo empezó con media hora de retraso, cosa normal en noche de estreno y más con el aguado día que nos estaba tocando vivir. Vi el espectáculo desde el primer piso, segunda fila y al centro, lugar perfecto a no ser que como soy bajita la línea divisoria del panel de vidrio transparente que protege de caídas desde la primera fila a la platea quedaba justo a la altura de mis ojos y me cortaba la visión de la cabeza de los músicos, de los cantantes y de Amargo, además me tocó la conjunción de dos cristales que hacían posible una visión psicodélica del escenario, aunque eso no fue un inconveniente para que siguiera todo el espectáculo con atención. A mi lado estaba el dueño de Casa Alfonso, tan agradable como siempre, luciendo moreno y nueva montura de gafas, rojo intenso, me explicó que Rafael todos los días que está en Barcelona, últimamente casi todos, va a su restaurante a desayunar, almorzar y cenar: “Es como su casa, estoy encantado, es un tío cojonudo”.

Me había llevado una caja de kleenex, Rafael Amargo, en rueda de prensa, nos había advertido que iba a ser un espectáculo triste, de aquellos en que el estómago te aprieta y sales con una mezcla de acíbar y dulzura y sonrisa en los labios. Pero, finalmente, no tuve que utilizarlos.

Elena Rakosnit, la mujer del President Mas, estaba entre los asistentes mas conocidos y representativos, es una mujer que hace su trabajo siempre con una sonrisa, lo hacia antes de que su marido fuera presidente y ahora sigue, no le queda otra, pero está ahí a las verdes y a las maduras.

Primer paso interiorizado
Sonaron los timbres de aviso y se apagaron las luces de la sala, se hizo el silencio y se alzó el telón, en el vacío escenario empezaron a entrar los músicos, uno detrás de otro, despacio, música triste, regia, después de unos minutos apareció Rafael, empezó a bailar de forma suave, como sin querer hacer ruido, como si no estuviera presente, como si estuviera meditando. Salieron los y la cantante, entonaron bajito, nada de palmas, todo como interiorizando la historia.

Amargo tenía la ropa de anteriores espectáculos en el escenario, la vio, la tocó y la empujó hacia las bambalinas, parecía que no le hacia falta. El bailarín estuvo casi siempre en el escenario, bailó mucho y cantó, a lo largo de casi noventa minutos Amargo expuso ante el público su historia con la soledad, esa soledad que, como él mismo dice, le atenaza en las horas de la madrugada, “Solo y Amargo” cuenta una historia totalmente diferente a algunas de sus anteriores creaciones la mayoría de ellas muy bullangueras y con el acompañamiento de un cuerpo de baile, aquí Amargo desnuda su alma mediante el baile con una historia que le nace desde su interior , tan de dentro que los tempos del espectáculo parecen no tener tiempo.

Desnudo frente de un espejo roído
En esta ocasión Rafael Amargo se mostró de una forma diferente a la que no nos tenía acostumbrados en sus últimas creaciones, y el público no comenzó a calentarse hasta el momento en que el bailarín ante un espejo medio roído se quedó textualmente en bolas, todo sucedió a media luz, hasta ese momento parecía que una gran parte del público no llegaba a integrarse en el espíritu de lo que estaba sucediendo sobre el escenario donde se sucedían suaves pasos de danza entre canciones y melodías casi en un susurro.

A mi parecer el espectáculo comienza de nuevo en el momento en que Rafael Amargo se desnuda ante los espectadores, es un desnudo real pero también metafórico, más o menos como la historia que se nos cuenta desde el escenario mediante la música y el baile. Parece cómo si al vestirse de nuevo el artista dejara atrás la soledad y la amargura que se desprenden del título de la obra y la historia que nos estaba contando se fuera transformado poco a poco, sobre el escenario el baile de Amargo parece ser más transparente, baila a pecho partido, la música suena en tono más fuerte mientras la luz abandona las sombras y el público aplaude y jalea continuamente al bailarín. La simbiosis con el público se nota en el ambiente, especialmente cuando Amargo aparece bailando entre las butacas de la platea.

Dos horas de tensión
En “Solo y Amargo” su creador demuestra la fuerte preparación a la que se ha sometido para llevar adelante este espectáculo, donde el bailarín, pariente del poeta García Lorca, se desnuda en el sentido más amplio y además de llevar hasta el público mediante la expresión corporal la trama de la historia es necesaria también una fuerza física extraordinaria para aguantar la tensión que supone estar cerca de dos horas ininterrumpidamente sobre el escenario. Rafael Amargo es un bailarín no un actor, por lo que todavía es más importante remarcar cómo tan sólo con la danza consigue hacer llegar al espectador el mensaje de esta obra, son muchas las horas que ha dedicado a preparar este “Solo y Amargo” donde incluso se atreve a cantar “Ne me quitte pas” la conocida canción de Jacques Brel en una interpretación que con sus quiebros y su voz ronca pone el vello de punta y que la noche del estreno parecía querer demostrar que sobre el escenario él estaba con toda su fuerza y que la dramática letra de la canción era toda su compañía.

Realmente no estamos ante una de las mejores versiones del tema de Brel pero Rafael ha sabido colocarla en el transcurso de la obra justo en el momento oportuno, lo mismo que sucede en otro momento del espectáculo cuando se produce su crucifixión sobre el escenario, momento intimo y de desnudez en el que el bailarín parece querer decir al público que está preparado para recibir los golpes que la vida nos da de manera inesperada y que no hay que abandonar nunca la lucha ni la esperanza.

También fue muy celebrada por el público la aparición de la cantante flamenca María Toledo que desde la platea subió al escenario para acompañándose al piano cantar un tema, su voz sorprendió gratamente al público que no se esperaba aquella especie de propina en el espectáculo.

Lo más flamenco al final
La parte más festiva y con aspecto de cuadro flamenco llegó casi al final cuando Rafael Amargo, vestido de blanco impoluto, junto con todos sus músicos y cantantes y Maria Toledo, todos ellos excelentes profesionales, interpretaron piezas más cercanas a la ortodoxia del baile flamenco de lo que en él es habitual para terminar en los bises con una autentica fiesta flamenca, por unos momentos el escenario del Arteria Paral-el se convirtió en uno de los muchos tablaos flamencos donde el cante, el baile y el rasgueo de las guitarras es el acompañamiento tradicional, aquí además de todo eso Amargo tuve el acompañamiento de los aplausos del público que puesto en pie no quería que aquella pequeña juerga alegre llegara a su final. “Solo y Amargo” había terminado sin tanta amargura como nos había anunciado su creador y la verdad es que sin soledad, el público que llenaba la sala acompañó en todo momento a Amargo lo mismo que sus músicos y María Toledo. Amargo no esta solo.

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