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Mari Loli Cospedal se siente acosada por Ana Pastor
La honorabilidad de Esperanza Aguirre
Si tenía alguna duda sobre Ana Pastor, el PP me la acaba de despejar. Cospedal y Ana Pastor son dos profesionales como la copa de un pino. Cospedal del engaño y Pastor de la información. Entre ellas dos hay un infranqueable abismo, el que separa al embustero del honorable.
A Cospedal le pagan, y muy generosamente, por mentir, por engañar, por cizañear. A Ana Pastor también la pagan bien, pero por hacer lo que mejor sabe hacer: informar en libertad, con objetividad y, sobre todo y por encima de todo, con dos cojones. Atacar la profesionalidad de Ana Pastor desde el lodazal hediondo de Génova 13 es algo mucho peor que un sarcasmo. Como diría mi llorado José Antonio Labordeta: ¡Váyanse a la mierda, coño!
La honorabilidad de Esperanza Aguirre
La diferencia entre una persona honorable y otra que no lo es reside en el valor que le da cada una a sus propios actos, no en función de su importancia material sino en su calidad ética.
Una persona que es capaz de considerar "tonterías" actos, por insignificantes que sean, que traicionan la confianza que en el cargo público ha depositado el pueblo soberano, debe abandonar la política. La laxitud a la hora de juzgar la honorabilidad de los cargos públicos lleva inexorablemente a la claudicación de la ciudadanía en los valores democráticos. El problema no es la gran corrupción sino la pequeña corruptela que la propicia
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