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Etiquetas:   Ser o no ser   -   Sección:   Opinión

No compatibles

Manuel Alcántara
Redacción
jueves, 17 de febrero de 2005, 23:47 h (CET)
El Gobierno aprobará este mes un plan para «dinamizar la economía». Algunos políticos se han adelantado al proyecto y ya han conseguido dinamizar la suya. Basan su bienestar actual en el que prometen para un futuro más o menos lejano a quienes les votan. No engañan a nadie que no se llame a engaño. Lo que ocurre es que cumplen sus promesas de modo incompleto: aseguran que van a mejorar la vida de todos los ciudadanos, lo que es sin duda su intención, pero como eso resulta bastante dificultoso en la práctica, se ven obligados a mejorar sólo la de unos cuantos: la de ellos.

Algo es algo. Más vale que haya algunos redimidos a que no haya ninguno. Lo que ocurre es que a veces se les va la mano y se ponen unos sueldos para cuando alcancen la categoría de ex que tiembla no sólo el misterio, sino el Ministerio de Hacienda. El caso es que se ha entablado una noble competencia acerca de las jubilaciones presidenciales y todavía no se sabe cuál será el presidente autonómico mejor remunerado cuando deje de serlo. Es lógico que, después de trabajar tanto por los demás, deseen no trabajar durante el resto de sus días, si cobran. ¿Cómo va a parecernos mal que quienes se han esforzado por nosotros ya no hagan en su vida el menor esfuerzo? Tendríamos que ser muy ingratos para reprocharles que su pensión superara diez veces la de un pensionista normal.

La reconocida envidia española les está estropeando parcialmente la magistral jugada. PSOE, IU y PA han acordado endurecer las incompatibilidades de los señores diputados y el PP presentará un texto alternativo a las cesantías. Hay gentes empeñadas en que otras gentes tengan dedicación absoluta mientras ellos se dedican a contabilizar sus ganancias. Ya sabíamos, desde siempre, que había políticos incompatibles con nosotros, pero si triunfan los envidiosos los habrá también incompatibles con cualquier otra percepción económica que no sea su pensión. No les parece justo que les condenemos a la riqueza y quieren agradecerles los servicios prestados con cierta moderación, ya que nadie les obligó a prestárnoslos.

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