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Progresía desmovilizada, Rajoy a Moncloa
Almudena Negro
Según la última encuesta de NC Report para el diario “La Razón” el Partido Popular estaría consolidando una mayoría absoluta de entre 186 y 187 diputados. El PSOE por su parte caería hasta los 122-125 escaños. Un varapalo monumental no visto desde los tiempos de Joaquín Almunia. Es decir, el efecto por la marcha de Rodríguez Zapatero habría sido nulo y el PSOE, ya sea con Rubalcaba o con Chacón, sigue en caída libre. Y es que no es tan sencillo engañar a la ciudadanía y menos en tiempos de crisis. Anda el personal mosqueado, y con razón, con todo el partido socialista.
Todos ellos son, al fin y al cabo, corresponsables de la situación económica desastrosa en que se encuentra España. Otra cuestión es la crisis política y moral en que andamos metidos, gestada ya en 1978, de la cual Rodríguez Zapatero no es causa sino consecuencia. Cuando el miedo al paro y la desesperanza atenazan a las familias el habitual sectarismo pierde intensidad y se empieza a vislumbrar quién puede ser el responsable de la catástrofe.
De ahí que el Partido Popular ande disparado en las encuestas. De cara a las generales, que otra cosa son las municipales y autonómicas. En estas tampoco la cosa parece halagüeña para el partido del gobierno. Según un sondeo de Sigma Dos para El Mundo, toda la España autonómica podría quedar teñida de azul el próximo 22 de mayo. Con la salvedad de Asturias, en donde el partido de Álvarez Cascos, para desolación de la séptima planta de Génova 13, podría alzarse con el triunfo. Incluso el simpático cántabro de las anchoas pagaría caro su pacto con los socialistas. En Génova hay quien sueña con que José María Barreda gane en su feudo para volver a abrir el melón de la vara de mando del centro-derecha. Allí, en Castilla-La Mancha, se dará la batalla decisiva para el futuro del PP. Veremos qué sucede. No descarten que en el momento político oportuno se sucedan algunos hechos, como la reactivación del caso “Gürtel”, que pudieran llevar a una movilización de los votantes del PSOE. Cosas de la independencia judicial.
Sea como fuere, pese a la que hay montada, el PP no gana votantes. Sigue teniendo prácticamente los mismos que en 2008. Su mayoría se basa en la desmovilización de la izquierda. Así, la arriólica estrategia de renunciar a dar la batalla de las ideas parece estar dando buenos resultados. Para desgracia de todos si la cosa sale bien, como se verá a medio y largo plazo cuando la izquierda salga a la calle de la mano de los nacionalismos a montar una revuelta social, endilgando al PP la responsabilidad de todos los males. Intervención económica inclusive. De hecho, las esperanzas socialistas pasan por una dulce derrota que les permita imposibilitar de facto el gobierno de los populares con el fin recuperar el poder en breve plazo. Lo mismo que esperaban en 1996. No cuentan con que pueden perder incluso en Andalucía.
Lo que parece evidente es que, si las encuestas no se equivocan, Mariano Rajoy entrará el año que viene en Moncloa por la puerta grande. Veremos si su inacción en estos últimos dos años no le cuesta tener que salir por la pequeña antes de lo previsto. En ello está ya trabajando Rubalcaba.
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